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'aragón, un país de montañas'

Teruel, un paraíso para los amantes de la micología

La provincia es uno de los destinos más demandados por los turistas micológicos, quienes encuentran en su territorio el escenario perfecto para pasar una jornada al aire libre disfrutando de esta actividad.

Una jornada de búsqueda de setas en la comarca turolense de Gúdar-Javalambre.
Una jornada de búsqueda de setas en la comarca turolense de Gúdar-Javalambre.
Comarca Gúdar-Javalambre

A lo largo de los últimos años, el turismo micológico ha ido ganando fuerza y peso en Aragón y en cada una de sus provincias. Con la llegada del otoño, Teruel se convierte en uno de los destinos favoritos para los amantes de la micología, quienes, cesta en mano, encuentran en su territorio el escenario perfecto para disfrutar de la búsqueda y recolección de estos preciados hongos. Además, la Asociación Micológica Turolense prevé una campaña muy productiva, después de que la del año pasado estuviera marcada por la ausencia de precipitaciones.

La provincia de Teruel, por su extensión y posición orográfica, incluye hábitats muy variados, pertenecientes tanto a la región mediterránea como eurosiberiana. Cada hábitat vegetal, además, se corresponde con unas comunidades micológicas distintas.

Según el informe elaborado en 2019 y denominado ‘Potencial micológico de la provincia de Teruel’, del proyecto Fite Micoteruel en el que participaron varios organismos nacionales e internacionales y que contó con la colaboración del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), del total de la superficie de la provincia, el 64,2% es considerado forestal y casi el 57% se enmarca en los estratos productores de setas, de los cuales, casi el 33% se corresponde con estratos productores arbolados.

En cuanto a la producción potencial de setas silvestres comestibles, en Teruel, el cálculo asciende a 11.453 toneladas anuales. Por comarcas, la de Gúdar-Javalambre es la de mayor producción micológica, seguida por la de Sierra de Albarracín, Maestrazgo, Comunidad de Teruel y Cuencas Mineras. La recolección en Teruel se centra, principalmente, en seis especies micológicas: el rebollón, la seta de cardo, las babosas o llanegas, la colmenilla, el porro o boleto y la sanjuanera o bujarrón.

Además de la producción de setas, la provincia de Teruel también cuenta con una producción potencial de trufa silvestre de 3.020 kilos anuales –600 kilos de trufa de invierno y 2.420 de trufa de verano–.

Micoturismo

El informe también sacó a la luz que, de los visitantes de las oficinas de Teruel, el 5% se declaraban micoturistas y el 80% manifestaron haber practicado micoturismo en la provincia en los últimos tres años. Si se extrapola este dato al total de turistas que visitan Teruel en las principales épocas de recolección de hongos, que son la primavera y el otoño, se estima un total de 129.800 micoturistas al año.

En la actualidad, existen en la provincia de Teruel varios acotados de setas, fundamentalmente sobre montes de utilidad pública. La mayoría de ellos se encuentran en la sierra de Albarracín, seguida del Maestrazgo, Mosqueruela y Nogueruelas.

En cuestión de setas, una de las comarcas turolenses con mayor producción es la de Gúdar-Javalambre. Para dar a conocer esta realidad, a lo largo de los meses de septiembre y octubre, varios de sus pueblos han organizado actividades divulgativas, como Valdelinares, Mosqueruela o La Puebla de Valverde. El pasado fin de semana, Gúdar celebró la Feria Micológica, que coincidió con las Jornadas Micológicas en Formiche Alto. Quienes deseen visitar esta zona a lo largo de este otoño han de tener en cuenta que tanto en Mosqueruela como en Nogueruelas está regulado el coto micológico, por lo que es necesario adquirir un permiso de día o de temporada.

La comarca del Maestrazgo, situada en el sector oriental de la provincia, recoge a cientos de aficionados que se lanzan cada fin de semana a recorrer los sus bosques en busca de estos hongos. Tanto en primavera como en otoño, el más popular es el rebollón, seguido de la babosa blanca, la babosa negra, la negrilla, la rúsula blanca, o la macrolepiota. Desde hace unos años, para poner en valor de manera sostenible este importante recurso, se reguló su recolección, organizada a través de un sistema de permisos obligatorios y ofreciendo una serie de servicios al recolector. Los pases se pueden obtener en internet, en la sede de la comarca del Maestrazgo en Cantavieja y en los establecimientos colaboradores.

Por su parte, la Sierra de Albarracín, situada en el noreste de la provincia de Teruel, es un territorio que esconde hermosos paisajes surgidos de una difícil orografía. Tanto por su extensión como por su variedad geológica y vegetal y por la diversidad y cantidad de hongos silvestres comestibles que en él fructifican, esta comarca es uno de los núcleos turolenses más productivos. Para poder llevar a cabo esta práctica dentro del Parque Micológico Comunidad de Albarracín, que abarca unas 60.000 hectáreas, es necesario un permiso –diario, semanal o de temporada–, que puede adquirise a través de su página web.

Otras zonas con presencia micológica para la recolección son las Cuencas Mineras, la sierra de Javalambre, la comarca del Jiloca, la de Comunidad de Teruel o la zona del Matarraña, donde esta práctica también está regulada.

El rebollón, el más popular

La gran variedad de nombres con los que es conocido anticipan su popularidad: el rebollón o, más técnicamente, el ‘Lactarius deliciosus’ –también conocido en otros territorios como mízcalo, níscalo o robellón–, es muy común en la provincia de Teruel ya que crece en pinares y bosques mixtos. Su seta, o cuerpo fructífero, aflora en otoño, y es muy apreciada en gastronomía. A la hora de cocinarlos, hay que lavarlos bien con un paño húmedo, uno a uno, desde la superficie al pie, y, además, sumar el cepillado al sombrero y el tallo, para eliminar mejor todas las posibles impurezas.

Guía de iniciación del recolector de setas

SIEMPRE... Quienes visiten por primera vez el monte han de saber que para el traslado y almacenamiento de las setas dentro del monte solo está permitido el uso de cestas o recipientes que favorezcan su aireación y la diseminación de sus esporas. Además, las únicas herramientas de corte a utilizar serán navajas, cuchillos o tijeras.

... y NUNCA... Entre las normas básicas que han de respetar está la de no remover el suelo alterando su capa superficial, evitar dañar el micelio para favorecer la expansión de la especie, no dejar basuras en el monte o encender fuego en zonas no habilitadas o la prohibición de recolectar setas y/u hongos de noche.

REALIZADO POR BLUEMEDIA STUDIO
Este contenido ha sido elaborado por BLUEMEDIA STUDIO, unidad Branded Content de Henneo.

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