NUEVOS MODELOS hídricos y soluciones en el sector primario

NUEVOS MODELOS hídricos y soluciones en el sector primario

Modernización en la agricultura: aliada clave para una gestión del agua rentable y sostenible

El pasado martes se celebró en Espacio H la mesa redonda ‘Nuevos modelos y soluciones en la gestión del agua para la agricultura’, en la que participaron Gabriel Sevillano, director de Agua para Agricultura de Acciona; Ángel Mallo, abogado especialista en derecho de aguas; Javier Berdejo, presidente de la Ferebro; y Marta Mercadal, socia fundadora de Sonea.

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La mesa redonda, moderada por la periodista Carolina Iglesias, se celebró en el Espacio H de HERALDO DE ARAGÓN.
De izquierda a derecha: la periodista y moderadora de la mesa redonda, Carolina Iglesias; Gabriel Sevillano, director de Agua para Agricultura de Acciona; Marta Mercadal, socia fundadora de Sonea; Ángel Mallo, abogado especialista en derecho de aguas; y Javier Berdejo, presidente de la Federación de Regantes del Ebro..Aranzazu Navarro

Con los embalses rozando sus máximos históricos y teniendo en cuenta las tormentas que han azotado Aragón estos últimos días, el agua se ha convertido no solo en protagonista de la actualidad, sino también de la mesa redonda celebrada el pasado martes en HERALDO DE ARAGÓN, un encuentro que puso el foco de manera concreta en el uso y suministro hídrico en el sector primario.

Bajo el título ‘Nuevos modelos y soluciones en la gestión del agua para la agricultura’, se dieron cita en Espacio H Gabriel Sevillano, director de Agua para Agricultura de Acciona; Marta Mercadal, socia fundadora de Sonea, empresa especializada en la teledetección y cartografía aplicada a la agricultura y al medio ambiente; Ángel Mallo, abogado especialista en derecho de aguas y letrado asesor de comunidades de regantes en Aragón, La Rioja, Navarra y Álava; y Javier Berdejo, presidente de la Federación de Regantes del Ebro (Ferebro).

Bien es sabido que la agricultura y, en concreto los regantes, no están exentos de retos. Aunque atrás quedan las sequías de los años 2022 y 2023, los profesionales del sector siguen haciendo frente a las consecuencias sufridas por la escasez de recursos hídricos, así como a situaciones como la baja capacidad de regulación de la cuenca hidrográfica del Ebro. 

A estos retos, abordados por los ponentes en el encuentro moderado por la periodista Carolina Iglesias, se suman otros que enumeró con claridad Sevillano: "Además del cambio climático, que es un denominador común para todos, hay otros tres principales problemas para los regantes". El primero de ellos es "la rentabilidad. En mis 20 años de profesión he visto que el coste de los insumos necesarios para la agricultura ha subido: del agua, de la energía, de los fertilizantes, de las semillas... Y, sin embargo, los ingresos que obtienen los agricultores siguen siendo los mismos o, incluso, a veces menores". El segundo es "la burocracia" y el tercero, "el tema normativo, muy cambiante y exigente en cuanto a las responsabilidades que se le otorgan al agricultor".

En este último ámbito incidió Mallo, quien destacó la importancia de la "estabilidad normativa", imprescindible para una modernización del riego en la agricultura. En la actualidad, existen "sistemas de telecontrol y telegestión para controlar las compuertas, las tomas, sensores y estaciones agrotomáticas, imágenes satelitales, drones…". "Es muy importante –continuó– contar con un fondo normativo que nos permita abordar todas estas cuestiones con una cierta seguridad. "Si queremos un riego eficiente, las comunidades autónomas, Europa y el Estado deben subvencionar este tipo de actuaciones, no puede caer todo el peso sobre los regantes o las comunidades de regantes".

Y en esa modernización, la adaptación a las condiciones agroclimáticas de cada suelo y el acceso a la información es clave. Así lo afirmó Mercadal, quien recalcó que "cada suelo, cada cultivo y cada infraestructura de riego es diferente". Para adaptarse a ello, además de apoyarse en la tecnología es fundamental "la información precisa de lo que el cultivo demanda, de la propia actividad de la planta, de la disponibilidad de agua... Hay muchísima información y datos disponibles. Por ejemplo, información satélite que nos permite, antes de empezar una campaña de riego, hacer informes sobre qué sectores de riego están fallando o vienen fallando de una o dos campañas. Incluso en la propia campaña estamos emitiendo avisos para anticiparnos y arreglar los problemas de riego y así evitar la merma de la cosecha".

Por su parte, Berdejo profundizó en la reducción de dotaciones de la Planificación Hidrológica de cuarto ciclo (2028-2033) de la Demarcación Hidrográfica de la Cuenca del Ebro. Aunque "se nos dijo que iba a haber una reducción de dotaciones, pero es verdad que ha habido un cambio por parte de Confederación de 180 grados afortunadamente, y aunque todavía sigue sin plasmarse en los documentos oficiales, sí nos están diciendo que la reducción de dotaciones es solamente para nuevas concesiones y ampliación de las existentes".

Retos y oportunidades

La dificultad de los retos en la gestión del agua en la agricultura ocupó gran parte del debate de los ponentes, que no por ello dejaron pasar la oportunidad de poner en valor que "el sistema de administración de gestión de comunidades de regantes en España es para sacar pecho", como así afirmó el director de Agua para Agricultura de Acciona. 

En cuanto a la anhelada eficiencia, lo primero y más necesario a ojos de dicho experto es "convenir entre todos qué es eficiencia en el regadío. Todos estamos de acuerdo en que es que por cada gota de agua seamos capaces de producir más kilos de alimento. En ese sentido, una vez más, tenemos que sacar pecho porque en el sistema de regadío en España el riego por inundación cada vez es menor y, por lo tanto, la eficiencia en ese riego está en un 50-60%. Lo que sí que tenemos es cada vez más riego modernizado: riego por aspersión y riego por goteo. De hecho, más del 50% de todo nuestro riego modernizado es riego por goteo. En los últimos 25 años, con esa digitalización y profesionalización del sector, el regadío español ha sido capaz de reducir un 20% el consumo de agua".

La moderadora se interesó por conocer la opinión de los ponentes sobre hasta qué punto podría aumentar la rentabilidad con una buena gestión del agua. El presidente de la Federación de Regantes del Ebro subrayó al respecto que "hay estudios que estiman que haciendo una buena gestión del agua se puede incrementar la rentabilidad entre un 15 y un 30%. Más allá de eso –prosiguió– es que si somos eficientes con el agua somos más eficientes energéticamente, estamos consumiendo menos y estamos ahorrando fertilizantes, que también es dinero".

Si la rentabilidad y la eficiencia se unen a la sostenibilidad, estos tres factores se convierten en un tándem de éxito. Según la socia fundadora de Sonea, esa sostenibilidad puede alcanzarse "apoyándonos en datos objetivos que midan lo que se está haciendo. Eso permite evitar, por ejemplo, ‘sobreriegos’ y evitar una lixiviación de los nitratos y, al final, tener una menor contaminación difusa, que eso le interesa al regante. A parte, medir puede permitir valorizar ciertos productos alimentarios". En todo ello "la tecnología juega un papel muy interesante y necesario en el que apoyarse para conseguir una mayor sostenibilidad medioambiental y también una sostenibilidad de las propias explotaciones".

Para conseguir dar forma a todas estas oportunidades y para que Aragón cuente con sistemas que permitan a los regantes modernizarse, el abogado especialista en derecho de aguas recalcó que existen dos caminos: "Antes en Aragón teníamos Sirasa, hoy no existe, entonces tendríamos que tener alguna subvención de carácter autonómico". Por otro lado, "hay sistemas de colaboración público-privada que también ofrecen otras posibilidades para la gestión, transformación y mantenimiento de las comunidades de regantes. Habría que buscar o habilitar las fórmulas jurídicas para que se pudieran llevar con plena y absoluta libertad". 

Como cierre de la mesa redonda, el ponente reflexionó que el objetivo final consiste en "producir más con el menor coste medioambiental, de energía y de agua posible y con el mayor valor social y medioambiental que se pueda obtener en la medida de lo posible".

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