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Aragón

RECUPERACIÓN DE HUMEDALES

La rambla del río Salobre recupera el agua

En el río Salobre vuelven a crecer los árboles. Los sauces, olmos y fresnos son todavía jóvenes y aún no está seguro su futuro, pero la vegetación de ribera que corresponde a un espacio como este comienza a incorporar su parte arbolada a las masas de junco y los matorrales.

La rambla del río Salobre se llena con el agua de las tormentas
rio salobre
M. J. M.

Este humedal de la comarca de Cuencas Mineras, en el término municipal de La Hoz de la Vieja, era un espacio totalmente degradado, al que la erosión, los usos agrarios y el sobrepastoreo habían dejado seco y despojado de vegetación. Solo dos chopos se elevan como único bastión vegetal vertical, en medio de un paisaje de llano con cereales. En las ramas de uno de ellos, anida un águila.

Hace tiempo, una pareja de águila azor perdicera tenía su nido entre los cantiles del fondo del humedal. "No desaparecieron por culpa del veneno o de la caza, sino por que se degradó su hábitat, se perdieron los cultivos tradicionales de almendros, cerezos, etc., en los que había conejos, liebres, córvidos, perdices… que son la dieta de esta rapaz. Si recuperamos ese hábitat, puede que otra pareja se establezca en el futuro", explica Luis Tirado, delegado en Aragón de SEO Birdlife, la entidad que emprendió hace dos años este proyecto de recuperación, en el que ahora cuenta con la colaboración de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y, en el primer año, con la Fundación Banco Santander.

La rambla del río Salobre es un espacio de apenas 7 hectáreas, que se llena únicamente con el agua de las tormentas. Este agua era rápidamente desembalsada mediante acequías construidas por los agricultores de la zona para evitar que se encharcaran sus campos. Con el proyecto de restauración, se han cegado para permitir que el agua permanezca un poco más estancada, y el humedal recupere su ciclo natural. Con idéntico fin se han adecuado taludes y construido un dique. También se ha emprendido una repoblación vegetal, para la que "hemos plantado casi 30 especies distintas y entre 6.000 y 7.000 plantas autóctonas", explica Tirado.

ISLAS BIOLÓGICAS

"Además de la recuperación del patrimonio hídrico de la cuenca del Ebro, esta zona constituirá una auténtica isla biológica para recuperar el patrimonio faunístico", señala Alfonso Calvo, jefe del Servicio de Estudios Ambientales de la CHE. En esa fauna se espera favorecer sobre todo a los anfibios, un género animal que está viviendo una auténtica regresión mundial. Para ello será muy útil la balsa que se ha creado en una de las zonas de la rambla, de la que existía una borrosa memoria histórica y que se perdió hace dos o tres siglos. Estas condiciones pueden favorecer la presencia de rana común y sapo corredor, que pone los huevos en condiciones de anoxia como las que se darán en esta balsa, que ya se empieza a eutrofizar por los usos agrícolas y ganaderos.

Uno de los objetivos de la balsa es apoyar a la ganadería de la zona, para que puedan beber los rebaños cuando van a pastar. En este sentido, Tirado resalta la necesidad de "contar con el consenso con los habitantes al realizar uno de estos proyectos, en este caso, además de acuerdo, existe ilusión entre los vecinos". Los propietarios han accedido a dejar alguna zona sin cultivo y han pactado que los tractores y maquinaria pesada no entren a los campos cruzando la rambla, para evitar las compactaciones del terreno, o que los rebaños que afortunadamente aún existen en la zona, no paren a pastar en el humedal hasta que las plantas hayan alcanzado mayor altura y madurez.

Cuando crezcan esos árboles, los vecinos de La Hoz de la Vieja tendrán además un sitio por el que pasear y disfrutar del ocio. Un paseo en el que también podrán verse los chopos cabeceros propios de esta zona, o la cascada que, al final de la rambla, surge inesperadamente, de corrientes subterráneas.

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