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EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA

"Litenatura": la poesía del sofisticado mundo de los insectos

Litenatura es el nombre que el fotógrafo y entomólogo Mario Maganto ha dado a su exposición, que puede verse hasta el 7 de enero en la Biblioteca de Aragón (Doctor Cerrada, 22, Zaragoza). En ella, el mundo de los insectos en plena naturaleza se mezcla con la literatura a través de Luis Buñuel, Materlinck y Margaret Fountain.

Género melitaea
Género melitaea
MARIO MAGANTO

Mario Maganto Berdejo se aficionó a los insectos observándolos en el jardín de su casa del Santuario de Misericordia, en Borja. Fue más tarde cuando llegó el afán por fotografiarlos. “Los insectos producen temor y rechazo en buena parte de la población y por eso, son los grandes desconocidos del reino animal; sin embargo, son criaturas maravillosas con comportamientos tan complejos como los de cualquier otro ser vivo”, explica Maganto, que utiliza para sus fotos una cámara reflex Olympus. La paciencia es un arma tan fundamental en un arte en el que los modelos no acostumbran a estarse quietos, pese a lo cual Maganto no realiza ráfagas sino que “hago las tomas una o una, con prioridad de abertura y con poca profundidad de campo, la única manera asegurarse fondos limpios, difuminados y con bonitos colores”. Su insecto preferido es “siempre el último que descubro”, afirma, aunque no puede negar una debilidad: “las mariposas, ‘princesas’ las llamamos los fotógrafos”.

No ha sido el único en llegar a la entomología un poco por casualidad y, para demostrarlo, el autor echa mano de tres personalidades relevantes que también quedaron atrapadas por los insectos: el primero, Maurice Materlinck, premio Nobel de Literatura, quien fascinado por ellas escribió ‘La vida de las abejas’. También la inglesa Margaret Fountain, tras un victoriano drama amoroso, encontró la pasión de las mariposas y, siguiéndolas dio la vuelta al mundo. Por el camino realizó algunos de los mejores dibujos de historia natural y reunió una importantísima colección de lepidóteros.

BUÑUEL Y EL PÁNICO A LAS ARAÑAS

El tercer personaje es Luis Buñuel, de quien poca gente sabe que trabajó temporalmente en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Siendo todavía un escolar de Calanda, el legendario cineasta aragonés vio una mantis religiosa y tan impresionado quedó que creyó que era la primera persona que la veía. Solo al comentar su hallazgo, al que incluso había puesto nombre, supo que la especie era más que conocida. Ya estudiante en Zaragoza tuvo de maestro a Longino Navas, quien hizo crecer la fascinación por el mundo de los artrópodos que desde su primer film, ‘El perro andaluz’, están presentes en sus obras. Y eso que el artista tenía pánico a las arañas.

Estos tres artistas han servido a Maganto para agrupar su exposición, compuesta por treinta y tres macofotografías de invertebrados, insectos en su mayor parte, extraídas de los millares de imágenes obtenidas en los últimos seis años, en el entorno aragonés del Moncayo. “Pilar Navarrete, directora de la Biblioteca de Aragón, fue la que me puso sobre la pista para encadenar la exposición a un tema literario; también me ayudó mucho Ramón Miranda Torres, director general de Cultura, y Fernando Moles, que ha dirigido el diseño y montaje”, agradece Maganto.

ENTREVISTA CON EL AUTOR:

- La macrofotografía es un estilo complejo, ¿cuál es su técnica?

-  Trabajo con una cámara reflex Olympus (en la actualidad el modelo E-3) y un objetivo macro de 150 milímetros. Nunca utilizo luz artificial y siempre me sirvo del trípode. No disparo ráfagas. Las tomas las hago una o una, con prioridad de abertura y con poca profundidad de campo. Suelo moverme en una horquilla de diafragmas que va de 2,8 a 4,5, puesto que es la única manera asegurarse fondos limpios, difuminados y con bonitos colores.

- Los insectos no son fáciles de fotografiar, ¿cómo se enfrente a las complicaciones? 

- Son varias las dificultades propias de este tipo de fotografía: la primera, que los modelos (los insectos) son en su mayoría seres inquietos, de movimientos muy rápidos e imprevisibles, por lo que se dispone de poco tiempo para tomar la instantánea; la segunda, es el propio uso del trípode; la necesidad de conseguir el adecuado punto de apoyo y de fijar la altura en cada toma limita considerablemente la libertad de movimientos; no obstante, aún a riesgo de que muchas instantáneas puedan verse fustradas, prefiero este sistema ya que consigo mejores resultados. El tercer inconveniente lo determina la profundidad de campo; cuando se trabaja con grandes aberturas resulta complicado conseguir enfocar el conjunto.

Una última dificultad, y no precisamente la menor de todas ellas: identificar la especie. Afortunadamente, los aficionados a la entomología disponemos de una magnifica página web, administrada por verdaderos expertos, que nos ayudan desinteresadamente en esta tarea. Hablo de Biodiversidad Virtual.

- ¿Cuantas imágenes componen ya su archivo?

- Llevo aproximadamente seis años fotografiando insectos. Tengo varios miles de fotografías de estas criaturas, pero no me atrevo a darte una cifra. Si puedo aventurar que he "inmortalizado" mas de quinientas especies diferentes.

4.- ¿Por qué te gustan los artrópodos? Los artrópodos, los insectos en particular, son criaturas que producen temor y rechazo en buena parte de la población. La mayoría de las personas se inquietan cuando sienten la proximidad de una avispa o de una abeja. Probablemente por esta razón, son los grandes desconocidos del reino animal. Apenas se hacen documentales o se editan libros divulgativos sobre ellos, aunque últimamente las cosas empiezan a cambiar, gracias a la encomiable labor que están llevando a cabo eminentes entomólogos y, por qué no decirlo, a la pequeña aportación de los muchos aficionados a la fotografía macro que hay en la actualidad.

Pues bien, los insectos son criaturas maravillosas con comportamientos tan complejos como los de cualquier otro ser vivo. El philanthus triangulum es un himenóptero que se nutre de las abejas y que ha desarrollado una técnica de caza tan sofisticada que se le conoce vulgarmente como el "lobo de las abejas". Otro himenóptero, el anthidium florentinum, constituye auténticos harenes integrados por un número considerable de hembras que se ocupan de recolectar polen en una planta determinada mientras que el macho se ocupa vigilar el territorio, enfrentándose a cualquier imprudente que se atreva a aventurarse en su territorio.

- ¿Tiene algún insecto preferido?

- Mi insecto preferido es siempre el último que descubro. Localizar una especie nueva para mí me produce una satisfacción no menos intensa que la que sentí la primera vez que fotografié un invertebrado. Bien es cierto, que hay un orden de insectos especialmente bello, el de los lepidópteros o mariposas. Los fotografos las llamamos "princesas".

- Ahora ha comenzado a fotografiar también paisajes, ¿es algo que le interese o es más anecdótico?

- Fotografiar aves e insectos es mi gran pasión; pero empieza a no ser la única. En la actualidad me atraen enormemente los rostros humanos y el paisaje, por lo que en el futuro trataré de conciliar las distintas inquietudes.

- ¿Por qué esos tres personajes?

- Cuando le planteé a la Directora de la Biblioteca de Aragón la posibilidad de exponer mis fotografías de insectos me hizo ver que ese no era el espacio mas apropiado para tal fin, a no ser que le presentase un proyecto que pusiera en relación a esas criaturas con el mundo del arte en general y de la literatura en concreto. Ese fue el reto mas apasionante que podía plantearme e inmediatamente pensé en Luis Buñuel, uno de los grandes genios de la cultura aragonesa y universal y un apasionado entomólogo. Por tanto Buñuel, sería el eje central de la exposición y, acompañándole, otros dos autores que hubieran influido de algún modo en don Luis.

Así, en seguida surgió el nombre de Maurice Maeterlinck, Premio Nobel de Literatura por el que sentía profunda admiración el cineasta y a quien incluso pudo conocer personalmente. Sus obras "La vida de las abejas", "La vida de las hormigas" o "La vida de las termitas" son inclasificables: unos las considerarán fantásticos tratados de entomología; otros, un profundo estudio sobre la condición humana y otros, finalmente, auténticas joyas de la poesía.

El tercer personaje hubiera podido ser Jean Henri Fabre o el propio Charles Darwin, que tanto influyeron en el pensamiento de Buñuel. Pero entonces se cruzó en mi camino "El tiempo de las mariposas", las memorias de Margaret Fountaine, una acomodada dama británica nacida en el seno de la rígida sociedad victoriana, que rompió con los convencionalismos de la época, amó a quién quiso y dió la vuelta al mundo varias veces para satisfacer su mas grande pasión: las mariposas. Definitivamente, ese sería mi tercer personaje.

Mi agradecidimiento a Ramón Miranda Torres, Director General de Cultura, y a Pilar Navarrete, Directora de la Biblioteca de Aragón, por haberme dado la oportunidad de llevar a cabo la exposición. Una persona que ha jugado un papel muy importante en montar la exposición: se trata de Fernando Moles, funcionario de la Dirección General de Cultura, que ha dirigido el diseño y montaje, tanto de esta exposición como de las itinerantes que se producirán durante 2011.

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