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comarca ribera baja del ebro

Un rico y variado patrimonio natural y artístico a ambas márgenes del río

La comarca Ribera Baja del Ebro se extiende conformando un territorio de gran valor patrimonial. El arte, las tradiciones y la naturaleza están presentes en los diez municipios que componen esta delimitación.

El retablo de alabastro que engalana la parroquia de la Asunción de Escatrón es una de las joyas del Renacimiento aragonés.
El retablo de alabastro que engalana la parroquia de la Asunción de Escatrón es una de las joyas del Renacimiento aragonés.
Laura Uranga

A ambas márgenes del río, que la vertebra y le da nombre, la comarca Ribera Baja del Ebro se extiende conformando un territorio de gran valor patrimonial. El arte, las tradiciones y la naturaleza están presentes en los diez municipios que componen esta delimitación: Pina de Ebro, Gelsa, Velilla, Alforque y Alborge –en su ribera izquierda–, y Quinto, La Zaida, Cinco Olivas, Sástago y Escatrón, en la derecha.

En Velilla de Ebro, durante el primer fin de semana de junio, el yacimiento ‘Lepida Celsa’ vuelve a la vida para reproducir cómo era su día a día en la época de los romanos. Para conseguirlo, se organizan recreaciones históricas, visitas teatralizadas, exhibiciones, combates de gladiadores, un foro y se exponen variedad de productos. Además, el conjunto hidráulico de esta localidad, uno de los más importantes de la comarca, es otro de sus atractivos turísticos.

Desde hace más de un siglo, los vecinos de Alforque participan en el montaje de la estructura de su tradicional hoguera, que puede alcanzar los ocho metros de altura y las 10 toneladas de peso. Esta cita tiene lugar durante los últimos días del mes de enero, con motivo de la celebración de las fiestas en honor de San Fabián y San Sebastián.

En Escatrón, el retablo de la iglesia de la Asunción, considerado una joya del Renacimiento aragonés, regresó al pueblo gracias a los vecinos, que transportaron sus piezas una a una cruzando el Ebro. Quienes visiten este municipio también podrán disfrutar de su espacio natural, perfecto para la práctica del kayac, del piragüismo y de la pesca.

El imponente Monasterio de Rueda es otra de las paradas obligatorias para los viajeros, quienes en su camino podrán hacer una alto para visitar el recién inaugurado Museo de las Momias, ubicado en el Piquete, en Quinto. En total, se trata de una colección de 15 momias en perfecto estado de conservación gracias a las condiciones de humedad y temperatura estable dentro de un edificio que sirvió de cementerio.

Por otro lado, el entorno de cualquiera de los municipios que componen la Ribera Baja del Ebro es ideal para disfrutar del deporte al aire libre o de planes en familia admirando la riqueza paisajística de este territorio.

Museo de las momias del piquete, en Quinto

Tras más de 30 años de trabajos de rehabilitación, en 2017 se inauguró El Piquete, en Quinto, un espacio que aspira a convertirse en un punto de referencia cultural de la comarca y que alberga, desde el año pasado, el Museo de las Momias. Esta sala ofrece una exposición única: una colección de 15 cuerpos de de diferentes edades y en perfecto estado de conservación en el mismo lugar en el que fueron enterrados. Además, su momificación carece de medios artificiales.

Máximo exponente de la orden cisterciense en Aragón

El Real Monasterio de Nuestra Señora de Rueda es uno de los máximos exponentes de la orden cisterciense en Aragón. Convertido en un referente turístico de la Comunidad, este conjunto monumental del siglo XIII todavía conserva la totalidad de las dependencias medievales. Declarado Monumento Nacional en 1924, el Monasterio de Rueda traspasó su titularidad en 1998 al Gobierno de Aragón, que se comprometió a restaurarlo. Hoy en día, alberga un impresionante conjunto de edificaciones de distintas épocas y funciones y acoge una hospedería de cuatro estrellas ubicada en el palacio abacial. En él, destaca la iglesia de tres naves con una torre mudéjar de planta octogonal y el claustro cisterciense por la decoración de sus galerías. Otras de las dependencias más visitadas son el refectorio –donde comían los monjes y al que se accede a través del claustro–, los dormitorios, los calabozos, el ‘scriptorium’ y la cilla. Las visitas guiadas se realizan los viernes, sábados, domingos y festivos en Aragón, además de todos los días de julio y agosto, en horario de 11.00, 12.00, 13.00, 16.00 y 17.00, y su precio es de 5 euros.

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