en colaboración con ilumináfrica

Un abrazo solidario a África en forma de breves relatos que invitan a pensar

Estos son los relatos ganadores de la X edición del Concurso de Microrrelatos Solidarios Ilumináfrica.

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Organizadores y ganadores del X Concurso de Microrrelatos Solidarios Ilumináfrica.
Organizadores, finalistas y ganadores del X Concurso de Microrrelatos Solidarios Ilumináfrica.Ilumináfrica

Un año más, la Fundación Ilumináfrica y HERALDO DE ARAGÓN celebraron su famoso Concurso de Microrrelatos Solidarios para poner en valor el trabajo de los muchos profesionales que ofrecen su tiempo y conocimiento de forma altruista para acercar la asistencia sanitaria a las regiones más desfavorecidas de África. La semana pasada, el salón de actos del Colegio de Médicos de Zaragoza acogió la entrega de premios de esta décima edición, un encuentro cargado de emoción y esperanza.

Durante la gala, presentada por Loretta García, se expuso el trabajo que Ilumináfrica lleva haciendo durante 17 años en países como el Chad o Camerún para luchar contra la ceguera evitable, siendo las cataratas la causa más común.

Enrique Mínguez, presidente de la fundación; Enrique González, su vicepresidente, y José Antonio Pérez, su secretario, hablaron sobre la importancia de seguir avanzando e hicieron un repaso sobre el trabajo realizado en este tiempo. Un total de 78 viajes, 20.030 gafas de graduadas y de sol entregadas, más de 34.000 personas atendidas en consultas de oftalmología y optimetría, casi 7.800 intervenciones quirúrgicas o 275 cooperantes desplazados son algunas de las cifras que demuestran la gran labor de Ilumináfrica. Además, la fundación realiza actividades de formación, divulgación y programas asistenciales para personal nativo.

Tras las intervenciones oficiales, se procedió a la entrega de premios a los ganadores de las tres categorías del X Concurso de Microrrelatos Solidarios Ilumináfrica.

Ceguera y otras discapacidades

En la modalidad de Ceguera y otras discapacidades, la vencedora fue Samanta Ramos. A través de un relato titulado 'La luz que no se ve', nos invita a conocer a un matrimonio mayor que vive sus días aferrados a su amor.

Samanta se muestra emocionada por recibir un galardón de la mano de una fundación que hace una labor tan importante. “Siempre es de agrado recibir premios. Pero si encima es para visibilizar este tipo de problemáticas, hace especial ilusión”, afirma la ganadora. Cuenta que, aunque el relato tiene alguna pincelada de realidad, es una historia de ficción, en la que quiso hablar del cuidado, las enfermedades y las discapacidades desde un ángulo especial. “No siempre que hablamos de una persona con discapacidad tiene que ser desde el prisma del ser cuidado, también puede ser el cuidador”, añade.

Gracias al patrocinado de Ringo Valvulas, la ganadora se llevó un fin de semana para dos personas en régimen de pensión completa en el Balneario de Boltaña. Los otros finalistas de esta categoría fueron Carlos Espinosa, por su relato 'La puerta cerrada', y Pascual Aranda, por 'Ceguera'. 

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    Relato ganador: 'La luz que no se ve'

    -Mira cómo brilla hoy el sol, Gregorio- dijo Elvira desde la ventana, sintiendo el calor en su piel.

    Gregorio no miró, permaneció inmóvil en su sillón. Hacía meses que esa era su forma de interactuar con el mundo.

    Elvira se acercó a él a tientas, deslizando su bastón por el salón. Todavía no se había acostumbrado a todas las aristas de la casa y tenía varios hematomas que lo avalaban. Tanteó el sillón, se arrodilló hasta donde sus rígidas rodillas le permitieron y comenzó a recorrer con sus manos la cara de su marido. Sus dedos habían aprendido a leer su rostro como si fuera Braille. Las tres líneas entrelazadas junto a su ojo derecho hablaban de sonrisas en su viaje a Canarias. Un profundo surco en el entrecejo contaba el angustioso episodio en el que su hijo se cayó del tobogán y hubo que ponerle cuatro puntos en la ceja. Sus finas manos ascendieron hasta llegar al pliegue vertical de la frente, marca inequívoca de cuando le dieron la noticia de que el glaucoma de su mujer había empeorado y que su mundo iba a apagarse.

    Gregorio empezó a balbucear una procesión de palabras irreconocibles.

    -Está bien, querido- dijo, sosteniendo su mano.

    Él le devolvió el apretón y Elvira rompió a llorar. Permanecieron así varios minutos, aferrados para no perderse del todo, con las manos arrugadas, manchadas por el tiempo y la vida. Elvira no podía ver el sol. Gregorio no recordaba qué era el sol. Ella perdida en su oscuridad. Él perdido en sus tinieblas.

Cooperación

'Túnez', de María Carmen Canga fue la historia ganadora en la categoría de Cooperación, que pretende poner en valor la figura de los voluntarios, imprescindibles para que los proyectos de organizaciones como Ilumináfrica puedan llevarse a cabo. María Carmen, maestra jubilada, se siente muy ilusionada por el premio. Cuenta que comenzó a escribir relatos hace un año, a partir de un curso que hizo de escritura creativa. Los protagonistas de su historia son personas reales, lo que le otorga un punto más de emoción. “El matrimonio que aparece en el relato es real y son una fuente de inspiración en todos los sentidos. Cuando se jubilaron, decidieron dedicar su vida a ayudar a personas más desfavorecidas y empezaron a realizar misiones en Túnez de la mano de la iglesia. Hace unos años, ella murió, pero él decidió seguir con esa labor que habían comenzado juntos”, cuenta la ganadora.

La ganadora recibió una suscripción anual a HERALDO DE ARAGÓN, diario que patrocina el premio. Los relatos finalistas fueron 'Declaración', de Raúl Garcés, y 'Micro cooperaciones', de Beatriz Martínez.

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    Relato ganador: 'Túnez'

    Acababa de jubilarse, y era el día indicado para empezar una nueva vida en tierras africanas. Era la forma de realizar lo que había soñado, ayudar a los demás. 

    Era libre para elegir su camino, aunque con una edad avanzada, nada le impedía ser lo que realmente había soñado durante años.

    Solo el tiempo truncó sus sueños, ella no pudo más y su corazón dijo que no quería seguir latiendo, a pesar de todo, ella se fue a volar alto y él volvió a continuar la labor que ambos habían empezado tiempo atrás.

    Siguió llevando la sonrisa que nunca le falta, el calor de sus palabras a los más solitarios, el pan para aquellos que no tienen nada, la enseñanza, para darles un futuro mejor, la calma, para escuchar las peripecias que le cuentan cada día, el amor verdadero de darse y no esperar nada a cambio.

    Sabe que no está solo, ella sigue estando con él, y le da fuerza para levantarse y seguir trabajando. Su familia sigue aquí en España, esperando a cuidarlo cuando la edad no le permita seguir con su labor, le visitan, le ayudan a recabar fondos, le dan todo lo que aquí ya no necesitan, y le animan a seguir construyendo su sueño, que poco a poco se hace realidad.

    Quizá pensemos que tampoco es para tanto, al fin y al cabo Túnez no está mal del todo, pero la valentía de dejar tú casa, tú familia y emprender un nuevo camino, cuando ya has llegado a la vejez, no todos lo haríamos, sino que pensaríamos, en Túnez como destino para un viaje de placer, para celebrar la ansiada jubilación.

África

Por último, Cristian Molinos se alzó como ganador de la categoría África gracias al relato 'La última víctima', una desgarradora historia sobre un niño al que le ha tocado vivir una dura realidad. Este joven de 17 años se muestra muy agradecido de que se haya reconocido su trabajo y asegura que le ha dado ánimos para seguir esforzándose cada día y convertirse en el periodista que desea ser. "Para contar esta historia me inspiré en varias entrevistas que he visto en las que periodistas explican cómo es la vida de los niños soldado que han conocido en sus viajes -explica Molinos-. Es un tema del que creo que no se habla suficiente dada su gravedad, puesto que tienen que pasar por experiencias durísimas siendo tan solo unos niños que aún no conocen cómo funciona el mundo".

El ganador recibió un lote valorado en 500 euros de la marca Chocolates Lacasa, patrocinador del premio. En esta categoría, las otras finalistas fueron Ana Elena García y Gianina Denisa.

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    Relato ganador: La última víctima

    En un lugar donde la oscuridad era más oscura y la luz pasaba, pero no llegaba; donde los sueños se veían, pero no se alcanzaban; donde el monte más alto no tenía cima y los árboles crecían por el suelo; sí, ahí estaba mi casa, pero no mi hogar. Mi verdadero hogar fue destruido hace mucho tiempo y todavía conservo ese recuerdo tatuado en mis retinas.

    Hoy había sido como cualquier otro día. En el campamento intenté buscar a mi hermana, desde que fue elegida como la favorita del nuevo general apenas la veo. Como siempre, hice las misiones que me mandaron y me felicitaron por mi buen trabajo, el cual nunca llegué a entender. Supongo que ser consciente de las atrocidades que cometía era lo que me diferenciaba del resto de mis compañeros, demasiado drogados como para diferenciar el Sol de la Luna. Mientras realizaba una ronda rutinaria caí al suelo tras un fuerte estruendo, al empezar a notar un pinchazo en mi pierna me di cuenta de que la muerte siempre puede llegar cuando estás luchando una guerra que no es tuya, pero es tu realidad.

    Ya no creo que sea inmortal ni un elegido. Lo único que espero es que pase lo que pase pueda reencontrarme con mis padres. Aún recuerdo su decepción mirando a los primeros ojos a los que les dieron la vida y yo mirando a los primeros a los que se la quité. Unos gritos agudos inundan mis oídos, ¿esto es el fin? Seis niños como yo corren hacia mí con machetes en mano. Con esperanza acepto mi muerte, soñando con ser la última víctima.

REALIZADO POR AML
Este contenido ha sido elaborado por Aragón Media Lab, unidad Branded Content de Henneo.

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