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Aragón

Blog - Tinta de Hemeroteca

por Mariano García

DESARROLLO SOSTENIBLE

Ecodiseño: producir con menos impacto

Gran parte de los procesos asociados al diseño y desarrollo de los productos no tienen en cuenta su sostenibilidad. El ecodiseño asume estos criterios como fundamentales a la hora de pensar cómo se va a fabricar un producto o se va a prestar un servicio. Estos principios exigen tener una visión general y un conocimiento completo del producto, desde su concepción hasta su eliminación, es lo que se conoce como análisis del ciclo de vida. Se estima que más del 80% de los impactos ambientales de cualquier producto están prefijados desde su etapa de diseño

Bicicleta de carga de La Veloz
Bicicleta de carga de La Veloz
HERALDO

Más del 80% de los impactos ambientales que tendrá cualquier producto durante todas las fases de su ciclo de vida están prefijados desde su etapa de diseño. Reflexionar antes de fabricar un producto en todo el proceso para su elaboración, su periodo de uso y su final, y ver el coste que va a tener sobre el entorno, para buscar las soluciones menos gravosas para la naturaleza, es ecodiseño. Puede ir desde una reducción del volumen de materias primas usadas, a un sistema de ahorro energético pasando por una solución de embalaje que permita transportar más productos en el mismo espacio.

“Todo diseño tendría que ser ecodiseño”, afirma Juan Manuel Ubiergo, director del Centro Aragonés de Diseño Industrial. “Siempre que se consiga una reducción, sea pequeña o grande, en el impacto ambiental, es ecodiseño”, afirma José Ángel Rupérez, jefe del Departamento de Medio Ambiente de BSH Electrodomésticos, grupo empresarial que integra a Balay, la empresa aragonesa más destacada en ecodiseño.

El mejor modo para calcular el impacto de un bien es el Análisis de su Ciclo de Vida (ACV). Se trata de una herramienta que mide el impacto ambiental sobre los ecosistemas, la salud humana y los recursos disponibles.

Este instrumento científico ha permitido corregir muchas ideas preconcebidas que han resultado erróneas. Esa fue una de las conclusiones del grupo de trabajo de ecodiseño en el Congreso Nacional de Medio Ambiente, Conama. Así lo explica Mónica Vidal, de la Fundación Ecología y Desarrollo, entidad que, con el Instituto Andaluz de Tecnología, dirigió el grupo. Y es que no siempre está todo claro: “Por ejemplo, en la fabricación de equipos informáticos se suele incidir en que los ordenadores tengan piezas desmontables, como modo de facilitar su reciclaje, pero se ha visto que para su gestión como residuo es necesario trocearlo, por lo desmontarlo no es preciso”, aclara Vidal.

Los impactos sobre el medio ambiente pueden ser de tantos tipos que es complejo poder calcularlo todo: desde las materias primas usadas, su método de extraccción, transporte, proceso de fabricación, consumos energéticos y residuos generados, almacenamiento, distribución y transporte hasta el consumidor final; después, el uso que se hace por el cliente y, finalmente, el impacto final del producto: qué residuos deja, si puede reciclarse o no, y cuánto cuesta ese reciclado.

Es decir, algo mucho más avanzado que las conocidas como ‘soluciones de final de tubería’ : filtración de emisiones, depuración de vertidos o gestión de residuos. El ecodiseño no va de cómo limpiar la contaminación ya producida, sino de evitar generarla. Como la ACV es una herramienta compleja, se ha venido utilizando iotras más sencillas, como las emisiones de carbono o la huella ecológica.

En algunos campos, el ecodiseño viene impuesto por la propia normativa. “Es el caso de los aparatos eléctricos y electrónicos, a los que se le exige ciertos niveles de de eficiencia energética; o la ley de envases, que obliga a reducir el peso de cada unidad; o la eliminación de materiales tóxicos como el plomo en determinados productos, como las pinturas”, explica Ana Cortés, técnico de CC. OO. y una de las autoras del monográfico “Ecodiseño. Estado de la cuestión. Prospectiva del ecodiseño para su impulso en Aragón”, que ha editado el Observatorio de Medio Ambiente de la comunidad. “Para reducir los impactos ambientales es necesario que las empresas tengan una Política Integrada de Producción (PIP)”, afirma Cortés.

EN ARAGÓN

¿Existe esa política integrada en la empresa aragonesa? Para Pilar Gómez, responsable del Área de Medio Ambiente de Cepyme Aragón, las industrias trabajan en gestión ambiental y en minimización de las emisiones en los procesos fabriles, “y se mejora, y mucho, en la faceta industrial”. Sin embargo, “se olvida, o se valora menos, el diseño del producto y, sobre todo, el enfoque de que el uso posterior a la venta sea también menos impactante”.

Para Juan Manuel Ubiergo, “un buen diseño debería incluir las cuestiones medioambientales, en la medida de lo posible”. Y es que, para el director del CADI, la atención al impacto ambiental de los productos no debe hacer que se olvide “la funcionalidad o la seguridad de los productos”. Aparte de que “una pequeña empresa es difícil que disponga de los medios para calcular el impacto de sus producciones, ese coste es un freno al ecodiseño”.

Sin embargo, para José Ángel Rupérez el ecodiseño mejora la competitividad de la marca “porque el mercado valora la eficiencia energética de los productos”. Para este experto, “los criterios ecológicos en el diseño no solo favorecen al medio ambiente, también al consumidor, que ahorra electricidad o agua, no maneja productos con sustancias tóxicas…”.

La opinión de Pilar Gómez resume ambas posturas: “el fabricante, para ser competitivo, tiene que ofrecer un producto que responda a los requisitos de utilidad, uso, e incluso estética, que le demande su cliente, pero con “algo más”, que le dé ventaja competitiva; ese “algo más” puede ser la protección del ambiente, ademas del ahorro en la factura energética para el consumidor y en la reducción de emisiones”. Otro beneficio para la empresa sería el ser identificada como creadora de productos innovadores.

AYUDAS PÚBLICAS

Sobre el problema de los coste, Luis Clarimón, responsable del Área de Medio Ambiente de CC. OO. y coautor del estudio sobre Ecodiseño del OMA, recuerda que “existen ayudas públicas que, aunque no son directas, pueden aplicarse al ecodiseño: la desgravación fiscal en el impuesto de sociedades por actuaciones ambientales en la empresa, acciones de ahorro energético, inversiones en renovables, subvenciones en investigación y desarrollo...”.

Los departamentos que disponen de líneas de ayuda en este sentido son los de Medio Ambiente, Industria y Ciencia. En la Administración central, el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía) ofrece información en esta materia. Quizás la investigacion es demasiado grande par firmas pequeñas, pero en Aragón existen muchos institutos oficiales y entidades universitarias que pueden trabajar en estos aspectos. Todos se pueden encontrar en el Observatorio Aragonés de Investigación e Innovación.

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