premio a la trayectoria cooperativa

Trabajo en equipo para que el olor del aceite siga inundando Belchite

La Cooperativa San Martín de Belchite supera los 75 años uniendo el esfuerzo de agricultores que cultivan con orgullo los olivos de la zona. 

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A la izquierda, Fernando de Yarza, vicepresidente de Heraldo; a la derecha, Jesús Martínez, quien recogió el premio en nombre de la Cooperativa San Martín de Belchite, de la que es presidente.
A la izquierda, Fernando de Yarza, vicepresidente de Heraldo; a la derecha, Jesús Martínez, quien recogió el premio en nombre de la Cooperativa San Martín de Belchite, de la que es presidente.Aranzazu Navarro

Cuando Jesús Martínez recibió el premio a la Trayectoria Cooperativa en nombre de la Cooperativa San Martín de Belchite, que preside desde hace seis años, no pudo evitar hacer un repaso a los 75 años de recorrido de esta entidad: "Pienso en todos estos años desde que se fundó en 1949, en toda la gente que ha colaborado, que aporta su granito de arena".

Así, este premio, que ha significado para sus más de 200 socios "una alegría inmensa", es también el reflejo de más de siete décadas cultivando, fabricando y comercializando lo que Martínez define como unos "aceites únicos con gran personalidad y con el mimo de los agricultores".

Uno de esos profesionales del campo es él mismo, un "agricultor puro y duro" vinculado desde siempre a la cooperativa. "Por mi padre, mis abuelos y la gente mayor sé que todo empezó con un grupo al que yo siempre definiré como ‘valientes agricultores’. En aquellos años, dieron el paso de fundar la cooperativa para unir a todos los agricultores y defender el producto de la aceituna y del cereal".  

Hoy continúan haciéndolo, aunque de manera diferente debido a la llegada de las nuevas tecnologías. "Yo recuerdo llevar las cajas de aceituna totalmente limpias a la cooperativa y ahí se echaban en diferentes montones para hacer las distintas calidades de aceite. Ahora llevamos la aceituna con restos de hojas, palos... porque la limpieza de la aceituna está mecanizada".

En tierras belchitanas

Belchite y la Cooperativa San Martín no se entienden el uno sin la otra. Tanto es así que en el corazón de Martínez resuenan con fuerza estas palabras: "Siempre he escuchado a la gente mayor decir que en cada rincón del pueblo viejo de Belchite huele a aceite". Y es que, como él mismo afirma, "Belchite podrá tener una fábrica, un pueblo viejo... podrá tener todo lo que quieras, pero el origen está en sus olivares".

"El olivar de Belchite es una gran historia que a mí me contaron y que el día de mañana tenemos que contar a nuestros hijos"

Así, su mayor deseo en nombre de la cooperativa es que "el olivar de Belchite no decaiga". "El otro día, –continúa recordando– hablando con unos chavales jóvenes aquí, en el pueblo, les dije: ‘No penséis que el olivar de Belchite es un juguete. El olivar de Belchite es una gran historia que a mí me contaron y que el día de mañana tenemos que contar a nuestros hijos".

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