Aragón

Una 'joyita' llamada La Casa del Gaitero

Alumnos de Escuelas Pías Conde Aranda, de Zaragoza, escuchan atentos las palabras de Eugenio Arnao, el alma mater de La Casa del Gaitero

Un delicioso hormigueo recorre la espalda del visitante y las propias neuronas. La impaciencia por contemplar y tocar los tesoros musicales de los cinco continentes que se exhiben en La Casa del Gaitero, en Aguarón, le puede a uno. Lo que antaño fue la casa del cura del pueblo es hoy un ‘pequeño’ museo donde admirar 817 piezas musicales de todo el planeta, que su impulsor y ‘cuidador’, Eugenio Arnao, ha recopilado con suma dedicación a lo largo de los últimos años.

Y hablando de años, cinco justos son los que cumple esta semana La Casa del Gaitero, concretamente el próximo sábado, 28 de mayo. Media década abriendo la puerta todos los días a niños, jóvenes, adultos y mayores de muchos pueblos y ciudades que, atraídos por este espacio cual si fuera el flautista de Hamelín, descubren poco después que pueden hacer muchas más cosas que meramente contemplar lo expuesto...

Y es que el visitante puede hasta fabricar sus propios instrumentos en el taller que Arnao imparte. Un seductor espacio en definitiva donde a través de cientos de piezas acercarse también a múltiples culturas, sus manifestaciones artísticas, sociales e incluso religiosas.

Sierra de Algairén

A tan solo media hora de Zaragoza, a los pies de la sierra de Algairén, se encuentra Aguarón. Adentrarse por sus calles es ya una delicia mientras nos acercamos al callejón de la Música Popular, al final del cual se encuentra La Casa del Gaitero.

Pero ¿por qué precisamente este nombre? Eugenio Arnao, amante sin reservas de la música y la cultura popular, nos desvela la razón: «Antaño, los gaiteros eran, en Aragón, los músicos populares, independientemente de si tocaban la dulzaina, la guitarra, la trompa, el laúd, el acordeón, el clarinete… de ahí que el nombre intente englobar todos los aspectos de la cultura tradicional».

Su visión clásica de la música popular es lo que constituye a este espacio como una verdadera ‘joyita’ para estudiosos ávidos de comprender las antiguas generaciones de músicos populares. Pero al mismo tiempo, Arnao ha sabido dotarla de un espíritu contemporáneo en el que las nuevas generaciones también se sientan perfectamente integradas.

A ello contribuye en gran medida el taller existente en el que se pueden construir instrumentos. Y a él está invitado público de todas las edades, «siempre y cuando sientan amor por la música y aprecio por nuestra riqueza cultural», precisa Eugenio con esa sonrisa y placidez que le caracterizan.

Trabajo artesanal y de reciclado

Cinco años cumple La Casa del Gaitero, tras inaugurarse el 28 de mayo de 2006. Pero antes fue necesario un arduo trabajo, muy, muy artesanal. Cuando Eugenio Arnao adquirió la antigua casa del cura de Aguarón en 2002 el deterioro era grande y los escombros y la basura dominaban sus rincones, tras llevar abandonada desde los años 50.

Durante la labor de desescombro llevó a cabo un interesante descubrimiento, una magnífica bodega que casi había desaparecido. Tras meses de limpieza sin descanso, llegó el turno de asegurar la estructura, limpiar las bellas e imponentes vigas de madera, pintar y proceder a realizar la instalación eléctrica de todo el inmueble, en la que imperó una máxima, el reciclaje, ya que los materiales eléctricos proceden de una fábrica industrial abandonada de la zona. La misma máxima se aplicó para amueblar la casa y todas las vitrinas, mesas y resto de muebles proceden de numerosos mercadillos que Arnao se pateó para dar forma a su sueño musical en Aguarón.

Con el paso de los años, la colección ha ido aumentando por las propias adquisiciones de Eugenio y también gracias a las donaciones de amantes de la música popular que han creído y creen en este pequeño-gran rincón popular de la comarca de Cariñena, famosa también por sus ricos caldos, otro tesoro para el espíritu y el paladar.

Ahora mismo se pueden contemplar 817 instrumentos (pero la colección total alcanza nada más y nada menos que 3.000), repartidos en distintas salas especializadas: la de los cordófonos, los idiófonos, los membranófonos, los aerófonos y otro pequeño espacio destinado a juguetes sonoros.

Un pequeño anfiteatro

La Casa del Gaitero dispone incluso de un pequeño anfiteatro con capacidad para 60 personas que Arnao construyó en el patio de la casa, donde antiguamente se disponía el corral. Un rinconcito sencillamente delicioso.

Pero como esta casa-museo es mucho más de lo que parece, en la buhardilla aguarda aún otra sorpresa: la sala de arte Tam-Tam. Un espacio dedicado a las manifestaciones artísticas contemporáneas, «con propuestas arriesgadas, más rompedoras, no tan clásicas», especifica el alma mater de la Casa del Gaitero. Allí pueden exponer nuevos talentos de la pintura o de la escultura, pero solo en cuatro ocasiones al cabo del año, una muestra por estación. El resto del tiempo, la sala se emplea asimismo para presentaciones de libros y conciertos de música.

Como se ve, un foro vivo, muy vivo, de cultura con mayúsculas.

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