Especial IBERDROLA
María Laborda: "Contar con un respaldo estable es fundamental"
La deportista aragonesa, embajadora de Iberdrola, ha crecido en un deporte que cada vez suma más referentes femeninos y reivindica el valor de contar con oportunidades para llegar tan lejos como una quiera
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María Laborda (Ejea de los Caballeros, 2004) es escaladora de velocidad y una de las referentes españolas de esta disciplina, en la que cuenta con el apoyo de Iberdrola, dentro de su Plan Embajadoras, para seguir creciendo al máximo nivel.
¿Qué le supuso afrontar el Campeonato de Europa de escalada de velocidad? Siempre es especial porque compartes pared con algunas de las mejores escaladoras del mundo. También es una oportunidad de practicar todo el trabajo que hay detrás y de disfrutar de lo que hago desde pequeña. Llegué con muchas ganas y, sobre todo, con la sensación de haber trabajado mucho para estar ahí. He aprendido que no puedes controlar el resultado, pero sí cómo llegas, cómo compites y cuánto eres capaz de disfrutar del momento.
¿Qué no ve el público cuando observa una subida que parece terminar casi antes de empezar?
No se ven las miles de veces que has repetido un movimiento para que salga de manera natural y perfecta. No se ven los días buenos, pero tampoco los días en los que no sale nada, las lesiones, los viajes, los madrugones o todas las veces que tienes que volver a empezar. La velocidad es muy rápida desde fuera, pero es un deporte de muchísima paciencia y trabajo invisible, tanto físico como técnico, mental y personal. Los segundos son solo la parte visible de un proceso donde, a veces, no hacen justicia. La velocidad exige convivir con el error.
¿Cómo se aprende a gestionar esa presión y a volver a confiar en una misma?
Aprendes cuando entiendes que equivocarte también forma parte de competir. En velocidad no puedes borrar un error ni tienes tiempo para recuperarte de él durante la propia vía. Eso te obliga a aceptar muy rápido lo que ha pasado y seguir adelante. Durante mucho tiempo creo que intentaba evitar el error. Ahora intento que no tenga tanto poder sobre mí. Si fallo, intento entender por qué ha pasado, aprender lo que pueda y volver a confiar en el trabajo que he hecho. Siempre evito pensar en ‘no fallar’ porque realmente si lo piensas, ya estás poniendo en tu mente la palabra fallar. Por eso, trato de auto-hablarme con palabras positivas como: ‘confía’, ‘vamos’, ‘puedes’, ‘hasta el final’. Desde su llegada a los Juegos Olímpicos, la escalada ha ganado visibilidad.
¿Cree que este crecimiento está animando a más niñas y jóvenes?
Cuando eres pequeña, es importante poder mirar a alguien y pensar: ‘yo también puedo estar ahí’. Que las niñas vean en la televisión a mujeres compitiendo, viajando, entrenando y disfrutando de un deporte hace que esa posibilidad sea mucho más real. Además, la escalada tiene algo muy bonito y es que cada persona puede encontrar su propia manera de vivirla. Cuanto más visible sea el deporte, más niñas podrán descubrirlo y decidir por sí mismas hasta dónde quieren llegar. Yo misma me acuerdo de ver los Juegos Olímpicos de Londres en la habitación de mis padres mientras saltaba en su cama alucinada con todo lo que estaba saliendo en la televisión. Entonces no imaginaba que años después yo también tendría la oportunidad de vivir algo parecido desde dentro del deporte. Por eso, tener referentes y poder ver a mujeres haciendo cosas que hasta entonces parecían inalcanzables puede cambiar la manera en la que una niña imagina su futuro.
Cuando empezó no había tantos referentes femeninos, ¿siente responsabilidad?
Durante un tiempo fui la única chica en la selección y empecé un poco sola, sin tener a otras niñas detrás ni a muchas mujeres con las que compartir ese camino. Por eso, una de las cosas que más ilusión me hace ahora es ver cómo ha cambiado todo. Ahora hay muchas niñas entrenando, compitiendo y con un nivel increíble. No siento que tenga que ser perfecta ni que dar una imagen concreta. Solo intento ser yo misma, disfrutar de lo que hago y demostrar que se puede construir un camino.
¿Qué cambios ha notado en el deporte? ¿Y cuáles cree que sigue siendo imprescindibles que se den?
Cada vez hay más mujeres que se dedican al deporte con unas condiciones que antes eran mucho más difíciles. Sin embargo, creo que todavía queda trabajo para que hablar de deporte femenino no sea hablar de una excepción. Necesitamos que las niñas tengan las mismas oportunidades para empezar, para competir y, si quieren, para intentar llegar al máximo nivel. Y también que se valore el deporte femenino por lo que hacen las deportistas, no únicamente desde la comparación con el masculino.
¿Qué supone contar con un respaldo estable más allá de los resultados?
Es muy importante saber que hay alguien que también apuesta por ti cuando no estás ganando, e Iberdrola siempre lo ha hecho. La carrera deportiva no es una línea ascendente, si no que hay lesiones, malos resultados, dudas y etapas en las que debes reconstruirte. Para mí, contar con un respaldo estable como el de Iberdrola ha sido fundamental. En mi caso, no es solo una ayuda que me permite entrenar mejor si no que, en cierta manera, ha hecho posible que pueda seguir desarrollando mi carrera. Soy de un pueblo y, como necesitaba instalaciones adecuadas para entrenar, me mudé a Pamplona. Gracias al apoyo de Iberdrola pude hacerlo mientras seguía estudiando. Para mí, contar con un respaldo significa que te apoyen cuando ganas, si no que te den la posibilidad de construir tu camino.
¿Cuál es la mayor lección que la escalada le ha regalado como persona?
Me ha hecho crecer como persona. No sería la misma que soy si no hubiera tenido este deporte en mi vida. He aprendido a ser constante, a tener paciencia, a convivir con la frustración y a aceptar que no todo sale como uno quiere. También me ha obligado a conocerme, a entender mis límites y a confiar en mí. Al final, las medallas, los récords y los resultados son momentos concretos, pero todo lo que vas construyendo durante esos años se queda contigo.
¿Qué le gustaría que encontrara una niña cuando dé el primer paso hacia este deporte?
Me gustaría que encontrara un lugar en el que pudiera descubrir quién es y qué le gusta sin sentir que tiene que demostrar algo. Que pueda empezar porque le apetece probar, caerse, reírse, progresar y encontrar su forma de escalar. Y si quiere competir y llegar lejos, que encuentre las oportunidades y el apoyo necesarios. Me gustaría que nunca pensara que tiene que ser de una determinada manera para pertenecer a este deporte.