especial 'mi trabajo te da vida'
La evolución de una labor clave para garantizar el bienestar animal y la seguridad alimentaria
Los veterinarios del porcino desarrollan un trabajo clave para tener unas producciones rentables, eficientes y sostenibles. Las nuevas tecnologías han hecho que la profesión haya cambiado notablemente en las últimas décadas, contando ahora con más recursos que en épocas pasadas.

"Cuando empecé a trabajar teníamos muchos menos medios que ahora, por ejemplo, en cuanto a técnicas de diagnóstico, conocimientos e información. Éramos mas generalistas y nos guiábamos más por nuestro ojo clínico, al carecer de los recursos y herramientas tan rápidos y precisos como los que existen en la actualidad". Así pone de manifiesto el veterinario Emilio Magallón la notable evolución que ha experimentado su profesión en las últimas décadas, en gran medida gracias a las nuevas tecnologías y al I+D+i.
Actualmente en la presidencia de la Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón (AVPA), Magallón, de 68 años, destaca que estos profesionales trabajan con las máximas garantías de cara a asegurar unas producciones rentables, eficientes y sostenibles, un contexto en el que la seguridad alimentaria juega un papel muy importante. De hecho, considera que nunca se ha producido en España con un nivel tan alto de calidad, bienestar animal y seguridad alimentaria como el que existe actualmente, algo que, según señala, se debe a la normativa europea en esta materia.
El responsable de la AVPA fue profesor asociado de Producción Porcina en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza durante más de 15 años. Allí, los estudiantes aprenden una labor que va mucho más allá de la estrictamente sanitaria de prevención y control de enfermedades. "La sociedad en general desconoce que, además de eso, somos los responsables del desarrollo de la producción animal en aspectos tan importantes como la alimentación, la genética, la reproducción y el manejo. También se desconoce que la mayoría de las grandes empresas agroalimentarias están dirigidas por veterinarios", agrega.

El experto indica que los veterinarios aragoneses deben "reivindicar su papel en el desarrollo y la consolidación de una ganadería de porcino que es líder a nivel mundial", así como que quieren "ser los interlocutores con la administración en los temas técnicos y en el desarrollo de los programas sanitarios". A este respecto, echa en falta un plan regional de mejora sanitario, en el que se dedique una atención especial a enfermedades como el Virus del Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (PRRS), que representa uno de los grandes desafíos para esta industria en estos momentos. "Es una de nuestras prioridades. Tener una buena sanidad nos da muchas ventajas competitivas", manifiesta Magallón, recordando que desde la AVPA han elaborado un documento donde exponen las medidas de control de PRRS que consideran prioritarias, y que el objetivo de la entidad es que se elabore un plan regional de control de esta enfermedad que sea pionero a nivel nacional.
Salidas profesionales
A pesar de que faltan veterinarios que quieran trabajar en ganadería y en el medio rural, Magallón subraya que son cada vez más valorados dentro del mundo empresarial, pues las compañías agroalimentarias los necesitan no solo para temas técnicos, sino también para funciones comerciales, directivas y gerenciales. Este es el caso del propio presidente de la AVPA, que trabajó en el Grupo Nutreco durante más de 40 años y que también ha asesorado en planificación estratégica y economía a varias empresas del sector.
Cabe destacar igualmente que el porcino es un mercado muy competitivo a nivel internacional, lo que obliga a los veterinarios a estar siempre formándose para poder aplicar los últimos conocimientos en su práctica diaria. "Y, en ocasiones, no se sienten suficientemente valorados por parte de algunos grupos sociales que demonizan a la ganadería actual, y piensan que deberíamos seguir produciendo como lo hacían nuestros abuelos, con menos eficiencia, calidad, bienestar animal y seguridad alimentaria", apunta Magallón. En este sentido, la responsable de cebaderos de Alendi, Paloma Sánchez, señala que "deberíamos comunicarnos más con el consumidor". "En Europa tenemos la mejor calidad alimenticia del mundo y debemos estar orgullosos de esto. Implica mucho trabajo que no se ve o no se valora y tendríamos que ser capaces de transmitirlo", amplía.

A sus 32 años, esta veterinaria zaragozana se recorre cada semana numerosas granjas aragonesas encargándose de cuestiones como el seguimiento de las patologías de los animales, visitas rutinarias y toma de muestras para testar constantemente su sanidad, revisar datos y parámetros de las crianzas para ver dónde pueden mejorar y gestionar con los ganaderos las soluciones a posibles problemas que puedan surgir en las granjas. "Es un sector muy dinámico y con mucha innovación, lo que puede resultar atractivo para la gente joven. También intentamos ser competitivos, pero sin dejar de lado la sostenibilidad. En el porcino estamos viendo que es posible que sostenibilidad y competitividad en el mercado internacional puedan ir de la mano", indica Sánchez, quien se empezó a dedicar al porcino porque le gusta trabajar en el campo y estar en contacto con los vecinos de los pueblos de Aragón.
"En general se desconoce que somos los responsables del desarrollo de la producción animal en varios aspectos"
Aunque considera que cuentan con buenas condiciones en sus empleos, la profesional subraya que el exceso de burocracia les supone un problema, al sobrecargarles de trabajo. "Ha aumentado considerablemente en los últimos años y vemos que es una dinámica que va a seguir al alza, tanto por parte de las autonomías como del Ministerio", sostiene, resaltando que supone una traba a la hora de poder agilizar ciertos trámites y que les ocupa más horas de trabajo diario de las que desearían.
Acerca de otros retos que afectan a la profesión, Magallón pone el foco en el plano internacional. "Europa, y por tanto España, no pueden producir tan barato como otros países donde no hay apenas legislación laboral, la mano de obra y las materias primas son más baratas y no existen unas normativas tan estrictas. En los países europeos producimos más caro que en otros, pero con muchas más garantías de cara al consumidor y al medio ambiente, y eso se valora en los mercados internacionales", añade.
Inspecciones periódicas
La buena situación en la que se encuentran las granjas aragonesas es otro de los puntos que Sánchez destaca de su labor diaria: "Todos los compañeros que son eslabón en esta cadena están muy comprometidos con el bienestar y la seguridad alimentaria, desde el granjero hasta el transportista, pasando por el personal de administración". También recuerda que pasan periódicamente por inspecciones para asegurar que el consumidor recibe el producto con la máxima calidad y seguridad alimentaria, así como inspecciones de bienestar para certificar que se cumple la Ley de Bienestar Animal.
"El porcino es un sector muy dinámico y con mucha
innovación, lo que puede resultar atractivo para la
gente joven"
Tanto Sánchez como Magallón son optimistas en lo que tiene que ver con el futuro de la profesión. "Hay mucha gente joven, tanto ganaderos como veterinarios, y eso significa futuro. Tenemos muchas ganas de seguir trabajando lo mejor posible y sin dejar de ser competitivos", afirma la primera. Por su parte, el responsable de la AVPA subraya el "brillante futuro" que tiene por delante el sector, "siempre que no pierda el rumbo y siga siendo competitivo a nivel internacional". "Para ello, debemos ser sostenibles desde el punto de vista económico. Tenemos que producir cada día mejor, siendo más eficientes, no solo económicamente, también medioambientalmente dentro de una economía cada vez más circular. Nos tenemos que esforzar en producir mejor, más que en fuertes crecimientos", concluye Magallón.
Comentarios