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Los retos de las empresas familiares para garantizar su supervivencia

Abante celebró esta semana en su sede de Zaragoza una conferencia en la que se explicaron las claves de un plan global para la empresa familiar

“Un plan global para tomar buenas decisiones en la empresa familiar” es el título de la conferencia organizada por Abante.
“Un plan global para tomar buenas decisiones en la empresa familiar” es el título de la conferencia organizada por Abante.
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Un plan integral y personalizado para que cada empresa familiar siga gozando de buena salud pese al paso de los años y del relevo generacional. En líneas muy resumidas, ese fue el tema sobre el que versó la conferencia “Un plan global para tomar buenas decisiones en la empresa familiar” que Abante organizó esta semana en sus instalaciones de Zaragoza, situadas en la calle de San Clemente. Belén Alarcón, socia de Asesoramiento patrimonial de la compañía, y Pablo Márquez de Prado, socio de Asesoramiento corporativo, expusieron la importancia de trazar un proyecto global teniendo en cuenta tanto las necesidades empresariales como las personales dentro de la empresa familiar.

La conferencia estuvo dividida en dos partes. En la primera, Belén Alarcón habló del trabajo que lleva a cabo con la familia. Después, Pablo Márquez de Prado trató de cómo una vez que la familia tiene claro el proyecto que quiere desarrollar, Abante le ayuda a forjar la estructura empresarial más acorde.

Empresa familiar es, tal como explicó Alarcón, aquella en la que la mayoría del capital está en manos de una familia, que se involucra en la toma de decisiones y además tiene una vocación de continuidad. La experta expuso cómo funciona el proceso de integración de la familia en la empresa y de lo importante que resulta que ambos sistemas se entiendan entre sí. “Detrás de este tipo de compañía conviven dos sistemas antagónicos: la familia, que es corazón y todos sus miembros son igual de valiosos, y la empresa, que es dinero y cada uno vale en función de lo que aporta”, resumió. Para ella, las empresas familiares conseguirán tener éxito cuando encuentren un equilibrio entre esos dos sistemas.

Momento de la conferencia organizada por Abante celebrada en Zaragoza
Momento de la conferencia organizada por Abante celebrada en Zaragoza
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Como cada miembro tiene su propia perspectiva, es necesario sentarse a hablar para comprender las necesidades individuales y también las de la familia en general; distinguir en qué parte del patrimonio decide uno mismo y cuál se decide colectivamente. Y en función de lo anterior “empezaríamos a contextualizar mejor las incertidumbres económicas y a dar formación a los miembros de la familia para lograr una profesionalización de la relaciones y decisiones en la empresa”.

También es fundamental, para Alarcón, aprender a comunicarse y hablar de los planes, antes de poner reglas. Encontrar el escenario de continuidad que mejor sirva a todo el mundo. Y eso significa renunciar a algo por parte de todos.

En aquellas empresas que han tenido éxito, además, seguir su propio protocolo ha sido muy importante, entendido como una serie de normas de base que deben de ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a cualquier situación futura. “No creemos en la imposición, sino en el trabajo conjunto –apuntó Alarcón-. Si no se ha participado en la toma de decisiones es difícil obtener un compromiso”.

“No creemos en la imposición, sino en el trabajo conjunto. Si no se ha participado en la toma de decisiones es difícil obtener un compromiso”

Antes de ese protocolo se realiza el 70 % del trabajo, en el llamado ‘plan estratégico de la familia’. Y cuando ya están alineados todos los intereses, llega el momento del liderazgo, de la gestión y de saber cuáles son los objetivos económicos. Es el momento de profesionalizar las relaciones de la familia en la empresa, con el consejo de familia, el consejo de administración y el pacto de accionistas. “Cuando la parte anterior está bien hecha esto último resulta mucho más sencillo. El protocolo es un conjunto de herramientas que le va a servir a la familia para gestionar situaciones complejas”, aseguró Alarcón.

A continuación tomó la palabra Pablo Márquez de Prado, para hablar de la faceta empresarial y de la forma en la que todas las partes se pueden llegar a entender, estableciendo un plan tanto estratégico como táctico. El fin es que la empresa sea rentable y se puedan atender los distintos intereses de la familia.

Tal como explicó, una vez que conocen los objetivos de la propia familia, intentan establecer un punto de partida para empezar a construir. Su trabajo dura, por lo menos, un año, trabajando de la mano de la familia hasta que queda todo bien ordenado con cada órgano de gobierno funcionando y sabiendo que se va a poder en marcha ese plan que han ido definiendo. “Cuando hablamos de punto de partida estamos intentando construir una foto ordenada del patrimonio”, dijo Márquez para poder tomar las mejores decisiones.

¿Y cómo pueden tomar las mejores decisiones las familias? Con un plan estratégico de consultoría, que ayude a que esa empresa sea sostenible a lo largo del tiempo y siga siendo fuente de riqueza para sus miembros. Además, se lleva a cabo una planificación de cuáles son los recursos con los que la compañía futura va a poder contar y se trabaja con la familia en la definición de los criterios de inversión. “Cada familia tiene que decidir sus criterios y nosotros no solo les acompañamos en ese proceso sino que les intentamos dar continuidad y les ayudamos a implantar esas inversiones”, dijo Pablo Márquez.

“Cada familia tiene que decidir sus criterios y nosotros no solo les acompañamos en ese proceso sino que les intentamos dar continuidad y les ayudamos a implantar esas inversiones”

En esencia, este experto en asesoramiento corporativo puso el foco en la metodología: “Intentamos comprender cuáles son los elementos que conforman este patrimonio familiar, qué papel juegan y qué limitaciones pueden incorporar después a las decisiones que se tengan que ir tomando en una estrategia de crecimiento o diversificación”.

Para terminar la conferencia, ambos ponentes hablaron de dos casos reales “novelados” para salvaguardar la privacidad de sus clientes: una empresa familiar que quería continuar siéndolo, y otra que terminó transformándose en familia empresarial. “Detrás de estos ejemplos hay muchos especialistas. Nuestra aportación diferencial es que teniendo experiencias y talentos distintos somos capaces de trabajar en equipo y sin conflictos de intereses, siempre orientándonos hacia el cliente –concluyeron ambos expertos-. Barajamos todo tipo de soluciones, pendientes de lo que necesite cada familia. Ahí es donde pondremos el foco y el especialista”.

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