en colaboración con ibercaja

"Nos mueve el impulso de las empresas"

La directora de Banca de Empresas de Ibercaja, Teresa Fernández Fortún, analiza en esta entrevista el momento que atraviesan las empresas españolas, los retos que plantea la coyuntura global y el papel que debe asumir la banca.

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Teresa Fernández, en la ‘Noche de verano con la empresa familiar’.
Teresa Fernández, en la ‘Noche de verano con la empresa familiar’.Aránzazu Navarro

Estamos viviendo un entorno económico convulso. ¿Cuál diría que es el principal reto que enfrentan hoy las empresas españolas?

Sin duda, el principal reto que enfrentan todas las empresas hoy en día es la gestión de la incertidumbre. Vivimos en un escenario global fuertemente marcado por conflictos geopolíticos, tensiones comerciales, presiones regulatorias y un cambio de paradigma tecnológico sin precedentes. La gestión de riesgos se ha convertido en un factor clave en todas las empresas, y no solo me refiero al riesgo de impago de clientes, sino que va mucho más allá: riesgo tecnológico o de ciberseguridad, riesgo en la cadena de suministro, riesgo de tipo de cambio, riesgo de mercado, riesgo reputacional…, esto obliga a las empresas a actuar más que nunca con flexibilidad, capacidad de reacción, y visión estratégica.

Aun así, en sus intervenciones insiste en que el momento estructural de las empresas españolas es bueno. ¿A qué se refiere?

Efectivamente, desde Ibercaja calificamos el momento empresarial como positivo, ya que más allá de la coyuntura, lo cierto es que el tejido empresarial español ha mejorado muchísimo en los últimos años. Las empresas están más capitalizadas, con menor endeudamiento y más liquidez. Tienen balances más sólidos, lo que las hace menos vulnerables a impactos externos. Y también han generado vocación internacional: más del 39% del PIB procede de exportaciones, y no solo de bienes, sino también de servicios como turismo, consultoría o ingeniería. A esto se suma una profesionalización creciente en la gestión, mejora del gobierno corporativo y adopción de nuevas tecnologías.

¿Y qué papel juega la banca en este contexto?

Un papel fundamental. La banca por definición es el sistema circulatorio del dinero en la economía y el sistema financiero español hoy se encuentra en una posición de fortaleza, con entidades solventes y con capacidad de acompañar a las empresas en sus decisiones. En Ibercaja, por ejemplo, en el primer trimestre del año hemos crecido un 6,2% en cartera crediticia para empresas, alcanzando los 8.775 millones de euros, en un entorno de moderación del euríbor, que hace más atractiva la financiación.

¿Por qué, entonces, todavía hay cierta reticencia a la inversión?

Como hemos comentado, el mercado presenta un alto grado de incertidumbre, y esto correlaciona directamente con las decisiones de inversión. A mayor incertidumbre, menor apetito inversor dado que la prudencia invita a aplazar decisiones. Pero mi mensaje es claro: no invertir también es una decisión, y tiene un coste de oportunidad alto. Si no inviertes en tecnología, talento o internacionalización, te estás alejando de la competitividad futura. Hay que mirar más allá del corto plazo y pensar en horizontes de cinco o seis años. Siempre habrá incertidumbre, lo importante, por tanto, es cómo gestionarla.

¿Y cómo pueden prepararse mejor las empresas para esos escenarios inciertos?

Nosotros recomendamos lo que llamamos un ‘kit de supervivencia empresarial’, con cuatro elementos clave. Primero, una base financiera sólida, con liquidez suficiente o líneas de crédito disponibles para responder con agilidad a imprevistos. Segundo, un sistema flexible de ventas y compras, con planes alternativos que permitan reaccionar rápidamente ante alteraciones en la cadena de suministro o en la demanda. Tercero, un conocimiento detallado de los recursos críticos de la empresa, desde materias primas hasta energía o personal, y cómo garantizar su disponibilidad. Y, por último, una organización interna preparada, con planes de continuidad y comités de crisis capaces de activarse y dar respuesta inmediata.

Mencionaba antes la internacionalización. ¿Qué está ocurriendo con el comercio exterior en este escenario tan volátil?

El comercio exterior sigue siendo una palanca de crecimiento clave. Pero es verdad que se enfrenta a nuevos retos: aranceles, tensiones entre grandes potencias, cambios regulatorios… Las empresas tienen que adaptarse, diversificar mercados y protegerse. Y ahí la banca puede ser muy útil: con financiación del circulante, coberturas de divisa, garantías o asesoramiento especializado. En Ibercaja, en los primeros meses de 2025 hemos visto un aumento del 34% en contratación de garantías, del 15% en financiación vinculada a operaciones internacionales y del 80% en coberturas de divisa. Eso demuestra que las empresas no renuncian a salir al exterior, pero quieren hacerlo con seguridad.

La sostenibilidad es un reto hoy en día para todas las empresas. ¿Cómo está respondiendo la banca ante este desafío?

La sostenibilidad no es una opción, es una exigencia. En Ibercaja lo tenemos claro, hemos integrado los criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) en toda nuestra actividad: desde la concesión de créditos hasta el diseño de productos financieros sostenibles. Y estamos ayudando a las empresas a hacer lo mismo, asesorándolas en la integración de estos factores en su estrategia. También innovamos para ofrecer financiación verde, préstamos vinculados a objetivos sostenibles o herramientas digitales que permiten anticipar riesgos climáticos. 

¿Qué mensaje final trasladaría a los empresarios aragoneses?

Que confíen en sus capacidades. Las fortalezas del tejido empresarial aragonés son muchas: diversificación, vocación exportadora, solvencia y mucho talento. Los equipos profesionales aragoneses están demostrando que su formación, su capacidad de colaboración y su calidad humana son diferenciales. Es el momento de invertir con visión estratégica y no dejar de invertir por las dudas del corto plazo. Nosotros, desde Ibercaja, estamos preparados para acompañarlos en ese camino, con cercanía, especialización y compromiso. Porque si hay algo que hemos aprendido es que cuando las empresas crecen, crece toda la sociedad.

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