en colaboración con quirónsalud
La tecnología MYAH, un método eficaz e innovador para abordar la miopía infantil
Esta enfermedad puede conllevar otras patologías oculares en un futuro, por lo que tratarla de forma temprana ayuda a evitar una progresiva pérdida de la visión.
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La miopía es un trastorno ocular muy frecuente que impide enfocar los objetos de lejos. En los últimos años, la tendencia a padecer esta patología ha ido en aumento. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en 2050 afecte a cuatro de cada diez personas en el mundo y que, en los próximos años, entre el 60% y el 70% de la población infantil sufra este defecto de la visión. De hecho, la considera ya como una epidemia.
En cuanto a las causas, pueden influir diversos factores como el genético, el estilo de vida o algunos aspectos ambientales. Para la doctora María Romero, especialista en oftalmología pediátrica del Instituto Oftalmológico Quirónsalud-Biotech Vision, que los pequeños estén mucho tiempo en espacios cerrados utilizando dispositivos electrónicos es uno de los posibles motivos que agrava la miopía. “Hoy en día, esta patología va en aumento, ya que los niños pasan más tiempo delante de la tablet y el móvil y menos al aire libre, un hecho que se puede incrementar durante las vacaciones de verano”.
Cómo afrontar la enfermedad en edad pediátrica
Ante esta situación, la Unidad de Oftalmología Pediátrica de Quirónsalud Zaragoza tiene como uno de sus objetivos controlar el avance de la miopía, implantando un programa específico para reducir la progresión de esta patología. Para ello, entre otros medios, el centro hospitalario cuenta con la innovadora tecnología MYAH. “Es un método vanguardista que nos aporta información muy útil para conocer el punto de partida del estado refractivo del paciente y valorar el riesgo de progresión de su miopía”, aclara el doctor Jorge Sánchez, especialista en oftalmología pediátrica del Instituto.
Este estudio consiste en realizar un análisis exhaustivo de la visión de los niños. "Valoramos cómo y cuánto ven, así como todos sus parámetros morfométricos. El equipo de última generación MYAH nos garantiza resultados más precisos que son fundamentales para definir un diagnóstico y aplicar el tratamiento más adecuado a cada persona", explica el doctor Jorge Sánchez. "En este sentido -continúa-, cuanto antes iniciemos la terapia, mejores serán los resultados a largo plazo”.
Como opciones terapéuticas, se dispone de gafas y de lentillas con una tecnología moderna de desenfoque periférico. Asimismo, hay otras alternativas farmacológicas como el uso del colirio de atropina. En estos casos, cualquier tratamiento deberá ser individualizado y adaptado a las necesidades y preferencias del paciente y de su familia.
La detección temprana es clave
Por otro lado, “hay que tener en cuenta que a mayor grado de miopía, mayor es el riesgo de desarrollar problemas oculares o complicaciones que en el futuro puedan condicionar una baja visión, como por ejemplo el glaucoma, las cataratas o el desprendimiento de retina”, concreta la doctora Romero. De ahí que la detección precoz y un tratamiento temprano sean determinantes a la hora de evitar una progresiva pérdida de la vista. Por estos motivos, las revisiones en edad infantil son cruciales para mejorar la visión del paciente en el futuro.
En cuanto a las señales de alarma, quejarse de tener una mala visión de lejos y no ver bien la pizarra en clase o la televisión son algunos de los síntomas más frecuentes. En niños más pequeños, hay que detectar algunos signos como acercarse demasiado para ver, dolores de cabeza, posturas extrañas al leer o molestias oculares.
El trabajo que realizan en la Unidad está enfocado tanto a la prevención como a la detección precoz de patologías de la visión en edad pediátrica. Para los especialistas de Quirónsalud, es esencial descubrir a tiempo las anomalías que puedan suponer problemas de salud ocular irreversibles, ya que, durante la infancia, se desarrolla nuestra visión y las estructuras que permiten su correcto funcionamiento, así como la integración de la información visual en el cerebro. De ahí la importancia de tratar las enfermedades oculares desde pequeños.