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Nunca es tarde si la plaza es buena y para los alumnos de Oposbank no existen excusas ni barreras

A los protagonistas de esta academia de oposiciones de Zaragoza, no les frena ningún pretexto para aprobar sus exámenes.

Carmen Segura imparte una clase a los alumnos de la academia de opositores Oposbank de Zaragoza.
Carmen Segura imparte una clase a los alumnos de la academia de opositores Oposbank de Zaragoza.
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"No tengo tiempo", "no sé memorizar" o "es mucho sacrificio" son algunas de las excusas que la gente se autoimpone para no adentrarse en el duro camino de estudiar una oposición. Pero a los protagonistas de la academia de oposiciones Oposbank no les frena ninguno de estos pretextos.

Carolina, una de las opositoras de esta academia de Zaragoza, ha sido madre hace poco tiempo y asiste todos los jueves a clase, pero esto no le impide dar el pecho a la pequeña Lucía. "Cuando el marido de Carolina trae a su hija hacemos el descanso, mientras ella se va con Lucía a la sala de lactancia, así es como llamamos a una habitación con mucha intimidad, el resto aprovechamos para tomar un café", cuenta Carmen Segura, directora y profesora en Oposbank.

El de Carolina no es un caso aislado, muchos de los alumnos que están opositando tienen distintas circunstancias personales que dificultan su estudio, pero no se dan por vencidos. Martina es otra opositora que cuenta cómo se levanta dos horas antes todas las mañanas para estudiar y aprovechar la tranquilidad mientras su familia duerme. "Con mucho sacrificio, todo el mundo puede", explica Segura. 

La edad no es un problema 

Por no ser excusa, tampoco lo es la edad. Mucha gente todavía piensa que cuanta más años tiene una persona, menos capacidad para memorizar posee, pero la realidad es que con esfuerzo se puede tener la misma capacidad que un estudiante joven. "La gente de más de 40 años que viene a la academia aprueba sí o sí porque estudian mucho y necesitan el trabajo, por esta razón pueden con todo", apunta la directora de Oposbank.

La gente también lucha para que la distancia no sea un contratiempo. Carmen Segura explica que todos los miércoles una alumna asiste a clase en pleno corazón de Zaragoza desplazada desde Barbastro. La academia tiene alumnos de todos los rincones de Aragón: "Recuerdo que hace unos años hicimos un grupo especial de clase porque ocho alumnas venían desde Alcañiz al terminar su jornada laboral a las tres de la tarde, incluso comían por el camino para no perder el tiempo". 

Generaciones enteras 

"Hace diez años aprobó su oposición una alumna y esta semana me contó que acababa de aprobar también su hijo que preparaba sus oposiciones en Oposbank. Lo más curioso es que la madre venía de matricular a su otro hijo, o sea, preparamos a generaciones enteras", explica la directora de Oposbank.

Lo mejor de ser una academia muy familiar es que el positivismo y las ganas de aprobar se contagian de unos alumnos a otros y, dentro de la competitividad propia de una oposición, se construyen amistades sólidas entre ellos. "15 años después de aprobar, un grupo de alumnas sigue viéndose y viajando una vez al año todas juntas por Europa", concluye Segura.

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