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Aragón
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ARQUITECTURA

De Zaragoza al cielo

La capital aragonesa no es precisamente una ciudad de rascacielos, pero tiene azoteas privilegiadas. Algunas son de uso exclusivo y otras albergan canchas deportivas, piscinas, salones para banquetes o permiten a viajeros y autóctonos disfrutar de las vistas.

La azotea del IAACC Pablo Serrano es la nueva atalaya de la ciudad.
De Zaragoza al cielo
OLIVER DUCH

No es Nueva York, ni Chicago ni Kuala Lumpur, pero desde Zaragoza también se puede tocar el cielo. Algunos edificios de la capital aragonesa tienen azoteas privilegiadas en las que practicar deporte, tomar el sol u observar el 'skyline' de la ciudad, sus torres mudéjares y sus tejados de color tierra.

Más modesto en su altura que las desaparecidas torres a las que imita, el complejo del WTCZ puede presumir de ser uno de los edificios de mayor altura de Zaragoza, solo rivalizando con las torres del Pilar, el pirulí de Telefónica o la Torre del Agua. Subirse a su azotea, destinada a servicios, es un privilegio que solo tiene el personal de mantenimiento y los halcones peregrinos que anidan allí. Lo que sí está abierto al público (además de sus oficinas) son las plantas diáfanas y gemelas en el piso 17 de ambas torres. «De abril a octubre, tenemos bodas todos los fines de semana», dice la gerente, Beatriz Sanau. Su gran atractivo es que desde allí se divisan montes, molinos y otros accidentes del paisaje, además de todo el complejo de la Expo. Aquí se celebran desayunos de empresa, presentaciones de productos... pero son los banquetes de boda los que más uso dan a esta planta.

También en el hotel Alfonso los novios que buscan una foto única han encontrado un lugar único y poco explotado. Fue «una sorpresa muy grata», dicen desde el hotel, haber descubierto tras la reforma de este edificio las vistas de la azotea: el Pilar, San Gil, la Magdalena, San Juan de los Panetes y otras torres de la ciudad se observan desde este mirador. Durante el verano, se abre a los huéspedes una piscina en la que darse un chapuzón entre los edificios históricos del Coso. Lo mismo ocurre en otra terraza de hotel del grupo, la del Hiberus, donde el telón de fondo lo pone el moderno paisaje de la Expo. Otro lugar para practicar deporte, en este caso reservado a los usuarios del edifico, es la azotea del antiguo edificio de Gay, en la calle Alfonso, donde hay una pista de pádel con vistas al Pilar.

Porque el único lugar alto de la ciudad desde donde no se ve el Pilar es, precisamente, la propia basílica. Desde el pasado mes de mayo funciona de nuevo un moderno ascensor, situado en la torre de San Francisco de Borja, que lleva a un mirador desde el que observar una vista panorámica del Ebro y sus puentes en el tramo urbano. La entrada cuesta 3 euros, y el horario de verano es de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00.

Otro lugar que ha sido una sorpresa para aquellos que gustan de ver la ciudad a vista de pájaro es la terraza del IAACC Pablo Serrano. «El arquitecto ya concibió el edificio con esta terraza, como una atalaya», explican desde el centro de arte. La entrada al renovado museo es gratuita, así que no hay excusa para pasar a conocer la colección del escultor aragonés y de paso, asomarse a este nuevo mirador para descubrir la ciudad desde una perspectiva inédita.

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