Salas de Veranstal

Nuevos espacios y servicios a medida para tu evento en Zaragoza

Desde veladas afterwork hasta degustaciones gastronómicas, pasando por formaciones y celebraciones privadas. Las salas de Veranstal  están pensadas para albergar todo tipo de acontecimiento social.

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Durante años, organizar un evento significaba coordinar espacio, asistentes y agenda. Hoy, cada vez más empresas buscan algo distinto: que realmente ocurra algo entre las personas. En el ámbito del marketing y los eventos corporativos se consolida una tendencia clara, tanto en España como en otros países europeos: el paso de grandes encuentros multitudinarios hacia formatos más reducidos, segmentados y orientados a generar una experiencia más significativa.

Sin embargo, este cambio no responde únicamente a una cuestión de tamaño. Cada vez más empresas están replanteando el papel de los eventos dentro de su estrategia, pasando de medir el éxito por el número de asistentes o el despliegue logístico a centrarse en aspectos como la calidad de la interacción, la facilidad organizativa o el impacto real en las personas que participan.

En este contexto, los eventos dejan de ser una acción puntual para convertirse en una herramienta de conexión. Un espacio donde equipos, clientes o colaboradores pueden relacionarse de forma más natural, fuera de los entornos habituales de trabajo. Este nuevo enfoque ha impulsado la aparición de espacios más flexibles, capaces de adaptarse a diferentes formatos sin necesidad de grandes producciones. Lugares donde la infraestructura convive con la experiencia y donde la propuesta no se limita al alquiler, sino que integra actividad, dinamización y servicios asociados.

Los eventos dejan de ser una acción puntual para convertirse en una herramienta de conexión

Veranstal, el claro ejemplo de la tendencia que se consolida en Zaragoza

En Zaragoza, esta tendencia empieza a consolidarse con propuestas como Veranstal, un espacio especializado en eventos que combina diferentes entornos dentro de un mismo lugar para adaptarse a cada tipo de encuentro. Su planteamiento parte de una idea sencilla: no todos los equipos ni todos los eventos necesitan lo mismo.

Esta idea, en Veranstal, se traduce en una propuesta que combina distintos espacios y formatos. Por un lado, el espacio gastronómico Sala SMEG permite desarrollar experiencias participativas como showcookings, talleres culinarios o dinámicas en torno a la cocina. Entre ellas destaca 'Cocinamos juntos', una actividad en la que los asistentes elaboran un menú de forma colaborativa, guiados por un chef o de manera autónoma, generando un contexto de interacción natural entre los participantes.

Por otro lado, el espacio Afterworks está orientado a encuentros más sociales, donde el objetivo no es la actividad en sí, sino la conversación, el networking o la relación entre asistentes en un entorno distendido. Este tipo de formato resulta especialmente adecuado para reuniones con clientes, equipos directivos o encuentros profesionales donde se busca generar un ambiente más relajado.

La sala destinada a formación y catas adquiere un papel más funcional dentro de estas propuestas, al permitir organizar sesiones de trabajo, reuniones previas o formaciones en un entorno equipado con pantalla de gran formato, mesas configurables y disposición adaptable según las necesidades de cada encuentro.

Por su parte, la sala de juntas, orientada a reuniones estratégicas y encuentros de pequeño formato, ofrece un entorno más reservado y estructurado, adecuado para sesiones de trabajo que requieren concentración, toma de decisiones y un mayor nivel de confidencialidad.

'Cocinamos juntos' en la Sala Smeg de Veranstal, idónea para desarrollar experiencias participativas como showcookings, talleres culinarios o dinámicas en torno a la cocina.
'Cocinamos juntos' en la Sala Smeg de Veranstal, idónea para desarrollar experiencias participativas como showcookings, talleres culinarios o dinámicas en torno a la cocina.

“El problema de muchos eventos no es el presupuesto, es el planteamiento. Cuando el formato está bien pensado, la participación aparece sola y el evento deja de ser una obligación para convertirse en una experiencia que el equipo recuerda”, explica Jesús Gimeno Asensio, responsable de Veranstal.

Uno de los elementos diferenciales de este tipo de propuestas es el papel de la gastronomía como hilo conductor. Lejos de ser un simple complemento, se convierte en una herramienta que facilita la interacción, elimina barreras jerárquicas y genera un entorno donde la participación surge de forma natural.

Cocinar juntos, compartir una cata o participar en una experiencia sensorial permite que la relación entre los asistentes se desarrolle de forma más fluida que en formatos tradicionales, donde la interacción suele ser más limitada o forzada.

“El problema de muchos eventos no es el presupuesto, es el planteamiento"

servicios a medida para todo tipo de públicos

Este tipo de espacios incorpora servicios complementarios que simplifican la organización, como catering, dinamización de actividades o soluciones logísticas para el traslado de asistentes 'de puerta a puerta'. De este modo, el organizador puede centrarse en el objetivo del encuentro sin asumir la complejidad operativa que tradicionalmente conllevan este tipo de eventos.

Otro de los factores clave en esta evolución es la adaptabilidad. No todos los encuentros requieren el mismo formato ni persiguen el mismo objetivo. Mientras algunos equipos buscan experiencias más activas y participativas, otros priorizan entornos relajados que favorezcan la conversación.

La posibilidad de ofrecer ambos enfoques dentro de un mismo espacio, sin mezclar formatos ni generar fricción organizativa, se convierte así en uno de los principales valores diferenciales de estos nuevos modelos.

Eventos en Veranstal.
Eventos en Veranstal.

En paralelo, también se observa un cambio en el perfil de los usuarios. Junto a las empresas, que representan una parte importante de la demanda, crece el interés de particulares que buscan celebraciones más personalizadas, alejadas de los formatos tradicionales.

En ambos casos, el denominador común es el mismo: la búsqueda de experiencias que generen un recuerdo, que aporten valor más allá del propio evento y que respondan a una necesidad concreta, ya sea cohesionar un equipo, reforzar relaciones profesionales o simplemente compartir un momento diferente.

En un entorno donde el tiempo y la atención son cada vez más limitados, este tipo de propuestas apunta a consolidarse como una de las principales líneas de evolución del sector en los próximos años, especialmente en ciudades como Zaragoza, donde empiezan a surgir espacios diseñados específicamente para este nuevo tipo de encuentro.

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