Aragón

DE VIAJE

Cuadernos trotamundos en la red

El libro para bocetos no puede faltar en la mochila del ilustrador. Gracias a internet, los ?sketchbook? han dejado de ser algo privado.

Lisboa en el cuaderno de Clara Marta.
Cuadernos trotamundos en la red

Los cuadernos de viaje están de moda. Mejor dicho, viven un renacer, una nueva vida insuflada por otras bitácoras, las de internet. Así lo detectó hace unos años Clara Marta y desde entonces esta profesora de dibujo ha fomentado este género a través de los cursos de verano titulados ‘De vuelta con el cuaderno’ en la Universidad de Zaragoza, que también han dado lugar a un blog colectivo del mismo nombre. Ella es además una ‘cuadernista’ de pro. Por eso, es la más adecuada para explicar en qué consiste el fenómeno de los ‘urban sketchers’, palabra inglesa con la que se conoce a los miembros de este grupo. «Yo prefiero el nombre de ‘diario gráfico’. Porque los cuadernos son íntimos y personales, reflejan una experiencia inmediata, aunque la red ha facilitado que se vuelquen en internet y que los dibujantes, como un gesto de generosidad, empiecen a exponer sus cuadernos en público», explica.

Las páginas de las ya populares Moleskine y similares -o los preciosos cuadernos artesanales que elabora Choni Naudin para cada edición del curso- sirven a los dibujantes para hacer, ya sea lápiz, tinta o acuarela, dibujos rápidos de lo que ven a su alrededor.

«Viajar con el cuaderno, dibujando en lugar de haciendo fotos, te obliga a fijarte en los detalles e impregnarte del paisaje que estás dibujando, hacerlo tuyo», explica Sagar Forniés. Este ilustrador y autor de cómic oscense afincado en Barcelona compara los dibujos de viaje con las antiguas cámaras, «que te obligaban a pensar antes de disparar». Forniés, gran viajero, prefiere las ciudades decadentes como Nápoles, Palermo... También en la ciudad condal encuentra muchos estímulos. Aun así, reconoce que Huesca o Teruel -donde se celebró la última edición de ‘De vuelta con el cuaderno’- tienen algún rincón interesante para dibujar.

Pero los cuadernos no solo se nutren de trazos. En las libretas de Clara Marta las superficie se siembran con mapas pegados, tíquets de metro... El esbozo ‘in situ’ es rápido y, en el hotel, repasa y detalla lo necesario. A veces, unos segundos le bastan para llevarse una impresión de lo que está viendo. Y para dejar impresionados a los demás: «durante un viaje organizado en Turquía, en un museo, saqué el cuaderno y me puse a dibujar como una loca. Al principio todos me miraron con curiosidad, pero después me solté». Los dibujos le han dado lugar a curiosas anécdotas y a un enorme archivo de cuadernos y diarios. Y a contagiar la pasión por este tipo de dibujo a mucha gente, desde sus hijas a sus alumnos. «Hasta el que no sabe dibujar se anima», dice la profesora.

Hoy es un día marcado en rojo en el calendario de los dibujantes de cuadernos. Mientras algunos de los más relevantes se reúnen en Lisboa en el simposio internacional de Urban Sketchers, en el que Clara Marta imparte un taller, casi 80 ciudades participan en Sketchcrawl, quedadas informales de ‘cuadernistas’. Las capitales aragonesas no están en la lista, pero no se extrañe la próxima vez que vea a una –o varias– personas dibujando por la calle. Será alguno de estos ilustradores viajeros que quiera llevarse un trocito de su pueblo o ciudad de vuelta en su cuaderno.

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