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Pensados para disfrutar del ocio y el tiempo libre

Tienen carrocería elevada y aspecto de vehículos todoterreno, pero la filosofía de los Hyundai IX35 y Nissan Qashqai con motores diésel y tracción delantera se acerca más a la de un turismo familiar con gran amplitud, buena visibilidad y bajo consumo, que a la de modelos enfocados a adentrarse por el campo.

El nuevo Hyunday IX35
Pensados para disfrutar del ocio y el tiempo libre
HERALDO

En detrimento de los grandes todoterrenos, por un lado, y de las berlinas familiares, por otro, los todocamino siguen ampliando el horizonte de su mercado y parecen haber encontrado la fórmula del éxito en el tamaño medio. Lo saben muy bien en Nissan, firma para la que la aparición del Qashqai, hace tres años, supuso un revulsivo espectacular. Pero también lo conocen otros fabricantes que han copiado el concepto de SUV de tamaño medio y líneas poco agresivas, como la coreana Hyundai, con su IX35.

Los tamaños de los protagonistas son similares y superan en muy poco al de turismos compactos. Además, las anchuras son parecidas a las de un turismo de cinco puertas, pero se atisban en el tráfico urbano por su altura, un dato que permite esa postura de conducción elevada que tanto gusta en los últimos tiempos. El modelo coreano gana a su rival, por poco, en todas las cotas.

En cuanto a la estética, la renovación por la que pasó el Qashqai, el pasado año, mantiene vigente su atractivo, basado sobre todo en un aire más turístico que campero. A su lado, el IX35 tiene rasgos más afilados, un aspecto musculoso y una presencia que impone más, por lo que en ocasiones puede ser confundido por un modelo de un segmento superior.

Lo primero que se descubre al abrir las puertas es la mayor altura a la que se conduce el Huyundai, lo que no quiere decir que en el Nissan la visibilidad sea escasa. También se nota que han pasado los años por el japonés y que su salpicadero peca de sobriedad. Al IX35, por el contrario, le sientan muy bien los plásticos brillantes que emplea en la consola central; y se agradece que tanto la pantalla multifunción como los mandos que regulan la climatización estén a mayor altura. E, incluso, la iluminación del cuadro de relojes le permite marcar diferencias, ya que presenta un tono azulado en lugar del blanco tradicional del Qashqai.

Detrás, ambos tienen unas espumas más bien duras, no hay diferencias por la correcta comodidad y los escasos contrastes se ciñen a los pocos centímetros extra que saca el Hyundai al Nissan, en anchura y altura. Es decir, que, sobre todo en el IX35, hay espacio de sobra para las piernas de tres adultos de metro ochenta y una buena visibilidad. Donde sí hay diferencias es en el maletero, que en el Hyundai llega a unos soberbios 591 litros y en el Qashqai se queda un poco escaso, al cubicar 400 litros.

Para esta comparativa se han elegido los motores diésel más sencillos y sistemas de tracción delanteros, porque con ellos basta. El del Hyundai es un 1.7 con cuatro válvulas por cilindro y el Nissan recurre a un 1.5 con dos válvulas por cilindro. La victoria en rendimiento se la lleva por la mínima el Nissan, ya que gana en 4 km/h al Hyundai, empatan en paso de 0 a 100 y gasta 0,1 litros menos de gasolina cada 100 km. Una nimiedad.

Pero el Qashqai también se impone por rendimiento, gracias a un centro de gravedad más bajo y a unas suspensiones algo más duras. De hecho, su comportamiento se asemeja al de una berlina, mientras que en el IX35 se aprecian más las inercias. Y el largo recorrido de la palanca de cambios contribuye a aumentar esta sensación de que es menos eficaz cuando el asfalto se vuelve muy virado. En cuanto a precio, en versión básica, favorable al de Nissan.

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