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Rueda, Veruela y San Juan de la Peña: de monasterios cistercienses y la cuna de Aragón

Patrimonio e historia se esconden entre las paredes de estos cenobios, que sorprenden al visitante en medio de un silencio monacal.

El Monasterio de San Juan de la Peña es el lugar perfecto para que los niños aprendan sobre el origen de Aragón.
El Monasterio de San Juan de la Peña es el lugar perfecto para que los niños aprendan sobre el origen de Aragón.
Gobierno de Aragón

Paz y tranquilidad es lo que muchos desean durante sus vacaciones y es lo que se respira cuando se cruza la puerta de los monasterios de Rueda, Veruela y San Juan de la Peña. Sosiego junto a cientos de años de historia y vivencias que han ocurrido dentro de sus muros hacen de estos lugares unos de los más visitados de Aragón.

El origen de Aragón, en las faldas del Pirineo

Adentrarse en el Monasterio de San Juan de la Peña es hacerlo en los orígenes de Aragón. Con muchas leyendas entre sus muros, una de ellas vincula el Santo Grial a este lugar. El visitante podrá contemplar dos monasterios dentro del complejo. El Monasterio Antiguo se encuentra enclavado en la roca que le da nombre. Cuando se visita, hay que prestar especial atención a la iglesia prerrománica, las pinturas de San Cosme y San Damián, del siglo XII, el denominado Panteón de Nobles, la iglesia superior, consagrada en 1094, y la capilla gótica de San Victorián, aunque la zona que más suele gustar al visitante es el claustro románico. El panteón real se encuentra entre las joyas posteriores que alberga un monasterio que los monjes abandonaron con el paso de los años para construir el monasterio nuevo.

El monasterio nuevo de San Juan de la Peña se encuentra ubicado en el LLano de San Indalecio, muy cerca del antiguo. Su construcción se alargó hasta el siglo XIX. La fachada es uno de sus elementos más bellos y da cuenta del estilo barroco imperante. En ella, además de motivos vegetales, se pueden contemplar las figuras de tres santos: San Juan Bautista, San Indalecio y San Benito. Dentro de la misma, se ubica el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, en el que se puede descubrir de forma interactiva el origen de la Comunidad Autónoma. Por su parte, tras ser abandonado en 1835, las ruinas del monasterio nuevo han servido para construir un centro de interpretación del mismo. En él, se puede indagar de forma visual sobre las condiciones en las que vivieron los monjes.

Siguiendo los pasos de Bécquer

Mucha historia que contar tiene también el monasterio de Veruela. A los pies del Moncayo, en el municipio de Vera de Moncayo, se levanta este conjunto arquitectónico erigido en el siglo XII por los monjes cistercienses.

El claustro de estilo gótico levantino es uno de los lugares más apreciados del Monasterio de Veruela.
El claustro de estilo gótico levantino es uno de los lugares más apreciados del Monasterio de Veruela.
Turismo de Aragón

Una muralla de un kilómetro de largo recibirá al visitante antes de que se introduzca en unos muros en los que pasó varios años el poeta y narrador Gustavo Adolfo Bécquer junto a su hermano Valeriano. Ambos tienen dedicada una exposición permanente en una de las estancias del monasterio.

Nada más superar la majestuosa puerta del complejo y antes de llegar a las dependencias monásticas, la naturaleza se abre paso con varios árboles centenarios que guían al visitante hasta el interior de una iglesia que tardó en construirse 250 años.

Una vez contemplada su sobria decoración, como era la tónica en las construcciones cistercienses, debe visitarse el claustro de estilo gótico levantino con sus capiteles llenos de motivos vegetales. Paseando por las estancias que están cercanas a él se puede dejar volar la imaginación y reproducir cómo vivían los monjes. El refectorio, la sala capitular, el calefactorio o el salón en el que los monjes copiaban libros dejan patente la sobriedad, la paz y la tranquilidad imperante en el monasterio de Veruela, que se puede visitar de martes a domingo.

Una rueda que da nombre a un monasterio

Al igual que Veruela, otro de los exponentes de los monasterios cistercienses en Aragón es el de Rueda, ubicado entre los pueblos de Sástago y Escatrón. El agua está muy presente en este monasterio cisterciense que se comenzó a construir en 1202 después de que el rey Alfonso II otorgara a la orden los terrenos. No en vano el nombre de este monasterio proviene de la noria hidráulica de más de 16 metros de diámetro que los monjes construyeron para abastecer de agua el complejo.

El monasterio de Rueda cuenta entre sus encantos con una torre de estilo mudéjar.
El monasterio de Rueda cuenta entre sus encantos con una torre de estilo mudéjar.
Turismo de Aragón

El monasterio de Rueda acabó de construirse en el siglo XV y nada más pisarlo, se puede comprobar la mano de los monjes, que fueron los que ejercieron de arquitectos del proyecto.

¿Se puede ver el monasterio tal y como se dejó en el siglo XV? Varias fueron las ampliaciones en los siglos XVII y XVIII, pero los arquitectos encargados de los proyectos tuvieron cuidado de conservar toda su estructura medieval, formando lo que se conoce como plaza de San Pedro con las celdas de los monjes, la galería herreriana y el palacio abacial. Un espectacular monumento histórico en el que también podrás sentirte como un monje durante la noche, ya que forma parte de la Red de Hospederías de Aragón.

- Más información sobre esta y otras rutas en Turismo de Aragón.

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