en colaboración con acuicultura de españa
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"Aragón es un referente europeo para una acuicultura de agua dulce responsable y eficiente"
El responsable de Acuicultura en la Comisión General de Pesca del Mediterráneo de la FAO, Houssam Hamza, analiza el momento que vive el sector, en el que España es líder de producción entre los países de la Unión Europea y donde la Comunidad juega "un papel estratégico".
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"Mi conexión con los peces y el mar comenzó desde muy joven, ya que provengo de una zona costera donde el medio marino siempre ha formado parte de mi vida diaria. Mi interés por la acuicultura también surgió temprano, inspirado por mi padre, un apasionado de los acuarios. Fue uno de los primeros en nuestra ciudad en construir el suyo y criar con éxito peces ornamentales. Esa pasión era contagiosa. Crecer rodeado de peceras e historias sobre la vida acuática alimentó una fascinación que con el tiempo se convirtió en una vocación profesional". Son palabras de Houssam Hamza, responsable de Acuicultura en la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) de la FAO, para quien esta actividad representa no solo una carrera profesional, sino también un compromiso de por vida con la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo comunitario.
Con más de 20 años de experiencia en el desarrollo sostenible de la acuicultura, Hamza es una de las voces más autorizadas para hablar de este sector, cada vez más necesario, que se dedica al cultivo de pescado para consumo humano mediante técnicas respetuosas con el entorno, y que no solo procura un alimento de calidad y saludable, sino que favorece que esté disponible para todo el mundo y para las futuras generaciones. No en vano, desde la propia FAO llevan tiempo destacando el gran potencial que tiene la acuicultura para alimentar y nutrir a la creciente población mundial. Su carácter sostenible es una de sus grandes ventajas, pues la acuicultura utiliza el agua, pero no la gasta, devolviéndola íntegramente, en las mismas o mejores condiciones, a los ríos. De esta forma, ofrece alimentos naturales de manera sostenible, al obtener proteínas de alta calidad biológica con menos consumo de agua dulce y menos emisiones de CO2 que otras ganaderías terrestres. "Ante el aumento de desafíos globales como el cambio climático, el desarrollo sostenible de la acuicultura (mediante la innovación, la gobernanza y enfoques ecosistémicos) es vital para garantizar la seguridad alimentaria, la resiliencia económica, el empleo, el desarrollo económico y la protección del medio ambiente en el futuro", expone Hamza.
De entre los avances más notables que la actividad ha registrado en los últimos años, el experto destaca prácticas innovadoras como la acuicultura multitrófica integrada, una mejor selección de emplazamientos y una mejor gestión de residuos y nutrientes, todo ello dirigido a reducir el impacto ambiental. Asimismo, se han adoptado medidas de bioseguridad más estrictas, de forma que la trazabilidad de los productos y los sistemas de certificación contribuyen a garantizar la inocuidad y la alta calidad de los productos del mar. Y, en cuanto al bienestar animal, el sector acuícola español está realizando importantes esfuerzos para seguir mejorando las condiciones de cultivo, optimizar la gestión sanitaria, minimizar el estrés y asegurar el bienestar de los animales acuáticos durante todo su ciclo de vida.
Vertiente social
La acuicultura ofrece asimismo un gran valor en una vertiente social y económica, siendo beneficiosa para las comunidades locales al contribuir al desarrollo y la vertebración de los núcleos rurales. Ejemplo de ello es Aragón, región en la que esta actividad ocupa un lugar destacado. En ello tienen que ver factores como sus 48.000 kilómetros cuadrados de cuencas fluviales, las 1.200 toneladas al año que genera de trucha arcoíris o las dos toneladas anuales de caviar que exporta al resto de Europa y el mundo. En el territorio están presentes varias de las empresas más importantes del sector en el país, abarcando centros de alevinaje, granjas de crecimiento e instalaciones de reproducción, lo que refleja las magníficas condiciones que tiene para el desarrollo de la acuicultura continental.

"La acuicultura impulsa significativamente las economías rurales al crear empleo, diversificar los ingresos y fortalecer los sistemas alimentarios locales. Ofrece oportunidades a jóvenes y mujeres, apoya a los pequeños productores y fomenta la innovación y el emprendimiento. Al mejorar la infraestructura, las habilidades y el acceso al mercado, la acuicultura sostenible puede reducir la pobreza, fortalecer la resiliencia comunitaria y contribuir a un desarrollo rural más inclusivo, en consonancia con la visión de la Transformación Azul de la FAO", expone Hamza, quien pone en valor el papel especialmente estratégico que Aragón desempeña en España (país líder en cosecha acuícola en la Unión Europea) en lo relativo a la acuicultura de agua dulce, especialmente en el cultivo de trucha y la producción de esturión. "Sus abundantes recursos hídricos, sus instalaciones avanzadas y sus empresas altamente profesionalizadas han convertido a Aragón en un referente europeo para una acuicultura de agua dulce responsable y eficiente. En 2023, España cosechó 14.757 toneladas de trucha arcoíris, siendo Aragón un contribuyente clave. En cuanto al esturión y el caviar, España cosechó 121 toneladas de carne de esturión y 4,4 toneladas de caviar en 2022, lo que representa el 2,4 % de la producción total de caviar de la Unión Europea, teniendo Aragón de nuevo un papel fundamental".
"En 2023, España produjo 14.757 toneladas de trucha arcoíris, siendo Aragón un contribuyente clave. El país produjo también 121 toneladas de carne de esturión y 4,4 toneladas de caviar en 2022, teniendo Aragón de nuevo un papel fundamental"
No en vano, el primer vivero moderno de acuicultura se instaló en el Monasterio de Piedra de Zaragoza durante el siglo XIX. Allí comenzaron a cultivarse truchas arcoíris, que todavía hoy en día son, junto con el apreciado esturión, el principal pescado de la acuicultura aragonesa. Asimismo, y teniendo en cuenta los problemas que sufre la Comunidad en relación a la despoblación, cabe resaltar el importante papel que desempeñan las granjas de acuicultura que allí se asientan, que necesitan cubrir puestos de trabajo tanto directos como indirectos, siendo siempre su primera opción la de contratar personas de la zona. Además, debido a que su actividad no consume agua, la acuicultura es perfectamente compatible con otros usuarios de esta, como la agricultura o la ganadería, sectores también de vital importancia en el territorio.
En cuanto al conjunto de España, el sector acuícola trabaja desde hace años con expertos científicos para seguir mejorando y optimizando todos los procesos de cultivo con el fin de continuar desarrollando de forma responsable y sostenible una actividad llamada a ser una pieza clave en nuestra soberanía alimentaria en cuanto al pescado. "Las proyecciones de crecimiento de la población mundial para 2050 son notables, ya que será de más de 9.000 millones de personas. Un desafío que solo se puede afrontar produciendo más alimentos, que deberán aumentar un 70%, y consumiendo de otra manera. Para hacerlo más difícil, este aumento de la producción se debe hacer en un escenario de cambio climático que pone aún más a prueba los sistemas productivos, con escasez de agua e inundaciones frecuentes, disminución de la biodiversidad, disminución de la fertilidad de los suelos y desertización, olas de calor, etc. Como la pesca está en su límite sostenible, la acuicultura es la única opción para proveernos de pescado y alimentos acuáticos, ricos en proteínas y nutrientes esenciales, sin que peligre la biodiversidad y el medio ambiente", ha apuntado a este respecto Ariadna Sitjà, profesora de investigación en el Instituto de Acuicultura Torre de la Sal del CSIC.
"Como no podemos pescar más sin dañar nuestros mares, océanos y ríos, la acuicultura sostenible es la única opción para proveernos de pescado y alimentos acuáticos sin que peligre la biodiversidad y el medio ambiente"
En este contexto, las empresas juegan un papel decisivo. Es por ello que desde la FAO se valora el gran esfuerzo que realiza la acuicultura española en cuanto a fortalecer la resiliencia climática, mejorar la salud animal y garantizar la sostenibilidad ambiental. No en vano, mejorar la trazabilidad y los estándares de seguridad alimentaria es esencial para satisfacer las crecientes expectativas de los consumidores. En cuanto a las instituciones, el organismo subraya que es fundamental que trabajen para simplificar los procedimientos administrativos, reducir las trabas burocráticas innecesarias y establecer sistemas de licencias transparentes y eficientes, para no retrasar el desarrollo de este sector tan necesario para un sistema alimentario resiliente. En este sentido, la CGPM ha desarrollado y adoptado directrices específicas para agilizar los procesos de licencias y arrendamientos para la acuicultura en el Mediterráneo y el Mar Negro.