ESPACIO H

Mandalas botánicos que florecen desde dentro

Espacio H acogió una sesión impartida por Claudia Caracoche, fundadora de La Regadera; en la que la naturaleza y el arte se unieron en mandalas hechos con flores prensadas y mucha sensibilidad.

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22 may 2025 - 05:00
Las flores fueron las protagonistas en la creación de los mandalas.
Las flores fueron las protagonistas en la creación de los mandalas.Aránzazu Navarro

Flores prensadas, silencio consciente y tres mesas convertidas en lienzos vegetales. Así comenzó el taller de mandalas botánicos que la florista y artista Claudia Caracoche, fundadora de La Regadera, dirigió el pasado 20 de mayo en Espacio H de HERALDO. Durante dos horas, las personas participantes exploraron el proceso creativo de componer mandalas con flores secas. Una propuesta estética, sensorial y meditativa basada en la observación de la naturaleza y la conexión interior.

Tras una breve introducción sobre el significado del mandala y su papel como herramienta de meditación activa, Caracoche propuso un ejercicio de relajación. "Este momento es para nosotras. Para regalarnos un espacio de creación e inspiración. Cerrad los ojos y apoyad bien los pies en la tierra", señaló.

A partir de ahí, el taller se centró en trabajar con flores prensadas, como hortensias o margaritas, y construir figuras circulares, simétricas y libres. Mientras tanto, compartió su historia personal, que giró en 180º a raíz de un problema grave de salud. "Lo único que me curaba era tocar la tierra, observar las plantas, recolectar flores…", recordó sobre este proceso íntimo del que nació su actual trabajo, centrado en transformar flores en lettering, poesía y mandalas.

En la actividad, las participantes conocieron los fundamentos de esta forma de meditación. Desde el centro hacia afuera, con equilibrio y resonancia emocional, cada composición floreció como un reflejo del estado interior de quien la creaba.

Aunque en invierno las flores escasean en tonalidades y es necesario recurrir a su compra, a esta experta le gusta salir al campo o a los parques y perseguir aquellas naturales que le hacen «vibrar».

Conexión con las flores

Las flores se eligieron no solo por su forma o color, sino por la conexión personal con cada una. "El cuerpo elige, no la mente", explicó Claudia, quien además indicó que, a veces, sin saber por qué, "una flor nos llama".

Algunas se superpusieron, otras se recortaron o giraron. Todo valió en este diálogo entre la naturaleza y arte. Como apuntó Claudia: "Los mandalas activan el hemisferio derecho del cerebro. Nos conectan con la intuición, las emociones y lo simbólico". "De normal no nos detenemos a ver cómo es un pétalo o una hoja. Aquí lo hacemos. Y esa pausa cambia la forma en que miramos", dijo. Lo que empezó como un taller se convirtió en una pausa sanadora y creativa, así como un viaje floral hacia el centro de una misma.

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