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Una invitación a mirar el mundo con otros ojos
La autora Claudia Elicar presentó en Espacio H de HERALDO su obra A veces, veo poesía a través de un gabinete de la curiosidad que invitó al público a detenerse, observar y descubrir belleza en lo cotidiano
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No siempre hace falta buscar lejos para encontrar algo extraordinario, ya que a veces basta con detenerse ante una puerta, mirar una ventana o fijarse en aquello que el paso del tiempo parece haber dejado atrás. Desde esa mirada nació A veces, veo poesía, el libro de Claudia Elicar que el pasado 29 de septiembre llegó a Espacio H de HERALDO convertido en una experiencia para mirar de otra manera.
Acompañada por Miriam Almazán, la autora no planteó una presentación convencional. Construyó un gabinete de la curiosidad con objetos, imágenes y elementos vinculados a la naturaleza y al paisaje para que el público pudiera acercarse a su universo creativo y, sobre todo, experimentar aquello que da sentido al libro y aprender a ver poesía.
El origen de la obra se encuentra en un periodo difícil de su vida. Elicar atravesó un cáncer de mama a los 41 años, poco después de perder a su padre por la misma enfermedad. En aquel momento también era madre de un niño pequeño. La poesía, que ya formaba parte de su recorrido, se convirtió entonces en una herramienta de introspección y en una forma de dialogar con lo que tenía alrededor. "Es todo un proceso espiritual, contemplativo, de introspección, de querer saber o descubrir de qué va la vida", explicó.
Su manera de mirar está muy vinculada al haiku y a la naturaleza. Las fotografías que acompañan el libro son suyas y recorren Aragón a través de puertas, ventanas, campos y pueblos abandonados. Son imágenes captadas en lugares como Fiscal o Andorra, donde vivió al llegar a España. "Veo la foto y pienso que ahí hay una poesía", contó.
En esos lugares que parecen detenidos entre el pasado, el presente y el futuro, Elicar encuentra historias silenciosas. También belleza en aquello que otros podrían pasar por alto, como es lo deteriorado, lo que ya no sirve, la naturaleza cuando se descompone. "Yo veo belleza sobre todo en cosas que están destruidas, que alguien pasaría de largo", señaló.
Esa mirada fue, de hecho, la que quiso compartir en Espacio H. El gabinete no pretendía explicar el libro, sino trasladar al público su forma de observar. "Quiero que experimenten la mirada, la mirada creativa, la mirada poética", afirmó. Para Elicar, sentir algo no termina hasta que se lleva a las manos, se experimenta y se integra.
Por eso, A veces, veo poesía no habla solo de poemas o fotografías. Habla de aprender a parar, de descubrir que un objeto olvidado puede esconder una historia y de recuperar una capacidad que la rutina suele hacer desaparecer como es mirar de verdad.