
"Me gusta pensar en EvolMind como una empresa madura, pero con alma de startup"
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
¿Cómo fueron los inicios de EvolMind?
Todo empezó en 2005 en casa de nuestros padres, cuando la que hoy es mi mujer y yo éramos unos veinteañeros. Íbamos cambiando de una casa a otra cada seis meses hasta que logramos pagar nuestra primera oficina. No fue en un garaje como en las películas americanas, fue la versión española. Pero, el verdadero impulso llegó cuando el Centro San Valero, donde nos habíamos formado, nos confió la digitalización de su nuevo proyecto de formación online, SEAS. Ahí descubrimos nuestra vocación: desarrollar software para transformar el sector de la formación.
¿Qué ha cambiado desde entonces?
En estos 20 años, la evolución ha sido enorme. Y así debe ser, porque en tecnología, si no te adaptas, te quedas por el camino. El hito más relevante llegó cuando, tras diez años de desarrollo a medida para grandes clientes, apostamos por lanzar un producto propio, evolCampus. Una plataforma elearning en formato SaaS -pago por uso-, con un precio muy accesible y sin barreras técnicas. Fue un cambio radical: pasamos de ofrecer mucho esfuerzo para unos pocos, a ofrecer una solución accesible y de gran valor para una gran mayoría. Así es como hemos llegado hasta hoy, con un equipo de 35 personas y 2.500 clientes de 35 países.
¿Algo que haya permanecido intacto?
Lo que permanece intacto es nuestro convencimiento de que el software debe agilizar, optimizar y ayudar; nunca debe ser una carga adicional ni consumir tiempo o recursos. Cuanto más transparente sea y menos atención requiera, mejor. Y es que hacer fácil lo difícil es muy complicado. Esto nos mantiene en un estado de inconformismo constante. Me gusta pensar en EvolMind como una empresa madura, pero con alma de startup.
¿Qué les hace diferentes?
Nuestro núcleo es evolCampus. Es una plataforma e-learning (LMS) para que cualquier empresa, academia, consultora u ONG pueda impartir formación de forma rápida y fácil. Nosotros entregamos la tecnología "llave en mano" y ellos se centran en lo suyo: sus contenidos, sus alumnos y sus profesores, con total independencia y sin necesidad de conocimientos técnicos. Además, es una solución escalable que se adapta al ritmo de cada cliente: da igual si eres una pequeña empresa que empieza o una gran corporación con miles de usuarios.
Nos diferencia nuestro soporte de primer nivel. Aquí no hay tickets infinitos ni procesos complejos; si un cliente tiene una duda, descuelga el teléfono y le atiende nuestro equipo. Además, eliminamos cualquier barrera de entrada con un modelo de negocio transparente: entras en nuestra web, contratas desde 85 € al mes y al minuto tienes tus claves para empezar. Sin costes de instalación, sin permanencia y sin sorpresas. Mes a mes, como si fuera Netflix. Si te ayuda, sigues; si no, te vas. Cero riesgos. Confiamos en nuestro producto.
Cuando nos comparan con la competencia, habitualmente nos encontramos con plataformas de código abierto que se venden como "gratuitas", pero que esconden una larga lista de costes ocultos: servidores, desarrollos a medida, curvas de aprendizaje complejas para los docentes y la gestión de la ciberseguridad. A eso se suman las trabas técnicas para cumplir con la formación bonificada; un problema que con evolCampus, al ser española desaparece, ya que está totalmente adaptada a los requisitos de Fundae. Nosotros ofrecemos tranquilidad y foco. Tenemos nuestro orden de prioridades grabado a fuego: cliente, producto, servicio, marketing y venta.
"Empezamos en casa de nuestros padres y hoy trabajamos con 2.500 clientes en 35 países".
¿Cuál ha sido la decisión más difícil que ha tenido que tomar como CEO?
Lo más duro, sin ninguna duda, es todo lo que tiene que ver con las personas. Cuando eres el responsable de un negocio, cada decisión estratégica que tomas impacta directamente en la vida de tu equipo, y esa responsabilidad pesa. Por suerte, en estos veinte años, hemos tenido la gran ventaja de ser una empresa muy estable. La rotación en EvolMind es prácticamente inexistente, cuando lo normal en el sector tecnológico es que la gente cambie de trabajo constantemente. Intentamos cuidar el ambiente al máximo para que el equipo se sienta a gusto y sienta el proyecto como propio.
Por supuesto, no todo sale a la primera. Hemos vivido momentos de incertidumbre donde tocaba ser muy prudentes con los gastos, y también proyectos en los que invertimos mucho esfuerzo y terminaron saliendo mal. Pero de eso va emprender. Al final, lo que te salva en los momentos difíciles es tener un equipo unido que confía en lo que hace y, sobre todo, no rendirse.

¿Qué errores cometen las empresas cuando implantan formación digital?
El error más repetido es no entender bien al público al que va dirigida la formación. Aún sobrevive esa mentalidad antigua del profesor que llega, suelta su clase para todos por igual, y es el alumno quien debe buscarse la vida para adaptarse. Para que la formación online funcione, hay que darle la vuelta a esa mentalidad trabajando sobre tres grandes bloques: diseño de los contenidos, metodología y herramientas que ofrece la plataforma.
"Tenemos nuestro orden de prioridades grabado a fuego: cliente, producto, servicio, marketing y venta".
A menudo olvidamos que la gran ventaja del aprendizaje online -no estar atado a un lugar físico ni a un horario- es también su mayor inconveniente, ya que exige más fuerza de voluntad y eleva la tasa de abandono. Para entenderlo, uso siempre un símil: puedes ir a un gimnasio low cost, donde tienes todas las máquinas a tu disposición, pero tú debes organizarte y sacar la fuerza de voluntad. O puedes contratar a un entrenador personal que estudia tu nivel, te marca el ritmo con esas mismas máquinas y te levante el ánimo cuando flaqueas. La formación online de calidad debe ser ese entrenador personal.
¿Cree que la formación corporativa está evolucionando al ritmo que exige el mercado?
Sí, cada día más. La pandemia fue el gran empujón: nos obligó a usar este método, a perderle el miedo y a ver que era posible. Aunque los primeros intentos fueron poco elaborados, pronto empezamos a ver los brotes verdes. Sigue habiendo disparidad entre empresas, pero ya no es una cuestión de barreras tecnológicas, sino de la determinación estratégica de la dirección. Eso sí, si se hace, hay que hacerlo bien. Una formación mal ejecutada provoca rechazo en los empleados y lleva a la falsa creencia de que el e-learning "no funciona".
La IA está transformando todos los sectores. ¿Cómo está impactando en el mundo de la formación?
En la formación, la IA tiene un encaje perfecto porque formar es transmitir conocimientos, y la IA es un motor inmenso de conocimiento. En EvolMind hemos dedicado el último año y medio a incorporar funcionalidades de IA en evolCampus. Ahora, nuestros clientes pueden generar automáticamente mapas mentales, resúmenes, flashcards o debates a partir de sus propios temarios y con un solo clic. Y los alumnos tienen un asistente virtual 24/7 capaz de explicarles un concepto complejo con un lenguaje más sencillo o utilizando analogías. Esto nos va a permitir hiperpersonalizar la formación, adaptando el ritmo y el formato a cada alumno individual.
Sin embargo, cabe señalar que el riesgo a corto o medio plazo de que sustituya a las personas es mínimo. En EvolMind, por ejemplo, tenemos un gran equipo de programadores. Desde finales del año pasado usan IA para desarrollar software, y aunque ya hay compañeros que llevan meses sin escribir una sola línea de código a mano, su criterio y su talento siguen siendo indispensables. En la formación pasará exactamente lo mismo: los docentes no desaparecerán, pero su labor diaria evolucionará.
¿Qué tendencias van a marcar el futuro del e-learning?
Como enamorado de este sector, mi deseo es llegar a un escenario donde el docente pueda transmitir conocimiento de la manera más cómoda posible. Hoy en día, un profesor sigue invirtiendo demasiadas horas en labores mecánicas (pelear con la plataforma, resolver problemas técnicos de los alumnos, responder la misma duda cien veces...). La tendencia es automatizar todo eso.
Por el lado del alumno, la clave es la adaptación total. Que reciba la formación desde su dispositivo preferido, con esquemas si es visual, o con audios si lo prefiere, adaptando el lenguaje a sus gustos. Que formarse sea un placer y no una carga. No sé si llegaremos al nivel de la película Matrix, donde te enchufaban a un ordenador y aprendías Kung-fu en dos horas, pero todo lo que sea acercarnos a esa inmediatez y sencillez es el camino a seguir.
¿Retos o proyectos de futuro de la compañía?
La prioridad absoluta sigue siendo la plataforma e-learning evolCampus, que está en constante evolución. Recientemente, hemos integrado los tutores virtuales evolMentor que analizan el ritmo de aprendizaje del alumno, herramientas de Inteligencia Artificial y un sistema de automatizaciones para simplificar casi cualquier proceso. Además, también hemos incorporado el registro de diplomas mediante tecnología blockchain para garantizar su autenticidad y evitar falsificaciones.
Por otro lado, estamos en plena fase de desarrollo de un nuevo producto, independiente de evolCampus, que será tremendamente útil para nuestros clientes en una fase previa a la impartición del curso. Por supuesto, lleva mucha inteligencia artificial en sus entrañas..., y hasta ahí puedo leer.
