DÍA MUNDIAL DEL AGUA
Llueve sobre mojado en la península, ¿se acabó el riesgo de sequía?
El nivel de agua embalsada en España ha aumentado en los últimos días en torno a un 5% gracias a las precipitaciones registradas en este mes de marzo.

Tras las abundantes y frecuentes lluvias de lo que llevamos del mes de marzo, la reserva hídrica española está al 65,8% de su capacidad total, según los datos ofrecidos esta misma semana por el Gobierno de España. De este modo, los embalses almacenan actualmente 36.867 hectómetros cúbicos de agua, aumentando en los últimos días el 4,9% de su capacidad total. Si bien es cierto, que los expertos insisten en el carácter desigual de este crecimiento por cuencas geográficas. Así, mientras en las cuencas internas del País Vasco se supera el 90% de la capacidad de los embalses, en la cuenca del río Segura la situación sigue siendo deficitaria, con un 24,5%.
Los mismos datos confirman que la cuenca del Ebro está al 83,4% de su capacidad, pasando de los 5.467 hectómetros cúbicos de agua del año pasado a los 6.510 actuales, cifra próxima al máximo histórico de estas fechas alcanzado en 2015, según publicaba HERALDO. Este aumento en la reserva tiene un efecto positivo como contrapunto a la sequía vivida en estos últimos años a nivel nacional y, también, autonómico. "La sequía está reduciendo sus efectos y probablemente terminemos el mes de marzo ya fuera de la situación de sequía meteorológica que España venía padeciendo desde principios del año 2023", confirman desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Esto ha llevado a que en algunas comunidades autónomas se hayan relajado las restricciones de abastecimiento y de uso agrícola en el agua. En Aragón, la campaña de regadío ha comenzado este mes de marzo con agua abundante y sin restricciones para cubrir las más de 600.000 hectáreas de cultivos de regadío existentes en la cuenca del Ebro.
Con prudencia
Desde la Aemet también recuerdan que "es importante hablar de sequía cuando está lloviendo mucho, aunque pueda parecer paradójico", ya que pronto llegará el verano y aumentarán los usos del agua para agricultura y turismo. Además, advierte de que "el agua es un bien escaso", más en un clima mediterráneo como el nuestro, y aunque "ahora estamos en un periodo de lluvias intensas, sin duda llegará una nueva sequía".
Es por ello que desde la agencia española consideran que no no hay que bajar la guardia, puesto que la tendencia provocada por el cambio climático es que se den temperaturas cálidas anómalas a lo largo del año, especialmente en verano, lo que aumentaría la evaporación. "Tan rápido como se han llenado los embalses, puede ocurrir el efecto contrario, que es la pérdida de humedad del suelo y del agua de los embalses por una evaporación muy alta", apuntan desde Aemet.

En Aragón, cabe recordar que hace tan solo un par de meses, se hablaba de los estragos que había causado la sequía en varias campañas agrícolas, como la del cereal en la provincia de Teruel, donde la falta de lluvias había convertido la campaña de cereal en un "desastre", tal y como explicaban desde UAGA a este diario. Tampoco fue buena campaña para el olivar que, afectado por la sequía, había registrado un descenso de la producción del 60%. La falta de lluvias se dejó notar igualmente en el almendro, en el que los bajos rendimientos y los pequeños calibres se tradujeron en un descenso de la producción.
Es por ello que procede hacer una llamada a la prudencia, según los expertos y, aunque la Aemet todavía no ha realizado una previsión de lo que va a ser el verano de este año 2025, la tendencia de los dos últimos años conduce a pensar que junio, julio y agosto serán muy cálidos y que se producirán olas de calor más o menos continuadas.
En conclusión, se hace necesario insistir en que el agua es un recurso limitado que hay que preservar a través de un uso eficiente. La sequía hidrológica deriva en sequía ambiental, sequía agrícola y sequía socioeconómica, con efectos devastadores para la sociedad.

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