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en colaboración con abante

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Las claves para que la empresa familiar sea dirigida con éxito por la tercera generación

Abante aporta un enfoque diferencial, muy necesario para que estas empresas se consoliden en el tiempo. Sus pilares se asientan sobre una suma de planes personales, familiares y empresariales, sin conflictos de interés. 

Abante asesora a las empresas familiares para que adopten las mejores soluciones
Abante asesora a las empresas familiares para que adopten las mejores soluciones
Abante

En Aragón existen 28.000 empresas familiares que ocupan el 88% del tejido empresarial y generan el 70% de los puestos de trabajo en el sector privado (165.000 empleos); cantidad que en España supera los 1,1 millones de empresas familiares, lo que supone el 89% del total y hace que se conviertan en uno de los principales generadores de empleo del país. 

Empresas que surgieron llenas de ilusión y proyectos de futuro, pero que en ocasiones chocan con una realidad distinta, ya que, las cifras indican que el 70% de estas empresas desaparecen cuando pasan de la primera a la segunda generación, por problemas relacionados con el tema de la sucesión, y solo una de cada diez llega a la tercera generación.

 ¿Por qué ocurre esto? Generalmente por una falta de comunicación entre los diferentes miembros que forman parte del grupo y por el hecho de que en estas empresas conviven tres mundos, la empresa, la familia y la propiedad, con intereses y metas diferentes y en ocasiones antagónicas.

Conscientes de este problema y de la necesidad de lograr soluciones para garantizar la continuidad y el éxito del proyecto empresarial, que tantos esfuerzos costó levantar y tantos sueños ha permitido cumplir, en Abante cuentan con un amplio equipo de profesionales que se encarga de ofrecer un servicio global que trabaja para generar intereses comunes en el ámbito de la empresa y la familia para conciliar intereses y contribuir al éxito de todos...

La clave pasa por consensuar decisiones alineadas con la familia, para evitar el conflicto y buscar la armonía con la empresa familiar

“Es muy importante preparar bien la sucesión de la empresa familiar, y el principal reto es hacer la transición de un modelo en el que el fundador era dueño y ejecutivo y tomaba todas las decisiones a un modelo en el que se vayan profesionalizando los diferentes roles y en el que el gobierno son varios familiares, aunque la dirección se delegue en alguno. Esto conlleva la necesidad de alcanzar acuerdos y compromisos entre los miembros del grupo familiar”, explica Belén Alarcón, socia directora de Asesoramiento patrimonial de Abante.

Y añade: “Por eso, trabajamos primero con cada uno de los miembros de la familia y luego con el grupo en su conjunto, desde el lado personal, pero también proporcionamos asesoramiento y soluciones corporativas para el desarrollo del negocio”. “Se trata de equilibrar los diferentes intereses para buscar una solución sostenible en el tiempo que satisfaga a todos y permita el éxito del proyecto”, subraya Alarcón.

La clave pasa por consensuar decisiones alineadas con la familia, para evitar el conflicto y buscar la armonía con la empresa familiar. Al final, hay que buscar la mejor fórmula para que los diferentes miembros puedan alcanzar sus objetivos y que la empresa también tenga éxito, desde el punto de vista de negocio y financiero.

Y para lograr equilibrar todos los intereses, teniendo en cuenta los planes personales (cada uno de los miembros de la familia tendrá su proyecto vital, sus necesidades para mantener el estilo de vida que desean y cumplir sus objetivos) y los aspectos empresariales (viabilidad y plan de negocio, búsqueda de financiación, estructura de gobierno, gestión de la tesorería, entrada y salida de socios, inversiones y reparto de dividendos, etc.), es fundamental contar con la ayuda de un experto que proporcione un servicio global que abarque todos estos niveles, poniendo al cliente en el centro y sin conflictos de interés.

¿Qué pasos hay que seguir?

1.-Formación de la familia. Es necesario que cada miembro de la familia se ponga en el lugar del otro. Y para ello, los profesionales de Abante trabajan en varias sesiones para profundizar en las necesidades de cada uno de los miembros y del conjunto de la familia, lo que ayuda a contextualizar y analizar la situación y entender qué implica cada decisión. Con la formación se ayuda a la familia a tomar mejores decisiones, diferenciando las que tienen que ver con la gestión y con el gobierno, por ejemplo. “La formación es muy importante para despersonalizar situaciones complejas, eliminar emociones y culpa, y eso facilita ponerse en el lugar del otro y tener conversaciones importantes que no se habían tenido”, insiste Alarcón.

"Con la formación se ayuda a la familia a tomar mejores decisiones, diferenciando las que tienen que ver con la gestión y las que tienen que ver con el gobierno"

2.-Dibujar diferentes escenarios. La segunda clave pasa por "pintar los escenarios en números", explica Alarcón. Es decir, proyectar las cifras personales, familiares y empresariales en diferentes escenarios y ver su evolución futura en función de las decisiones que se toman en el presente. ¿Es mejor reinvertir el beneficio o pagar dividendo a los accionistas? Por ejemplo, uno de los hermanos puede trabajar en la empresa familiar y tener un sueldo, además de recibir dividendos y puede ser más proclive a querer reinvertir. Pero otro hermano que no reciba ese sueldo y cuente con el dividendo, puede preferir a priori el dividendo, pero si se plantean los diferentes escenarios económicos y le salen los números sin el dividendo, puede entender los beneficios de invertir en el crecimiento del proyecto empresarial... 

3.-Hoja de ruta y compromiso familiar. Después de trabajar con la familia, entender sus necesidades e intereses se suelen plantear tres escenarios: traspasar la empresa a la siguiente generación para dar continuidad al proyecto; venderla y crear un 'family office' para vehiculizar las inversiones del grupo familiar; o vender la empresa y que cada uno gestione su patrimonio por separado. “Es fundamental trabajar con toda la familia, para que se sientan involucrados todos los miembros, porque esto es lo que facilita que haya un compromiso con las decisiones y planes que se establezcan”, destaca la experta de Abante.

“En la mayoría de los casos, se tiende a pensar emocionalmente y nosotros, desde Abante lo que queremos es que trabajen en la toma de decisiones de una forma más racional, planificando y teniendo en mente el bienestar de la familia, con el fin de que se sientan parte de un proyecto que ha sido y será vital para ellos”, comenta Alarcón.

Si se desea dar continuidad a la empresa, se puede elaborar un protocolo familiar, que ayuda a que se produzca un cambio cultural para profesionalizar la empresa a partir de la segunda generación

Si se desea dar continuidad a la empresa, se puede elaborar un protocolo familiar, que ayuda a que se produzca un cambio cultural para profesionalizar la empresa a partir de la segunda generación y contribuir a su crecimiento, desarrollo y pervivencia.

Después de trabajar el plan estratégico personal y el plan estratégico familiar, se desarrolla el plan estratégico empresarial. Este es importante para que la empresa crezca, cumpla con los objetivos corporativos y de los accionistas y tenga éxito también en el plano financiero, partiendo del análisis estratégico y de mercado y valorando desde las alternativas de financiación a la gestión del circulante operativo o la reestructuración del negocio, entre otras cuestiones.

“Lo que diferencia a Abante de otras entidades es que trabajamos de forma paralela en el asesoramiento a la familia, desde el punto de vista personal y patrimonial, y en el asesoramiento corporativo, con un enfoque global en el que los distintos equipos especializados -corporate, gestora, administración, asesoramiento patrimonial…- proporcionan servicio sin conflictos de interés al cliente para ayudar a que tanto la familia como la empresa cumplan sus objetivos y prosperen”, concluye la socia de Abante.

Acciones y formación.
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Familia y empresa, de la mano 

Respuestas. El equipo de Abante trabaja mano a mano con la familia para que responda a las preguntas que condicionarán su futuro. ¿Qué queremos darle a la siguiente generación? ¿Queremos un escenario de escenario de continuidad que nos alinea como familia y como negocio; queremos traspasarles la empresa a la siguiente generación? ¿Queremos convertirnos en una sociedad inversora? ¿ O queremos vender y repartir y que cada uno tenga su parte?
Comunicación, formación y buenas prácticas. Estas son las tres claves para avanzar y lograr que fluyan los planes personales, familiares y empresariales, sin conflictos de interés. “Cuando una familia es sana y la empresa es sana, todo el mercado quiere parecerse a una empresa familiar, por los valores que inculcan a los trabajadores y esa visión compartida que hace que haya un sentimiento de permanencia por parte de los empleados que no tienen otro tipo de compañías”, indica Belén Alarcón, socia directora de Asesoramiento patrimonial de Abante..

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Este contenido ha sido elaborado por BLUEMEDIA STUDIO, unidad Branded Content de Henneo.

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