Especiales
Suscríbete por 1€

25 años del asesinato de miguel ángel blanco

El l principio del fin de la banda terrorista

Realizado por:

El final de la banda terrorista

ETA pega dos tiros en la nunca a Miguel Ángel Blanco

"Miguel Ángel Blanco, concejal del PP de la localidad vizcaína de Ermua, fue encontrado con dos tiros en la cabeza tres cuartos de hora después de que venciera el plazo de 48 horas dado por ETA para acabar con su vida en el caso de que el Gobierno no accediera a trasladar a las cárceles del País Vasco a los presos de la banda.

El cuerpo de Miguel Angel Blanco apareció con los pies atados en las proximidades de las cocheras de autobuses de Lasarte. Unos cazadores que escucharon los dos tiros disparados contra el joven fueron quienes descubrieron el cuerpo tendido, todavía con un hilo de vida.

ETA ha hecho caso omiso del clamoroso grito de libertad y del de solidaridad del pueblo español y del pueblo vasco con la familia de Miguel Angel Blanco, que había reunido cuatro horas antes a medio millón de personas en una manifestación en Bilbao encabezada por el presidente del Gobierno, José María Aznar, y los representantes de los partidos del pacto de Ajuria Enea, que acompañaron a la hermana y la novia del concejal malherido por las calles de la capital vizcaína. Muestras similares para reclamar la libertad del joven que estaba en ese momento secuestrado se registraron en toda España". Así contaba HERALDO el 13 de julio de 1997, el asesinato que marcó el principio del fin de ETA.

La exposición "El terror a portada" inaugura el 25 aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco
La exposición "El terror a portada" inaugura el 25 aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco
Miguel Toña
Miguel Ángel Blanco, concejal del PP de la localidad vizcaína de Ermua, fue encontrado con dos tiros en la cabeza

La batalla del Estado contra ETA vivió el principio del final de la banda terrorista con el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco. El 12 de julio de 1997, dos días después de haber sido secuestrado, la banda terrorista cumplió su amenaza y asesinó al joven concejal de Ermua de dos tiros a bocajarro en un caserío de Lasarte (Guipúzcoa). El país entero se quedó sin respiración.

Los terroristas querían responder cuanto antes a la liberación del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, que permaneció 532 cautivo en un zulo en una empresa de Mondragón (Guipúzcoa). Ortega Lara fue liberado 11 días antes del asesinato de Miguel Ángel Blanco, en una operación de la Guardia Civil.

El sumario 9/97 de la Audiencia Nacional prueba que la cúpula de la banda había ordenado el secuestro de un concejal del Partido Popular en el País Vasco para forzar al Gobierno español a una negociación sobre el traslado de los presos de ETA a prisiones de su comunidad.

Solo habían pasado 11 días del fin del secuestro más largo de ETA. Los miembros del comando Donosti, que dirigía Francisco Javier García Gaztelu, alias ‘Txapote’, fueron apremiados por la cúpula con órdenes taxativas: secuestro y  ejecución del político del Ayuntamiento de Ermua (Vizcaya). Como era habitual, avisaron mediante dos llamadas a ‘Egin’ y ‘Egin Irratia’.

Ofrenda floral en recuerdo de Miguel Ángel Blanco.
Ofrenda floral en recuerdo de Miguel Ángel Blanco.
Efe
La respuesta de la sociedad española fue inédita e impresionante. La indignación de la ciudadanía tomó la calle, con manifestaciones que superaron los seis millones de personas en todo el país.

Miguel Ángel Blanco había fue abordado por la etarra Irantzu Gallastegui Sodupe, alias ‘Amaia’, quien lo encañonó poco después de que saliera de comer de su casa, a las 15.30, para volver al trabajo en la empresa ‘Eman Consulting’. Se lo llevaron en un vehículo oscuro.  Durante dos días, la amenaza de matarlo presidió el país. Finalmente, se cumplió, y el joven concejal fue asesinado de forma cruel y cobarde, con dos tiros a bocajarro y sin ninguna opción de defenderse. 

La investigación aclaró muchas dudas tres años después del crimen, cuando fue detenido el concejal de HB en Eibar, Ibon Muñoa Arizmendarrieta. Su confesión en octubre de 2000 puso nombre a los asesinos: Francisco Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, Irantzu Gallastegui, ‘Amaia’, el propio Muñoz y el ya fallecido José Luis Geresta Múgica, que apareció muerto en extrañas circunstancias en marzo de 1999.

La respuesta de la sociedad española fue inédita e impresionante. La indignación de la ciudadanía tomó la calle, con manifestaciones que superaron los seis millones de personas en todo el país. El rey Juan Carlos dijo aquel día que “la conciencia de los españoles ha salido a la calle” y “la muerte de Miguel Ángel Blanco no fue en vano” por “el ejemplo inmejorable, inigualable de civismo y de unidad” que dio el pueblo español.

El origen del espíritu de Ermua, municipio del edil del PP asesinado, unió fuerzas contra ETA después de aquellas movilizaciones populares, que fueron multitudinarias en todo el país. En 2001 las urnas en el País Vasco impulsaron Jaime Mayor Oreja, candidato popular, y a Nicolás Redondo, aspirante socialista. Aun así, el PNV ganó aquellos comicios por un diputado y consiguió una tregua de ETA en 1998, que se rompió un año después.

 

La sociedad aragonesa muestra su indignación y repulsa

La reacción por la muerte de Miguel Ángel Blanco se multiplicó en toda España. Aragón estuvo entre las comunidades con más manifestantes en la calle para expresar su indignación por el atentado, y qué más apoyo brindó a la familia y a los demócratas. Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y niños se echaron a la calle mostrando su desprecio e indignación más absoluta ante la barbarie sin paliativos. Fueron imágenes que no se habían visto nunca.

El Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza celebraron plenos extraordinarios en repulsa por el asesinato de ETA; el presidente del Gobierno de Aragón, Santiago Lanzuela, transmitió el pésame a la familia del concejal del PP y a la sociedad vasca, así como su consternación. Más de 5.000 oscenses condenaron la violencia terrorista. En el Ayuntamiento de Teruel se suspendieron los actos festivos oficiales de las fiestas de La Vaquilla, al acordarlo en un pleno extraordinario.

Homenaje a Miguel Ángel Blanco en el Ayuntamiento de Zaragoza.
Homenaje a Miguel Ángel Blanco en 2021 el Ayuntamiento de Zaragoza.
Miguel G. García
El Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación Provincial de Zaragoza celebraron plenos extraordinarios en repulsa por el asesinato de ETA

El pleno del Ayuntamiento de Zaragoza fue convocado con carácter de urgencia y acordó por unanimidad nombrar a Miguel Ángel Blanco Garrido como hijo adoptivo de la capital aragonesa, a propuesta de la alcaldesa Luisa Fernanda Rudi.

El portavoz de Izquierda Unida, Ricardo Berdié, destacó, al leer el acuerdo de todas las fuerzas políticas, que Blanco “con su juventud y con su representación democrática, es el ejemplo de todas las víctimas inocentes de ETA”.

Hubo dos días de luto oficial y la bandera de España se mantuvo ondeando a media asta en todas las instituciones de Aragón. Se convocaron concentraciones para el lunes 14 de julio, como en toda España. Aun así, el domingo, día 13, ya se reunieron 100.000 personas en la plaza del Pilar de forma espontánea, nada más conocerse el asesinato: aplaudieron durante media hora lanzando gritos de “¡Basta ya!”, “¡Asesinos!” o “¡Vascos sí, ETA no!”.

Mientras tanto, la Mesa de Ajuria Enea decidió aislar a Herri Batasuna en un comunicado que suscribió el resto de los partidos, tras una reunión extraordinaria del acuerdo antiterrorista. Los firmantes hicieron saber a HB que mantener silencio tras el atentado les convertía en “cómplices de asesinato”.

 

Seis millones de españoles en concentraciones en toda España

El lunes 14 de julio de 1997, Madrid y Barcelona vivieron las mayores manifestaciones de su historia, hasta ese momento, con un millón de personas en cada una de las capitales. En toda España un total de seis millones de ciudadanos españoles se echaron a la calle pàra condenar el asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco, de 28 años.

Al frente de todos, el Estado, que estuvo representado por el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, el presidente del Gobierno, José María Aznar, y los anteriores presidentes del Gobierno Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González.

Los restos mortales de Miguel Ángel Blanco recibieron sepultura en el cementerio del pueblo en el que nació, Ermua, en medio de una impresionante manifestación de dolor y de una desapacible y lluviosa mañana. El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, defendió en su homilía que la muerte del concejal vasco “no ha sido inútil”, en un funeral al que asistió el Príncipe Felipe, quien expresó su pesar a la familia, el presidente del Gobierno, José María Aznar, con su esposa Ana Botella, y la decena de miembros del gabinete de Gobierno que se sumó al funeral, junto al lendakari José Antonio Ardanza, y las más altas representaciones del Gobierno vasco, además de los presidentes del Congreso y del Senado y los líderes de todos los partidos democráticos.

Ese mismo día, los partidos políticos firmantes del Pacto de Madrid se plantearon emprender reformas legales que hicieran más eficaz la lucha antiterrorista contra ETA y que permitieran aislar a HB. De esta manera, se agilizaron las causas judiciales contra la violencia callejera con procedimientos abreviados y relacionados con el terrorismo; se reformó el Código Penal para endurecer las penas a los terroristas, se definió el delito de amenazas o apología del terrorismo y se instó a la persecución de los dirigentes de HB relacionados con atentados.

Txapote (dcha.), junto a Asier Arzalluz (izda.) y Aitor Aguirrebarrena.
Txapote (dcha.), junto a Asier Arzalluz (izda.) y Aitor Aguirrebarrena.
EFE
Se agilizaron las causas judiciales contra la violencia callejera con procedimientos abreviados y relacionados con el terrorismo

Al mediodía de aquel 14 de julio, Aragón enmudeció porque las campanas de las iglesias no cesaron de sonar durante diez minutos en señal de duelo y se produjo un paro generalizado en toda la comunidad en repulsa por su vil ejecución. A las ocho de la tarde, alrededor de 50.000 personas (muchos de ellos jóvenes) se concentraron en la plaza del Pilar con centenares de velas y flores coreando eslóganes como “Basta ya”, “ETA, aquí tienes mi nuca”, “ETA y HB, la misma mierda es”, “Vascos sí, ETA no”...

El llamamiento de los sindicatos UGT y CC.OO y la patronal empresarial aragonesa fue secundado por los ciudadanos en toda la ciudad, que hasta ocuparon los carriles del paseo de Independencia y se cortó la avenida de Cataluña. Alrededor de 4.000 trabajadores de la planta Opel de Figueruelas paralizaron la cadena de producción de la planta durante diez minutos.

El seguimiento de la repulsa por el asesinato del concejal de Ermua corrió como un reguero por todo Aragón y se generalizó en las tres capitales de provincia, todas las cabeceras de comarcas y buena parte del resto de localidades. En Zaragoza, los empleados de Previasa, que salían cada lunes para recordar que el empresario Publio Cordón seguía secuestrado por los Grapo desde el 27 de junio de 1995, hicieron un paro solidario con la familia de Blanco y reclamaron un esfuerzo a las Fuerzas de Seguridad como al liberar a Ortega Lara.

LA FAMILIA DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO, EN ZARAGOZA

Asesinato Miguel Ángel Blanco

Más de 200.000 personas llegadas de todos los puntos de Aragón tomaron las calles de Zaragoza el martes 15 de julio de 1997 para acompañar a la familia de Miguel Ángel Blanco, que se desplazó desde Ermua con unas 25 personas entre amigos (del grupo musical Póker, del que era miembro Miguel Ángel Blanco) y familiares. Se sumaron a la manifestación en la plaza de España, después de que los padres, la novia de Miguel Ángel Blanco y los tíos del concejal saludaran con abrazos a la alcaldesa de Zaragoza, Luisa Fernanda Rudi, y al presidente del Gobierno de Aragón, Santiago Lanzuela.

Los familiares y amigos del concejal asesinado, junto a miembros del PP en Aragón, recorrieron el Coso, la calle Alfonso y la plaza del Pilar, donde saludaron a cientos de aragoneses que los aplaudían en una tarde noche que los marcó porque iban erguidos, pero estaban rotos y agotados por dentro con lo que habían sufrido.

 

El protagonismo de los jóvenes

“La familia de Miguel Ángel está bien gracias a estos actos. Estaba bastante decidida, pero al saber que era en Zaragoza, sabiendo como son los mañicos, hemos dicho que teníamos que intentar ir toda la familia”, reconoció Jaime Sagalés, compañero de Miguel Ángel en el grupo musical Póker, quien relató que el fallecido era un gran seguidor de Héroes del Silencio.

Este detalle llevó a que el batería del grupo aragonés, Pedro Andreu, acudiera a la manifestación, junto a miles de jóvenes participantes, y les llevara a la familia del concejal una baqueta de la batería (la otra se la guardó él) y varios objetos personales de Héroes (colgantes, fotos o broches) muy significativos respecto de la trayectoria de los músicos de Zaragoza. Recordó que Miguel Ángel Blanco acudió a una presentación de su último disco en la capital aragonesa unos meses antes de su asesinato.

El arzobispo de Zaragoza, Elías Yanes, realizó una homilia histórica en la Basílica del Pilar porque presidió la eucaristía, concelebrada con medio centenar de sacerdotes, y pidió “vencer a la tentación del odio y de la venganza”. “Todos nos hemos sentido heridos por este atentado”, señaló el arzobispo, para quien “la condena alcanza a los asesinos, a sus instigadores y a quienes le apoyan”.

Recordó a las 13 víctimas aragonesas de ETA (11 de ellas en el atentado de la Casa Cuartel, ocurrido el 11 de diciembre de 1987) y a las dos víctimas de los Grapo en aquel momento.

La familia del concejal asesinado se mostró emocionada con la respuesta recibida en Zaragoza y la alcaldesa Luisa Fernanda Rudi detalló que al contarles que habían decidido hacerlo hijo adoptivo y querían hacerle un funeral, la tía de la víctima respondió que podían ir a la capital aragonesa. “Vaya gente tienes en Zaragoza”, confesó la tía de Blanco a la alcaldesa después de recibir abrazos, saludos y muestras de apoyo solidario, por parte de cientos de personas durante la manifestación.

Luisa Fernanda Rudi homenajea a Miguel Ángel Blanco
Luisa Fernanda Rudi homenajea a Miguel Ángel Blanco
Heraldo.es
“Vaya gente tienes en Zaragoza”, confesó la tía de Miguel Ángel Blanco a la alcaldesa después de recibir abrazos, saludos y muestras de apoyo solidario

“Los sociólogos tendrán que estudiar la reacción popular al asesinato, yo no tengo palabras”, admitió Rudi, quien ya había estado con la familia en el funeral de Ermua y reconoció que sus compañeros del PP en el País Vasco son auténticos “héroes” por resistir al terrorismo o morir.

La alcaldesa relató en una entrevista a HERALDO que se enteraron del secuestro de Miguel Ángel Blanco cuando estaban en la Academia General Militar para la tradicional entrega de despachos junto al rey Juan Carlos, el ministro de Defensa, Eduardo Serra, y el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivieso.

Era el jueves 10 de julio sobre las 19.15 horas y el Rey tuvo que marcharse rápidamente porque le llamó el presidente José María Aznar para advertirle. Cuando estaban en la recepción, el director de la Guardia Civil les comentó que se trataba de un joven concejal del PP de un pueblo de Vizcaya.

Después de ir al funeral de Ermua y manifestarse en Madrid, Rudi habló con el arzobispo Elías Yanes para celebrar un funeral en la plaza del Pilar el martes, junto a la gran manifestación. Poco después se enteró que la familia iba a asistir al acto. “La madre me explicó que su hijo era muy devoto de la Virgen del Pilar, había venido en diciembre para ponerle unas flores y por eso decidieron venir (al funeral y a la manifestación). Prefería no decir que venían porque no era cuestión de crear expectación en un momento así”, relató la alcaldesa.

El momento más emotivo se produjo cuando subieron a la Virgen del Pilar y la edil le preguntó a la madre de Miguel Ángel Blanco: “¿Cómo has tenido valor para venir?” La mujer le respondió: “Tengo la fuerza que me da mi hijo”.

 

Txapote es condenado por el asesinato de Blanco

El historial de Francisco Javier García Gaztelu, alias ‘Txapote’, era el más negro de la banda terrorista hasta que pudieron detenerlo en el sur de Francia. Entre sus víctimas acumuló un listado dramático que incluía junto a Miguel Ángel Blanco, a sus compañeros del PP en el País Vasco Gregorio Ordóñez (concejal de San Sebastián y presidente del partido en Guipúzcoa), a Manuel Zamarraña (concejal de Rentería) o en Cataluña a José Luis Ruiz Casado (concejal de San Adriá del Besos). También fue el autor del asesinato del abogado y militante histórico del PSOE en San Sebastián Fernando Múgica, y de los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jiménez, ocurrido en Sallent de Gállego, en el año 2000.

Txapote fue detenido el 22 de febrero de 2001 en Francia, en una operación de las policías española y francesa, cuando ya era responsable de los comandos de ETA. 

El etarra, un bilbaíno de 35 años, estaba tomando una bebida y un bocadillo en la terraza del bar Havana, en el barrio costero de Sable d’Or, en la localidad vascofrancesa de Anglet.

Cuando fue arrestado, la Policía ya tenía la confesión del concejal de HB en Eibar, Ibón Muñoa, sobre la autoría de Txapote, el jefe militar de la banda, del crimen salvaje de Miguel Ángel Blanco, junto a su pareja Irantxu Gallastegui Sodupe, ‘Amaia’, y José Luis Gereste Mújica, ‘Oker’. Pero pasaban los meses y no caía.

Los etarras Txapote y Amaia, ayer en el juicio en la Audiencia.
Los etarras Txapote y Amaia, en un juicio en la Audiencia.
s. B./efe
Txapote fue detenido el 22 de febrero de 2001 en Francia, en una operación de las policías española y francesa, cuando ya era responsable de los comandos de ETA.

La declaración de Muñoa fue una descripción muy detallada y sirvió a la Policía para la detención definitiva del dirigente de ETA. Reconoció que habían intentado el secuestro la víspera, el 9 de julio, pero no encontraron al concejal en el punto fijado, cerca de la estación del tren de Eibar, donde tomaba el tren para acudir a trabajar en la empresa Eman Consulting. Volvieron a intentarlo al día siguiente. En esta segunda ocasión, lo consiguieron.

La confesión del concejal batasuno sirvió a la Policía para montar vigilancias en las Landas, donde se había visto Muñoa con el dirigente etarra más seguido, los investigadores detectaron un coche robado en uno de los puntos que él marcó y resultó que lo utilizaba Txapote. Al final, su detención se produjo cuando iba armado con una pistola automática, con una bala en la recámara, llevaba documentos de identidad falsos y 12.000 francos franceses (300.000 pesetas al cambio).

La Audiencia Nacional condenó al etarra Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, y a su compañera, Irantzu Gallastegui, a 50 años de cárcel por el secuestro y asesinato en un juicio celebrado en junio de 2006. La sentencia justificó la pena máxima por la extrema gravedad de los hechos y la “conducta de absoluta indiferencia y desprecio (de los etarras acusados) no solo hacia el tribunal, sino hacia los familiares de la víctima”.

Con el pacto entre el Gobierno de Pedro Sánchez y del Gobierno vasco de Iñigo Urkullu sobre el acercamiento de los presos de ETA al País Vasco, estos dos reclusos que estaban en una prisión de Huelva fueron trasladados a Estremera (Madrid) el pasado mes de marzo.