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MAMÍFEROS ACUÁTICOS

Aragón quiere conservar el desmán ibérico

El desmán vive en cursos de agua de gran calidad ecológica
El desmán vive en cursos de agua de gran calidad ecológica
GALEMIA

El desmán ibérico (Galemys pirenaicus) es un pequeño mamífero insectívoro autóctono de España, cuya presencia más importante se supone en los Pirineos, tanto en la cara norte como en la cara sur. Se supone, porque no son muchas las cosas que se conocen de él.

Aragón ha tomado la iniciativa de aumentar lo que sabe sobre este pariente de los topos y los musgaños, de cara a procurar la conservación de una especie que parece encontrarse en grave recesión. Para ello, desde el Departamento de Medio Ambiente, y dentro de los actos del Año Internacional de la Biodiversidad, se organizó una doble jornada con técnicos y responsables del resto de las Comunidades Autónomas, en el Centro Internacional del Agua y del Medio Ambiente, en La Alfranca. A propuesta de los representates aragoneses, se planteó la creación de un grupo de trabajo sobre la especie en el Comité Estatal de Flora y Fauna Silvestres, que será constituido en breve.

CAMPEÓN DE LA ADAPTACIÓN

El desmán es un animalillo de aspecto extraño, parece la creación de un doctor Frankenstein de la fauna, un animal hecho con retajos de otros. Se asemeja desagradablemente a una rata, con su larga cola de hasta 20 centímetros y un cuerpo de unos 10 cubierto de pelo, y apenas 50 gramos de peso. Se mueve por cursos de agua de alta calidad ecológica, pues solo alli viven las larvas de los artrópodos de los que se alimenta con preferencia (también puede despacharse a algún pececillo). Es por ello un buen indicador del buen estado ambiental de los espacios en los que habita.

Este modesto y discreto habitante pirenaico es en realidad un pequeño campeón, un prodigio de adaptación: ha sabido dotarse de unas patas palmeadas con las que es capaz de remontar las aguas bravas en las que vive (sólo los cursos muy limpios y transparentes de las cabeceras de los ríos sirven para su exigente biología); siendo prácticamente ciego, se orienta por el olfato, que tiene muy desarrollado, y un tacto extraordinario, localizado sobre todo en los pelillos de su trompa, tan sensibles que son capaces de detectar los cambios de presión del agua que puede provocar una presa a un metro de distancia. Esa extraña trompa, dotada de una gran movilidad, es el diseño perfecto para excarvar en los lechos de los ríos hasta encontrar alimento y succionarlo.

Pareciera que estas características se compaginan con su misma morfología: aspecto poco atractivo, mientras que su piel segrega unas sustancias protectoras que han sido históricamente muy codiciadas: el azmicle (por lo que en algunos territorios se le llama alzmilclera), que se usaba como perfume por su agradable olor. Tradicionalmente, los desmanes se cazaban para colocar su piel como aromatizante entre la ropa de los armarios.

Su imagen trabaja en su contra y puede parecer una alimaña más que un amigo del hombre. Sin embargo, es beneficioso pues “es un perfecto indicador del estado de los cursos fluviales y, si desaparece, significa que algo malo está pasando”, afirma Manuel Alcántara, jefe de biodiversidad del Departamento de Medio Ambiente.

Tampoco es que el desmán se deje conocer. Además de ser de hábitos nocturnos, “es complicado trampearlo al ser insectívoro, y habita en zonas poco accesibles para poder seguirlo”, explica Alcántara. Su presencia suele determinarse por la localización de excrementos, aunque tambien en este caso resulta compleja pues por apariencia se parecen mucho a otros pequeños mamíferos, como el musgaño. La solución: identificación genética de los restos. “Se toman pelos que hayan quedado adheridos y se procede a la identificación mediante el ADN del cabello”, explica Manuel Alcántara.

Estos excrementos son el modo de marcar el territorio que utilizan los machos, pues se trata de unos animales muy territoriales (pasan toda su vida en los 200 metros de río que hayan colonizado), que defienden con agresividad ante otros machos de la especie. Una ferocidad que actua tambien en contra del mantenimiento de la especie.

AMENAZAS

La contaminación de las aguas, la alteración de los cauces de montaña y la introducción de especies exóticas invasoras son los principales factores de riesgo para esta especie en todo el país.

Los técnicos lo buscan, pero el desmán no está. “Encontramos corrientes limpias, con importante fauna artrópoda, todo lo que le gusta, pero no hay rastro de él”, relata Alcántara. La pérdida de poblaciones es más grave aún que en otras especies pues el desmán “recoloniza muy mal, tiene poca capacidad de dispersión, no sale fuera de los ríos”, por lo que si desaparece de una zona es muy improbable que pueda volver a ella.

Se tropieza aquí con otra dificultad, esta del terreno: “Nuestros grandes ríos están muy separados: el Gállego desemboca muy abajo, en Zaragoza; el Aragón también llega hasta el Ebro muy lejos, los cursos de ríos quedan muy separado unos de otros para que peuda haber un salto de poblaciones”, explica el jefe de biodiversidad.

La cría en cautividad es una posibilidad “en cartera”, para recuperar la especie. “Existen algunas experiencias en Francia, pero de poco éxito”, afirma Alcántara. En todo caso, “se haría con ejemplares nacidos en cautividad, no trasplantando poblaciones de los lugares en los que está”, concluye.

El Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón lo clasifica como ‘vulnerable’y aparece como ‘de interés especial’ en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. La UICN también lo considera en situación de ‘vulnerable’

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