
"Salir a la fresca es un vínculo fraternal y muy importante que tenemos en los pueblos"
Ambar y HERALDO visitan La Puebla de Híjar a través de la iniciativa 'A la fresca, qué bien sienta', que pretende recorrer Aragón para descubrir cómo se vive esta tradición en distintos pueblos de la Comunidad.
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Es el informativo más genuino. Una vía muy original para conocer las últimas noticias sobre las curiosidades y los cotilleos que protagonizan los vecinos de los pueblos, así como sobre bodas y demás acontecimientos que suceden en el entorno. Pero es también un punto de encuentro muy especial, ideal para desconectar de la rutina y socializar con tus iguales en un contexto único. Hablamos de salir a la fresca, una costumbre que forma parte de nuestro patrimonio cultural y que, aunque haya perdido algunos fieles en los últimos años, sigue bien arraigada en numerosos municipios aragoneses.
Con este espíritu, Ambar y HERALDO impulsan la iniciativa 'A la fresca, qué bien sienta', que pretende descubrir cómo se vive esta tradición en distintos pueblos de la Comunidad. La primera parada es La Puebla de Híjar, donde niños, jóvenes, adultos y personas mayores confluyen en un hábito que ha llegado a ser propuesto como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Todo ello en una localidad que ya figura en esta prestigiosa lista gracias a la célebre Ruta del Tambor y el Bombo.
Algunos de los más pequeños, por ejemplo, hasta han formado el grupo 'La fresca del barrio', palabras que lucen en unas originales camisetas amarillas. Sus miembros se juntan en el pueblo y juegan juntos, hablan de sus planes y hacen travesuras propias de su edad y tan características de esta costumbre como tocar los timbres de las casas y salir corriendo.

Los jóvenes también apuestan por esta costumbre, a través de la cual se reúnen con cervezas Ambar de por medio para hablar de cómo les ha ido el fin de semana, pensar en planes para hacer juntos, rememorar los mejores momentos de la fiestas (el bingo, el chupinazo, las noches de juerga...) y llevar a cabo un balance de las novedades más interesantes del pueblo. Todo ello les hace "unirse y ser más pueblo", tal y como señalan, destacando que aunque antes eran más los que salían a la fresca, tratan de esforzarse por mantener esta tradición juntándose en ocasiones miembros de diferentes peñas para que así no se pierda una de las principales señas de identidad del municipio.
"Es la libertad que tienes desde que naces hasta que te mueres. Tanto en tu niñez como en tu adolescencia, tu juventud y tu madurez tienes la opción de poder salir a la calle, sentarte, hablar, tener tranquilidad y no sufrir el tráfico. Tienes tus amigos desde niño, que conservas para siempre, te acompañan en tu vida y forman parte de tu historia. Eso son cosas que se dan en un pueblo por la cercanía y el trato que existe aquí. Además de la convivencia natural entre diferentes edades, porque yo de niña he estado a la fresca con mis amigos, pero también con familiares y vecinos de todas las generaciones. Y ese vínculo es muy fraternal y muy importante". Así resume María Moragriega, vecina de La Puebla de Híjar, la trascendencia histórica que tiene este hábito para sus habitantes.

La vecina recuerda también que hace años, cuando tener televisión aún era un privilegio para muchas familias, salir a la fresca era la vía que tenían las gentes de los pueblos para relacionarse tras haber estado todo el día trabajando, y tratar así los temas que les preocupaban, intercambiar ideas y "echarse unas risas".
Las que mejor conocen los detalles de la práctica son las veteranas del pueblo, quienes recuerdan que años atrás las frescas eran menos cálidas y más largas y multitudinarias, con cada vecino llevando los víveres y las bebidas que tenían por casa, lo que favorecían las numerosas conversaciones que se producían. Entre risas señalan que ahora, dadas las diferentes condiciones que padecen (diabetes, tensión alta, celiaquía...) comparten menos comidas grupales, pero también que sus ganas por juntarse y seguir disfrutando de las charlas marcadas por la brisa de la última hora de la tarde siguen intactas. Una de ellas es María Rosa Pellicena, que a sus 95 años acaba de recibir un diploma del Centro de Mayores por ser la más veterana de la entidad y que ameniza las tardes a sus amigas del pueblo con su gran sentido del humor.
Una serie de historias, todas ellas, que se suceden a la fresca, costumbre que constituye una parte indispensable de la memoria colectiva de los pueblos y que continuaremos descubriendo en próximos episodios de 'A la fresca, qué bien sienta'.