'con ciencia y salud'
Laura Baena: "Nueve de cada diez madres se sienten juzgadas y solas en su crianza y maternidad"
Laura Baena, más conocida en redes sociales como la ‘Malamadre Jefa’, es fundadora del Club de Malas Madres y presidenta de la Asociación Yo No Renuncio.

Aunque su nombre es Laura Baena, en redes sociales es más conocida como la ‘Malamadre Jefa’. Fundadora del Club de Malas Madres, presidenta de la Asociación Yo No Renuncio y ‘malamadre’ de tres ‘buenahijas’, Baena alcanza los 892.000 seguidores en Instagram y una década promoviendo la conciliación real de la vida familiar y laboral y desmitificando la maternidad.
¿Quién es Laura Baena y quien es la ‘Malamadre Jefa’?
Pregunta interesante y compleja. Esto que parece fácil es un trabajo diario para que seamos la misma y al mismo tiempo no. La ‘Malamadre Jefa’ es mi 'alter ego', soy yo, claro, pero enfocada en mi misión y mi lucha que desde hace diez años es desmitificar la maternidad, romper el mito de la madre perfecta y luchar por la conciliación real como derecho para todas las mujeres y madres. Soy yo, pero con límites, porque en mi vida profesional, en mis redes, no expongo mi intimidad. Así que Laura Baena es madre, hija, hermana, amiga y tiene una vida que no muestro en redes porque creo firmemente en que esa parte tiene que ser mía y de mi familia. Aun así, es un debate constante del que reflexiono cada día para sentirme libre y no superada por la exposición y la responsabilidad social.
"Ser ‘malamadre’ es intentar que la ‘m’ de madre no aplaste la ‘m’ de mujer, pese a la presión social que sufrimos por ser ‘madres perfectas’"
¿Qué es ser ‘Malamadre’?
Ser Malamadre es ser una madre que no juzga otras maternidades, que vive la suya con libertad (si eso es posible) y que intenta que la ‘m’ de madre no aplaste la ‘m’ de mujer, pese a la presión social que sufrimos por ser ‘madres perfectas’ y ‘superwoman’.
¿Cuáles son, por lo general, las mayores reivindicaciones de las madres con las que conversa?
La falta de corresponsabilidad de sus parejas, el agotamiento y desgaste emocional, la falta de conciliación en sus puestos de trabajo, el juicio constante a su manera de maternar. Todo gira en torno a la soledad que sienten: 9 de cada 10 se sienten juzgadas y solas en su crianza y maternidad. La mayoría no se cuidan. Solo tienen 54 minutos de tiempo libre al día.
¿Cuáles diría que son esas medidas necesarias para que la conciliación real sea posible?
Bueno, llevo más una década trabajando por y para la conciliación. Este trabajo no se puede resumir en pocas palabras. Pero sin conciliación no hay igualdad posible, y el camino es la corresponsabilidad social. Esto conlleva un compromiso político que no llega, con presupuestos y un Pacto de Estado por la conciliación que exigimos, empresas comprometidas y una sociedad que se educa en el cambio de roles, para que por fin los hombres sean parte de los cuidados, compartiendo lo visible, pero también lo invisible. Hay claves como la flexibilidad laboral, permisos remunerados, protección social a la maternidad, ampliación del permiso de maternidad y una ley de familias que no solo comprometa a la sociedad sino también a las empresas, que se ponen de perfil y siguen cometiendo injusticias sociales.
"Tuve que renunciar a mi carrera profesional como publicista hace más de diez años. Era totalmente incompatible compaginar el trabajo y la vida"
En torno a todo este ámbito de la conciliación creó la Asociación Yo No Renuncio y escribió un libro con el mismo nombre.
Yo tuve que renunciar a mi carrera profesional como publicista hace más de diez años. Era totalmente incompatible compaginar el trabajo y la vida, como para la mayoría de las mujeres madres. Comencé a compartir mi historia de renuncia, que conectó con la realidad social que vivimos y con un problema que necesita apoyos. En mi libro ‘Yo no renuncio’ hago el viaje de estos diez años compartiendo mis dos mundos: mis maternidades y mi lucha por la conciliación. Fue toda una catarsis escribirlo y compartirlo.
En ocasiones parece que la conciliación acaba alrededor de los 14, ¿qué ocurre (y qué debería ocurrir) cuando llega a los hogares la adolescencia de los hijos?
Totalmente. Hay que cambiar la mirada con respecto a la crianza y la educación. Nos han engañado con el concepto ‘tiempo de calidad’. No, la educación necesita tiempo y en la adolescencia más. Necesitaríamos un permiso de maternidad especial en esta etapa. Sin conciliación no podemos acompañar bien en una época clave para nuestros hijos e hijas.
En un marco en el que hablamos de ciencia y salud, es necesario saber cuáles son las consecuencias para las madres de la creencia de que han de ser perfectas.
La salud mental de las madres está viéndose muy afectada por todo esto que hablamos. La mayoría de las madres sienten ansiedad, estrés que somatizan y que les afecta muchísimo en su día a día. Tenemos que comprometernos y exigir apoyos. Por nuestra parte, tenemos que bajar la autoexigencia, delegar mucho más, hacer tribu, contar nuestras historias y buscar espacios de descanso, sin grandes metas, cuidarnos lo que podamos, aunque sea respirar encerradas en el baño unos minutos.
¿Qué espera de este en el que comparte escenario con otras tres mujeres divulgadoras?
Espero hacer disfrutar a las madres, que se rían, que tengan un par de horas para ellas solas, sin culpa y creando red para que el día a día sea un poco más llevadero. Porque ‘malamadrear’ es necesario para la salud mental, ¿verdad?
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