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CIENCIA

15.000 personas ceden potencia de sus ordenadores para agilizar investigaciones

Cualquier persona puede ayudar a buscar fármacos contra el cáncer, recrear los fenómenos que se producen en las estrellas o sentar las bases de los discos duros del futuro sin salir de casa y solo con un ordenador conectado a internet. Un novedoso proyecto de computación dirigido por investigadores de la Universidad de Zaragoza permite que los ciudadanos cedan voluntariamente capacidad de cálculo de sus ordenadores personales en los momentos en los que no los están utilizando. La suma de esos 'préstamos' permite a los científicos disponer de un sistema con un rendimiento comparable al de los mejores supercomputadores que existen y por tanto agilizar los proyectos de investigación que desarrollan (el proyecto comenzó con tres, pero ya hay siete aplicaciones científicas en marcha).

Desde que hace año y medio empezara a funcionar esta plataforma -denominada Ibercivis-, más de 15.000 personas de España y Portugal se han adherido a ella y se espera que esa cifra crezca en los próximos meses. "Confiamos en que a medida que la gente conozca más el proyecto se anime a participar", comenta Alfonso Tarancón, del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos (BIFI) de la Universidad de Zaragoza y director de Ibercivis.

Esta iniciativa parte de una experiencia previa: el proyecto Zivis, creado por la Universidad y el Ayuntamiento de Zaragoza y que contó con el apoyo del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat). En él se pudieron computar casi 800.000 horas de cálculo científico gracias a la participación de los ciudadanos, 20 veces más de lo previsto en un principio para ejecutar los trabajos programados. Tras este antecedente, los promotores de Zivis se plantearon desarrollar un proyecto de mayor alcance, que abarcara todo el territorio nacional y en el que se desarrollara un mayor número de investigaciones. De ahí nació Ibercivis.

¿Cómo funciona esta plataforma? El ciudadano interesado en participar se inscribe en la web www.ibercivis.es, se descarga un programa y selecciona la investigación en la que quiere participar. Desde ese momento, el usuario pasa a formar parte de una base de datos de clientes. Por otro lado, en Zaragoza y Lisboa hay computadores con un programa informático que detecta cuando algún 'cliente' está conectado a internet, pero no está utilizando la máquina o lo hace con una aplicación que apenas requiere potencia (escribir en Word, por ejemplo). Entonces, le envía una tarea. Por ejemplo, si el ciudadano ha elegido trabajar en la investigación que busca fármacos contra el cáncer, se le envía una molécula virtual para que su ordenador haga sobre ella las pruebas necesarias para ver si es apta o no para crear un fármaco.

Avisos cuando se trabaja

Este proceso puede durar unos cinco minutos. Una vez terminado, el ordenador personal envía los resultados a un centro común de recepción de datos que se encuentra en Trujillo (Cáceres). Cuando esto ocurre se activa un salvapantallas que permite saber en qué momento el ordenador se encuentra trabajando para Ibercivis. Además del de Cáceres, hay otros dos receptores: el CSIC tiene el suyo propio en Madrid, donde manda los trabajos que él hace. El tercero está en Portugal.

Procedencia de los usuarios

Los parámetros de cálculo están ajustados para que al usuario no le supongan una rebaja de las prestaciones en su computador. "Es una pequeña contribución a un gran fin. La gente puede prestar su ordenador a la ciencia y permitirnos contar con un gran rendimiento para hacer cálculos", explica Tarancón.

Cuando una persona se adhiere a la plataforma Ibercivis puede o no señalar su localización, por lo que resulta complicado determinar la procedencia de todos los usuarios. Sí se conoce, no obstante, que el 45% son españoles.

En cuanto a Aragón, está siendo especialmente importante la colaboración de tres entidades, más allá de la participación económica. En primer lugar, Ibercaja ha cedido el uso de miles de ordenadores utilizados en temas administrativos que apenas se utilizan a lo largo del día.

También el Ayuntamiento de Zaragoza participa dando difusión en su página web, en las bibliotecas municipales y en los barrios. Y, por último, el Gobierno de Aragón ha contribuido a la realización de tres unidades didácticas para los institutos. Una de ellas explica qué es Ibercivis, otra qué es la fusión y la tercera trata sobre el desarrollo de fármacos. El material didáctico se ha distribuido por los centros aragoneses para que puedan utilizarse en las clases de Física, Química o Tecnología. Los profesores reciben un curso antes de impartirlas.

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