en colaboración con Apharns

Plantas madre cultivadas en la finca La Alfranca para potenciar los viveros

Gracias a la colaboración de Apharns con la DGA, la producción de los viveros se ha vuelto más eficiente, se han reducido los costes del control sanitario y se han atendido las necesidades del sector frutícola.

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La Alfranca es una finca con un alto valor natural e histórico.
La Alfranca es una finca con un alto valor natural e histórico.Apharns

Cultivar planta madre controlada para asegurar la calidad y trazabilidad del material vegetal que utilizan sus viveros asociados. Es uno de los servicios que ofrece la Asociación Profesional de Horticultura de Aragón, Rioja, Navarra y Soria (Apharns) en el Espacio La Alfranca, situado en la localidad zaragozana de Pastriz.

La Alfranca es una finca agroambiental de gran valor natural, histórico y arquitectónico que se encuentra a, tan solo, 15 kilómetros de la capital aragonesa. En ella se ubican varios centros de recuperación de fauna, instalaciones agroambientales, huertos experimentales, jardines y un centro de interpretación de la agricultura y el regadío, entre otros. Aquí se encuentran también los campos de planta madre controlada de Apharns.

Esta entidad, que reúne a viveristas, horticultores y empresas relacionadas con la producción de plantas ornamentales y hortícolas, tiene como misión "apoyar, promover y potenciar la competitividad de las empresas del sector bajo el paraguas de la sostenibilidad", afirma Luis Aliaga, secretario técnico de Apharns. Para ofrecer ese servicio integral, la producción de planta madre se ha convertido en un esencial.

Beneficios

"El campo de planta madre de Apharns representa una pieza clave dentro del sistema de producción de material vegetal de calidad en Aragón y las comunidades asociadas. No solo ayuda a elevar los estándares de los viveros frente a retos fitosanitarios y de variedad, sino que también favorece la sostenibilidad del sector a largo plazo", reivindica Luis Aliaga, secretario técnico de la entidad.

Las plantas madre sirven para la producción de material vegetal de calidad.

Uno de los objetivos principales de estos campos es el cultivo de plantas que sirven como fuente genética o para la producción de material vegetal como yemas, esquejes e injertos con un estándar sanitario alto. Como la materia inicial es saludable, hay una alta seguridad fitosanitaria, lo que minimiza la propagación de plagas y enfermedades. Su buena calidad genética permite uniformidad varietal y fidelidad de las características deseadas. De esta forma, "se garantiza la calidad sanitaria del material vegetal que se usa en la producción de plantas para viveros", explica.

Añade, además, "que se pueden introducir fácilmente nuevas especies y variedades, adaptándolas a las condiciones locales y mejorando su rendimiento, sabor o resistencia al estrés climático" y que al disponer de material certificado, "los viveros pueden reducir riesgos, costes en tratamientos preventivos, rechazos sanitarios, etc".

Por último, Aliaga destaca que la coordinación con la administración regional "permite generar estándares y regulaciones comunes, lo que facilita el proceder de los viveros".

Un trabajador controlando los campos.
Un trabajador controlando los campos.Apharns

Administración

Desde Apharns señalan que, gracias a la colaboración con el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal, la producción de los viveros se ha vuelto más eficiente, se han reducido los costes del control sanitario y se han atendido las necesidades del sector frutícola dentro de la Categoría de Calidad (CAC). Asimismo, la entidad ha logrado no solo mantener, sino ampliar sus campos de planta madre en finca de La Alfranca.

Próximos pasos

El futuro del sector trae consigo retos y consideraciones que tienen muy en cuenta en Apharns. En primer lugar, "es fundamental mantener el control sanitario ante amenazas fitosanitarias como nuevas plagas, enfermedades o el cambio climático", resalta el secretario técnico. También hay que "asegurar a trazabilidad completa del material", desde la planta madre hasta la vendida o injertada y "adaptarse a nuevas variedades con buenas características agronómicas y aceptación comercial".

En el tema monetario, "la financiación debe ser continua -resalta-, tanto de la producción como del mantenimiento de parcelas madre, ya que su cultivo tiene costes fijos y existe espacio, personal y controles".

Por último, "el cumplimiento de requisitos legales y certificaciones también supone un reto al que hay que ir adaptándose, especialmente si se exporta material vegetal o si hay normas estrictas de calidad", concluye Aliaga. 

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