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Aragón

MANCOMUNIDAD CENTRAL DE ZARAGOZA

Las urgencias no entienden de festivos

Cada vez que hay una urgencia y el único médico y enfermero del centro de salud de María de Huerva tienen que salir a atenderla, las puertas se cierran. A partir de ese momento, todos los pacientes que llegan a las instalaciones se encuentran con un cartel y un número de teléfono móvil al que pueden llamar. Pero, ¿qué ocurre si es una urgencia vital? El tiempo que tardaría en llegar una ambulancia del 061 o en desplazarse con un familiar hasta Zaragoza jugaría en su contra. Y en algunos casos, un minuto puede salvar la vida a un paciente.

Esta situación se repite a diario en María de Huerva a partir de las 15.00 y hasta la mañana siguiente, aunque ahora, afortunadamente, solo de lunes a jueves. Desde hace cinco meses, el centro consiguió un refuerzo de las urgencias los fines de semana (de viernes a domingo). Pero las emergencias no entienden de días laborales o festivos y, por eso, los nueve municipios afectados llevarán a pleno una moción para pedir que se refuercen las urgencias entre semana.

En una reunión celebrada ayer entre la alcaldesa de María de Huerva, Mar Vaquero, la concejal Virginia Horville y un representante del Salud, las munícipes insistieron en la necesidad de contar con otro médico de urgencias para evitar el cierre del centro. Y consiguieron una promesa: avanzado el próximo año podrían tenerlo.

La edil marihuervana asegura, no obstante, que intentarán que su incorporación se agilice al máximo. Además, conscientes de que se necesita más espacio para consultas, el Ayuntamiento se compromete a preparar los planos para la ampliación del centro.

La situación preocupa también en Cuarte, Cadrete, Fuendetodos, Botorrita, Mezalocha, Muel, Mozota y Jaulín, además de a otras entidades menores. El centro tiene unas 15.000 tarjetas adscritas, aunque el número de usuarios se sitúa en torno a los 20.000.

Los médicos que trabajan en el centro conocen de primera mano cuáles son los problemas: los sufren como profesionales y también como interlocutores de los pacientes, que les hacen llegar sus constantes quejas.

A la distancia que separa María de Huerva de algunos municipios, que llega hasta los 35 kilómetros, se suma el problema de cobertura móvil de otros lugares, lo que aún complica más la situación. "Cuando salimos del centro, dejamos un cartel en la puerta con un número de móvil y en el ambulatorio, un contestador informa del nuevo teléfono al que deben llamar", comenta Lorenzo Lafuente, médico que cubría ayer las urgencias.

"A veces sales a un aviso que es algo leve y cuando vuelves, hay muchísima gente esperando. Te vas intranquilo cuando sabes que el centro va a cerrarse", añade el médico. Su enfermero recuerda algunos casos concretos, como el de un hombre al que le dio un shock anafiláctico y tuvo que estar esperando, o el de una niña recién nacida "que casi se asfixia en la puerta del centro", añadió.

En algunas ocasiones, las urgencias se derivan a hospitales de Zaragoza o al 061, aunque insisten en que esa no es la solución. Los facultativos solo esperan que los refuerzos no lleguen cuando sea demasiado tarde y haya que lamentar alguna víctima.

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