Esquema de la economía circular-

Del residuo al recurso: la revolución del modelo circular que ya transforma Aragón

Las empresas aragonesas abanderan la transición hacia un modelo productivo más sostenible, competitivo y local, donde la economía circular ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en un eje estructural de la estrategia industrial, la innovación tecnológica y la competitividad del tejido empresarial del territorio.

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La economía circular ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en una realidad tangible dentro del tejido empresarial aragonés. Así se puso de manifiesto en la mesa de debate celebrada el pasado 16 de abril en Espacio H de HERALDO, organizada junto a Sphere España, Querqus y Nurel, donde la sostenibilidad se abordó desde una perspectiva práctica, industrial y estratégica. 

Moderado por Nicolás López, de Aragón Media Lab, el encuentro reunió a Carmen Urbano, directora gerente de Querqus; Sergio Fernandez, product manager y responsable de Sostenibilidad en Sphere; y Leyre Quibus, directora de Marketing en Nurel (Grupo Samca), quienes coincidieron en que Aragón vive un momento clave. "Goza de buena salud", afirmó Urbano, quien destacó además el dinamismo del clúster de economía circular, que ya reúne a más de 40 empresas y entidades. "Es una disciplina transversal, multisectorial y nos está haciendo ser más competitivos", subrayó, insistiendo también en la "ilusión" que generan los proyectos en marcha. 

Ese optimismo se sustenta en hechos. La economía circular ha evolucionado desde una idea asociada al márquetin hacia una estrategia empresarial sólida. "Ha pasado de ser un concepto más verde a ser un ADN industrial", explicó Fernández. En este sentido, aportó cifras concretas: inversiones de 14 millones de euros en proyectos vinculados al plástico que generarán hasta 42 millones en actividad económica. "Ya no hablamos solo de un mundo ecofriendly, sino de datos, cifras y proyectos reales", remarcó. 

En la misma línea, Quibus confirmó que el salto ya se ha producido: "Hemos pasado de la fase piloto a una realidad industrial y a la fase de consolidación". En sectores como la automoción, los envases o el textil, la circularidad se ha convertido en un factor determinante porque, tal y como afirmó, "ya no es una opción, sino una clave de competitividad". 

Próximos retos de la economía circular

MESA ECONOMÍA CIRCULAR / 16-04-2026 / FOTO: ARÁNZAZU NAVARRO
MESA ECONOMÍA CIRCULAR / 16-04-2026 / FOTO: ARÁNZAZU NAVARROAranzazu Navarro

El avance no está exento de desafíos, como pensar con anterioridad y el ecodiseño. "Hay que pensar en productos que sean reciclables desde su origen", defendió Urbano, quien también puso el foco en la necesidad de conectar toda la cadena de valor. "Lo que es un residuo para unos puede ser una materia prima para otros", explicó. Esta visión cobra aún más importancia ante la escasez de materiales críticos: "Se van a acabar antes que los combustibles fósiles. Ahora, en la era tecnológica, se requieren esos materiales y se nos van a acabar si no vemos cómo los reciclamos o vemos cómo se pueden introducir de nuevo en procesos industriales". 

Otro de los grandes retos es la regulación. Fernández apuntó a la necesidad de una mayor coordinación normativa y de incentivos reales: "Debe haber financiación verde de verdad y perseguir a quien no cumple". En este sentido, agregó que "todo lo que hay detrás de la economía circular se debería regular de una manera coordinada entre proyectos y acciones políticas". 

La economía circular ha evolucionado desde una idea asociada al márquetin hacia una estrategia empresarial sólida

Por otro lado, la educación fue, de hecho, uno de los puntos más repetidos durante el encuentro. "Es muy importante formar desde los pequeños", defendió Quibus, quien recordó que el plástico, a menudo demonizado, es un material clave en múltiples sectores. "Los materiales no son buenos ni malos porque sirven para muchas cosas, pero lo importante es darles otra vida. Y cuando no se pueda hacer nada con ellos, hay que depositarlos de manera coherente", insistió. 

Urbano, por su parte, reclamó una mayor conexión entre el sistema educativo y la realidad empresarial: "Los currículos van por detrás de la sociedad empresarial y no hay asignaturas donde se estudie todo lo necesario para una economía circular, aunque empezamos a ver avances". 

A esto, Fernández añadió que "es importante inculcar hábitos a la ciudadanía porque algo tan básico como el reciclaje puede ser un input económico para la comunidad y para un país entero". 

La innovación también juega un papel determinante. "Los proyectos que vemos hoy son fruto de inversiones de hace 10 o 15 años", explicó Quibus, quien defendió la necesidad de seguir apostando incluso en escenarios inciertos. "Nos equivocaremos y habrá procesos que no sean viables, pero eso nos llevará a encontrar soluciones en el futuro", aseguró. 

Los ejemplos concretos evidenciaron el impacto real de la economía circular. Nurel trabaja en biopolímeros biodegradables para uso agrícola que eliminan residuos y aportan nutrientes al suelo. "El material que se usaba antes era difícil de gestionar, se estropeaba y generaba microplásticos a la tierra", reivindicó. También desarrollan soluciones para envases más sostenibles que permiten separar materiales y facilitar su reciclaje. Al respecto, Quibus sostuvo que buscar introducir una capa soluble entre las que componen un film transparente como el del queso para poder reciclar cada una de ellas sin cambiar el envase, esencial para la conservación del alimento. 

Sphere, por su parte, ha impulsado proyectos de reciclaje cerrado con grandes distribuidores: "Hemos fabricado 16 millones de bolsas con material recuperado de su propio almacén, solo pasando por un reciclador acreditado", explicó Fernández, destacando su replicabilidad a gran escala. 

Desde Querqus, Urbano puso el acento en la trazabilidad y la reutilización de materiales como la madera. "Un circuito de reutilización debe demostrar sus ciclos de vida", afirmó, poniendo de relieve la importancia de incorporar tecnología y sistemas de control en estos procesos. Asimismo, indicó que "invertir en industria conectada, supone que la empresa debe mejorar, ser más eficiente y adaptarse". 

De izda. a dcha., Carmen Urbano, directora gerente de Querqus; Sergio Fernandez, product manager y responsable de Sostenibilidad en Sphere; y Leyre Quibus, directora de Marketing en Nurel (Grupo Samca),
De izda. a dcha., Carmen Urbano, directora gerente de Querqus; Sergio Fernandez, product manager y responsable de Sostenibilidad en Sphere; y Leyre Quibus, directora de Marketing en Nurel (Grupo Samca),Aranzazu Navarro

Eso sí, todos coincidieron en una idea clave: la sostenibilidad debe ser viable. "Hay que buscar soluciones que funcionen técnica, económica y comercialmente", resumió Quibus. Porque no todo proyecto circular garantiza un impacto positivo si no se analiza en su conjunto. 

"La sostenibilidad debe tener un eje estratégico dentro de tu empresa para no tomar decisiones que vayan en contra, aún sin saberlo. Aquellas que no pueden permitirse tener a una figura así, deben inculcar igualmente este pensamiento par ano perder", compartió Fernández. 

En cuanto a la Agenda 2030, el balance fue matizado. "Es una buena brújula", reconoció Fernández, aunque criticó la falta de herramientas prácticas que la han llevado a "quedarse únicamente en un proyecto ilusionante". 

Urbano añadió la necesidad de mecanismos de control: "Debemos ser competitivos siendo sostenibles, pero en igualdad de condiciones". Al mismo tiempo, desde Nurel afirmaron que "estamos a cuatro años y todavía queda mucho por hacer", como avanzar en legislación y control a todos los niveles. 

No obstante, Urbano, quien subrayó que "hay que beneficiar a empresas que demuestran cumplimiento para poder seguir apostando por un bien común", reconoció que "la Agenda 2030 sirvió de marco inspiracional y de formación para muchas empresas, que empezaron a esforzarse para avanzar y ser circulares". El cierre dejó claro que el reto es colectivo y urgente. "Hay que educar a toda la sociedad y hacerlo ya porque, de hecho, vamos tarde", concluyó Quibus. Y es que la economía circular no solo redefine cómo se produce, sino también cómo se consume, se gestiona y se piensa el futuro. Un futuro que, en Aragón, ya ha comenzado. 

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