"Todos los pueblos de Aragón tienen algo que merece la pena"
La fotógrafa Laura Uranga ha retratado prácticamente todos los rincones de Aragón. Destaca que para tomar una buena fotografía "hay que aprender a mirar distinto" y que, aunque es difícil escoger un solo lugar, son imperdibles la muralla de Finestras, los Aguarales de Valpalmas o La Fresneda.

¿Cómo se hace una buena fotografía?
Una fotografía siempre tiene que tener algo que llame la atención del lector. Algo que le haga pararse y mirarla, por eso es muy importante saber mirar y saber dónde está el punto en el que tenemos que poner ese centro de atención, que es lo complicado.
Con las redes sociales, la creación de contenido visual es prácticamente infinita. ¿Cómo diferenciarse en un mundo saturado de imágenes?
Es cierto que ahora todo el mundo hace fotos. Todos vamos con el teléfono móvil y hacemos foto a lo que nos gusta de lo que tenemos delante, o a algo que simplemente queremos llevar en el bolsillo. La diferencia está en que sea una persona que sepa hacer la foto, en
vez de una persona que, sencillamente, le de al botón. Aunque se haga con el móvil, hay que tener en cuenta el encuadre, la luz y la composición. Se nota cuando eso está cuidado en una foto.
En el proyecto ‘Aragón pueblo a pueblo’ recorrió toda la geografía aragonesa. ¿Es Aragón una comunidad digna de visitar?
Aragón es una tierra que tiene muchísimo que ofrecer. Tiene paisajes muy diversos y gente acogedora en todos. Es una comunidad extensa en la que tienes para elegir: el desierto de los Monegros, la sierra de Albarracín, las altas Cinco Villas, el Matarraña, el valle de Chistau, la muralla de Finestras, los órganos de Montoro... podría enumerar todos los rincones.
En 2020 ganó, junto a Pablo Ferrer, el Premio Ortega y Gasset por este proyecto. El jurado destacó lo "exhaustivo" del trabajo y "la profunda labor de documentación para abordar una temática, la de la España vaciada, que se ha colocado en el centro del debate en los últimos años". ¿Es difícil cargar con la responsabilidad de informar y fotografiar sobre un tema tan importante?
Claro, estábamos sacando dos páginas diarias de pueblos, con la extensión de fotos y el vídeo en la web, que no solían salir en prensa a no ser que fuese por algún suceso, y eso conlleva una gran responsabilidad. Tuve la gran suerte de hacer el proyecto con Pablo Ferrer; desde el primer momento nos entendimos y nos compenetramos muy bien. Los dos teníamos claro lo que suponía para muchos de los pueblos que visitamos tener ese espacio en un medio como HERALDO.
¿Tienen esos pueblos de la España vaciada potencial turístico? ¿Hay un motivo por el que acercarse a ellos?
Buscar una historia en cada uno de los 731 municipios que tiene Aragón no siempre fue del todo fácil, pero también es cierto que siempre siempre aparecía alguien o algo y decíamos "aquí está". Todos tienen algo que merezca la pena que vayas; desde un restaurante con el plato típico de la zona a una excursión con vistas impresionantes, o un pueblo que parece de cuento. Aragón es una tierra que tiene para todos los gustos.
Durante el proyecto montó en globo aerostático, en tirolina, en avioneta… ¿Cuál de todas las experiencias le impactó más? ¿Descubrió algún servicio de los que ofrece Aragón que no conocía?
Nunca me había planteado ir en globo aerostático, y es algo que me impresionó mucho y que repetiría sin duda. Sobrevolar los Pirineos en avioneta también nos quitó el hipo. Son experiencias que tuvimos la suerte de vivir y que recomiendo a todo el mundo. No sabía, por ejemplo, que puedes navegar en catamarán por el pantano de Canelles a la vez que contemplas la muralla de Finestras. Te sientes pequeñito, pequeñito.
¿Recuerda alguna anécdota en la realización del proyecto? ¿Qué historia personal fue la que más le llamó la atención?
Anécdotas tenemos para aburrir. Era muy motivador cuando nos decían "empezamos leyendo el periódico por los pueblos, a ver cuál sale hoy". En cuanto a historias personales, citaría todas aquellas de quienes se quedaban aferradas a sus pueblos aun con todas las dificultades de comunicaciones o logísticas. Querían quedarse ahí porque era donde habían estado toda su vida, o gente que volvía años después, muchos con hijos, con la idea muy clara de querer vivir en un entorno rural.
¿Tiene una cifra aproximada de todas las fotos que hizo?
En la web de HERALDO se publicaron cerca de 15.000 fotografías y en la edición en papel, 3.000. Haría fácilmente el doble.
¿Hay alguna a la que le tenga especial cariño?
A todas, porque forman parte del proyecto del que más contenta estoy. Pero hay una de La Zoma que le tengo especial cariño. Es un pájaro posado en un aro de canasta en los porches del ayuntamiento. Es una foto muy sencilla pero que creo que transmite un mensaje muy potente. Además, Antón Castro la usó para una de sus portadas del suplemento ‘Artes&Letras’, todo un lujo.
Como profesional, ¿podría dar tres consejos básicos para tomar una buena foto?
Lo más importante es la luz y saber tener el control sobre ella. Yo soy mucho de la teoría de "menos es más" en cuanto a temas de encuadre y composición. No por hacer una foto muy recargada va a ser mejor; mirando a lo sencillo, lo simple, es cuando muchas veces encuentras el premio. Por último, creo que hay que aprender a mirar distinto.
¿Y alguna recomendación? ¿Un lugar que visitar en Aragón sí o sí?
Hay muchas recomendaciones para ir, pero si tengo que decir alguno... empezando por Huesca no dejaría de lado la muralla de Finestras o el valle de Chistau. En Zaragoza, las altas Cinco Villas o los Aguarales de Valpalmas; y en Teruel, La Fresneda o los órganos de Montoro.
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