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VENEZUELA

Internet, rápido y barato

Internet, rápido y barato
Internet, rápido y barato
JAVIER MARTíNEZ AZNAR

En Venezuela gusta mucho aparentar. Se hace de formas tan variopintas como pueden ser unos senos voluminosos de quirófano, ropa de la marca más cara, uñas arregladas a la perfección. Y por supuesto un Black Berry ayuda en gran medida a potenciar lo anterior.

Es un país muy marcado por las modas y el consumismo, mucho más de lo que sucede en Aragón. En Venezuela si alguien en un grupo de amigos se hace con un Black Berry el resto del grupo dispone de una semana para adquirir otro. Es una norma no escrita especialmente en los grupos de clases altas, aunque este esquema sucede a lo largo y ancho del planeta para las clases acaudaladas. Suena exagerado pero el consumismo venezolano es feroz. A ello contribuye la elevada inflación (de un 24% este año), es decir que dejar el dinero un año en el banco es como perder la cuarta parte del mismo: mejor gastarlo.

Lo más sorprendente y que mejor contextualiza el tema de las nuevas tecnologías en Venezuela es el fenómeno Black Berry. Desde que estoy aquí lo veo todos los días y me conozco al dedillo sus funciones; aunque, es cierto, nunca lo he usado. En realidad la mayoría de las aplicaciones no suponen más que una pérdida de tiempo, es útil el aparato pero incita a un uso nada productivo. Se usa especialmente para actualizar redes sociales. Por unos 10 euros al mes lo tienen siempre operativo con Internet, llamadas, mensajes, etc. Estos aparatos no se muestran mucho en la vía pública debido a la inseguridad. No obstante en los centros comerciales, universidades, colegios, etc. se encuentran por doquier. Llama la atención que niños de 10 ó 12 años ya tienen un Black Berry y que no solo las clases altas lo utilizan.

Además del caso concreto de este móvil, las nuevas tecnologías están muy bien asentadas en el país. Internet en los hogares es barato, rápido y muy frecuente. También existen cibercafés extremadamente baratos (0,15 euros por 30 minutos) aunque a veces es desesperantemente lento.

Otra gran diferencia tecnológica entre Aragón y Venezuela es la facilidad en el país americano para obtener películas y discos de música a precios extremadamente baratos (menos de 1 €). Son copias que se venden en numerosos quioscos destinados únicamente a ese comercio. Un alivio para los europeos que podemos disfrutar del arte a un precio muy alejado de los abusivos precios del viejo continente.

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