Espacio H

Jugar, respirar y moverse: yoga para los más pequeños

El encuentro ‘Pequeños Yoguis’ llevó a Espacio H una sesión de yoga infantil en la que el juego, el movimiento y la respiración sirvieron para trabajar atención, calma, emoción y autoconocimiento

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El objetivo del taller es facilitar herramientas a los niños para la gestión de sus emociones que puedan llevarse y aplicar en cualquier momento de su vida.
El objetivo del taller es facilitar herramientas a los niños para la gestión de sus emociones que puedan llevarse y aplicar en cualquier momento de su vida.Aranzazu Navarro

Una rana, una montaña, una flor y hasta un diamante pueden convertirse en una forma de aprender a respirar, moverse, conocerse y disfrutar. Más de una veintena de niños participaron el pasado 2 de octubre en ‘Pequeños Yoguis’, un encuentro celebrado en Espacio H de HERALDO junto a Clara Diestre para descubrir el yoga desde el juego y el movimiento. La propuesta, dirigida a niños de entre 4 y 12 años, buscó "sobre todo mucho el movimiento para ellos, porque necesitan mucho movimiento físico y trabajar la coordinación y la psicomotricidad", explicó.

 La sesión comenzó con el cuenco tibetano, las campanitas y una pregunta sobre para qué vamos a yoga. Las respuestas fueron apareciendo entre los pequeños, quienes afirmaron que sirve para aprender a relajarse, para estar fuertes o para ser más flexibles, entre otros. 

Después llegó el movimiento. Los niños aprendieron a respirar, activaron el cuerpo de arriba abajo y encadenaron ejercicios dinámicos. La postura del diamante, la flor de loto, la rana o la montaña formaron parte de una jornada participativa y muy divertida. "Es una clase en la que estamos enlazando un ejercicio con otro continuamente y buscando, sobre todo, despertar en ellos", señaló Diestre.

 La propuesta utiliza posturas, actividades y juego para trabajar cuerpo y mente mientras se aprende a respirar. En este sentido, Diestre destacó la importancia de enseñar a los niños a hacerlo de forma consciente y de trabajar la respiración nasal. "Les va a favorecer muchísimo la calma y la quietud en momentos de mucha excitación, de mucha emoción, de mucho nervio o de miedo", remarcó.

 La sesión terminó con una relajación sencilla, planteada como un ejercicio de atención y concentración. Los pequeños fueron bajando el ritmo hasta cerrar la experiencia desde la calma. 

Para Diestre, el yoga infantil va mucho más allá de aprender posturas: "La parte clave del yoga es el autoconocimiento y eso hay que llevarlo a los chiquitines". La idea es que sepan qué les gusta, qué les altera, qué les calma y cómo es su propia forma de ser para utilizar las herramientas que el yoga ofrece. De hecho, tal y como sostuvo Diestre, ese aprendizaje puede acompañarlos. "Es una herramienta que luego se puede llevar para cualquier momento, en cualquier situación de la vida", destacó.

En definitiva, una práctica continuada puede convertirse, desde edades tempranas, en una forma de aprender a escucharse, gestionar lo que sienten, conocerse mejor y ser conscientes de lo que necesitan en cada momento.

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