en colaboración con quirónsalud
La UCI por dentro: tecnología de vanguardia, excelencia clínica y humanización
El Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza cuenta con técnicas pioneras en Aragón, sistemas digitalizados y herramientas de inteligencia artificial para garantizar la máxima seguridad del paciente, sin olvidar la cercanía y el acompañamiento en los contextos más delicados.
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La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) es, probablemente, uno de los espacios más complejos y exigentes de un hospital. Es el lugar donde la tecnología, el conocimiento y el factor humano deben funcionar de forma perfectamente coordinada. En este escenario, la UCI del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza avanza con un modelo asistencial que combina innovación tecnológica, especialización profesional y una firme apuesta por la humanización de los cuidados.
"Con capacidad para 12 pacientes, es una unidad polivalente que atiende tanto patologías médicas (cardíacas, infecciosas, respiratorias, renales o intoxicaciones) como pacientes postoperatorios de alta complejidad procedentes de especialidades como cirugía general, torácica, cardíaca, vascular o neurocirugía”, señala la doctora Elena Plumed Serrano, jefa de la Unidad de Cuidados Intensivos.
Cuenta con siete facultativos en exclusividad y a jornada completa, trece profesionales de enfermería y seis técnicos en cuidados auxiliares de enfermería. Se trata de un equipo altamente capacitado y especializado en el manejo del paciente crítico, con asistencia continuada las 24 horas del día, los 365 días del año. “Su labor no se limita a la propia unidad, sino que da soporte a todo el hospital ante situaciones de máxima complejidad clínica”, concreta la especialista.
Tecnología de última generación al servicio de la vida
La UCI del Hospital Universitario Quirónsalud Zaragoza está equipada con tecnología médica de vanguardia que permite una monitorización constante y precisa del estado clínico de cada paciente. Respiradores de última generación con humidificación activa, sistemas de monitorización avanzada con datos en tiempo real centralizados, cámaras en cada box para vigilancia continua y equipos de oxigenoterapia de alto flujo forman parte del día a día de la unidad.

A ello se suman terapias altamente especializadas, como la terapia de reemplazo renal con anticoagulación regional con citratos, aplicada de forma pionera en Aragón; la ecografía para pacientes críticos a pie de cama para la valoración cardiológica, pulmonar, renal o neurológica; la monitorización hemodinámica invasiva; la terapia con óxido nítrico, o la medición de la profundidad anestésica.
Asimismo, está completamente digitalizada, mediante la historia clínica electrónica integrada y herramientas basadas en inteligencia artificial que apoyan al equipo médico en la toma de decisiones complejas, incrementando la eficiencia y la seguridad asistencial.
Humanizar los cuidados intensivos
“Más allá de la tecnología, uno de los pilares de esta UCI es la humanización de los cuidados”, explica Elena Plumed. Desde hace años, la unidad ha implantado un sistema de visitas amplio y flexible, que se adapta a las necesidades de cada paciente y su entorno familiar. En situaciones especiales (pacientes muy graves, jóvenes o de edad avanzada), se facilita incluso el acompañamiento continuo. En este sentido, la doctora subraya que en este entorno de alta complejidad, “la comunicación con las familias es constante y transparente, con información diaria sobre la evolución clínica y el plan terapéutico, reforzando la confianza y el acompañamiento”.
Entre las iniciativas más innovadoras que llevan a cabo en la unidad, destacan los paseos que curan, una práctica dirigida principalmente a pacientes de larga estancia que, cuando su situación clínica lo permite, salen de la UCI de forma controlada y siempre bajo la supervisión del equipo sanitario. “Aunque no sustituyen a los tratamientos médicos, estos paseos contribuyen a mejorar el bienestar emocional y favorecen la recuperación integral del paciente crítico”, indica la especialista. Otra medida especialmente significativa es el código duelo. “Cuando un paciente se encuentra al final de vida en compañía de sus familiares, se señaliza el box con la imagen de un diente de león. Así el personal sabe que hay una familia en duelo y es posible garantizar un entorno de silencio, respeto y acompañamiento en un momento de máxima vulnerabilidad”, concluye la doctora.