huella de carbono

Los principales desafíos que existen en torno a un objetivo fundamental para el planeta

Mientras el reloj climático avanza, gobiernos, empresas y ciudadanos enfrentan barreras económicas, políticas y sociales para reducir las emisiones de carbono. En este sentido, el impulso de la transición energética se torna fundamental.

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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

La reducción de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero es uno de los mayores retos medioambientales actualmente.
La reducción de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero es uno de los mayores retos medioambientales actualmente.

Factores como condiciones meteorológicas extremas, el deshielo de los glaciares o un crecimiento importante del nivel del mar son el fiel reflejo del calentamiento global que afecta al planeta, cuyos efectos tienen impacto en las generaciones presentes y lo tendrán en las futuras y, en consecuencia, ello causará cada vez más repercusión en las economías, el medio ambiente, la salud y la calidad de vida de las personas. Así, la sociedad se enfrenta a un reto de escala internacional que necesita soluciones para el cambio climático globales y urgentes.

No obstante, algunos de los principales desafíos en esta materia no tienen fácil solución. El primero tiene que ver con la política, donde el auge de la ultraderecha en numerosos países del planeta está poniendo la agenda negacionista en primera línea y dificultando sobremanera el seguimiento de una hoja de ruta clara en el ámbito climático, como es el caso de la Agenda 2030.

Asimismo, diferentes analistas afirman que la falta de acuerdos vinculantes y la presión de los ‘lobbies’ fósiles están ralentizando la adopción de normativas más ambiciosas a este respecto.

El impulso a las renovables es fundamental en este contexto.
El impulso a las renovables es fundamental en este contexto.

Pero, a pesar de este delicado panorama, diversos países, empujados por un sentir ciudadano mayoritario en este sentido, se han puesto de acuerdo para trabajar conjuntamente en soluciones coordinadas que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático y a garantizar la reducción de emisiones de gases efecto invernadero para intentar detener el aumento de temperatura del planeta, como se estableció en el Acuerdo de París. El objetivo global es trabajar por una transición energética justa que garantice la descarbonización de la economía y en el que las empresas juegan un papel decisivo.

La cuestión energética

La energía es el factor que contribuye principalmente al cambio climático y representa alrededor del 70% de todas las emisiones mundiales de gases efecto invernadero (GEI). Son datos de la Agencia Internacional de la Energía, que refleja que el 90% de estas emisiones son de CO2, debido a la combustión de los recursos fósiles, y el 9% son metano (CH4), debido a la extracción, transformación y distribución de petróleo y gas.

Por todo ello, el sector energético debe jugar un papel vital para hacer frente al gran reto global del cambio climático, seguido del sector industrial, el del transporte, la agricultura y la ganadería. Un escenario en el que resultará determinante la apuesta firme y decidida de las instituciones y las empresas por la incorporación de fuentes de energía renovable que sustituyan la generación a través de combustibles fósiles.

La tecnología puede facilitar mucho los procesos de descarbonización.
La tecnología puede facilitar mucho los procesos de descarbonización.

Pero la lista no acaba ahí, ya que el acceso a un suministro energético de calidad, seguro y a precios asequibles es una condición necesaria para el desarrollo económico y el aumento del bienestar de las personas, de forma que otro de los grandes objetivos es desvincular las emisiones de gases efecto invernadero de la evolución de la economía. Asimismo, también es necesario cambiar las pautas actuales de consumo energético, lo que lleva a la necesidad de abordar una transición energética justa para todos.

Un contexto en el que la descarbonización de la industria es fundamental, ya que las actividades industriales –muy dependientes del coste de la energía– son un importante motor económico y generador de empleo de calidad.

Estrategia para el cambio

Una estrategia donde se avance decididamente en ámbitos tecnológicos que faciliten la descarbonización, pero al mismo tiempo dotada de un marco facilitador que estimule el cambio. Este es el horizonte en el que ponen el foco algunos expertos en la materia, para la que indican que se requieren esfuerzos sistemáticos para que el cambio climático y el medio ambiente se integren en todas las políticas energéticas, con un marco regulatorio capaz de dar las señales oportunas a la inversión.

No en vano, la modernización y descarbonización de la economía de la Unión Europea (UE) requieren de un aumento considerable de las inversiones en el sistema energético y la infraestructura relacionada. Asimismo, este marco facilitador deberá integrar a los distintos gobiernos de los estados miembros y, de manera muy activa, el compromiso de las empresas y en especial de los consumidores.

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