en colaboración con ibercaja

Seis mitos sobre el ahorro que debes desterrar

Guardar lo que sobra a final de mes, comprar solo ofertas o renunciar a un capricho son algunas creencias erróneas a la hora de contar con un colchón económico.

Cuando se trata de ahorrar, cualquier momento es bueno.
Cuando se trata de ahorrar, cualquier momento es bueno para empezar.
  

Dicen los expertos que los españoles figuran entre los ciudadanos europeos más ahorradores. No obstante, no todo el mundo lo hace de forma de correcta y la realidad es que se tiende a aumentar el nivel de vida conforme crecen los ingresos, viviendo a corto plazo y sin parar a pensar qué recursos se necesitarán en el futuro.

Si bien el dinero no da la felicidad, sí aporta salud: en 2010, un estudio de la Universidad de Princeton llegó a la conclusión de que a partir de los 67.000 euros al año, las personas no experimentaban un incremento de felicidad, demostrando que el bienestar que aporta el dinero tiene que ver con la capacidad de cubrir necesidades básicas más que con una vida de lujo y caprichos.

Por ello, ahorrar a largo plazo resulta tan importante y, cuando por fin se toma de hacerlo, es importante acceder a expertos financieros, pues son quienes van a dar con el producto que más se adapta a las necesidades y momento vital de cada persona. Desde Ibercaja recuerdan que existen distintos productos, como los plan de pensiones, los PIAS Link o los SIALP Link. Quienes ya han comenzado a ahorrar, pueden también consultar la promoción de traspaso de planes de pensiones de Ibercaja y beneficiarse de un 6%.

Desterrando mitos

Que es necesario mucho dinero, comprar solo ofertas o renunciar a los caprichos; que la mejor opción es guardar el dinero debajo del colchón; que hay que guardar el dinero que sobra -si es que lo hace- a final de mes... Estos son algunas de los mitos más frecuentes a la hora de ahorrar dinero. Bajo estas líneas, los motivos por lo que no hay que creer en ellos. 

  1. Hace falta mucho dinero. Lo realmente importante es adquirir un hábito y, sobre todo, comprender que la cantidad ahorrada debe adaptarse a la situación financiera y personal de cada persona. No se trata tanto de apretarse el cinturón, sino de entender que muchos pequeños esfuerzos terminan logrando algo grande. 
  2. Hay que comprar solo ofertas. Cuando se ve una promoción u oferta, el primer impulso es comprar, puesto que hay un sesgo de gratificación inmediato al asumir que recibimos un beneficio por adquirir un determinado producto mediante una oferta. No obstante, esto no supone una mejora en la salud económica, pues se tiende a comprar productos que no siempre se necesitan. 
  3. Es necesario renunciar a los gustos y aficiones. Ahorrar no implica privarse de alimentación de calidad, de vestir bien o de renunciar a viajes y planes de ocio. El objetivo es descartar aquello que es innecesario, ser inteligente y saber elegir en cada momento. 
  4. Se puede empezar en cualquier momento. Sí, se puede, pero cuanto antes se comience, menor será el esfuerzo y más capital se podrá acumular. Además, si decides invertir, el interés compuesto juega a favor, ya que se suman los intereses al capital inicial invertido, sobre los que se generarán nuevos rendimientos cada vez mayores. 
  5. No es necesario un producto financiero. Los productos de ahorro son la mejor opción para ahorrar a largo plazo, pues generan cierta rentabilidad que contrarresta, por ejemplo, los efectos de la inflación. Para que genere intereses, hay que seleccionar un plan acorde al riesgo dispuesto a asumir, la liquidez, el tiempo…
  6. Hay que ahorrar lo que sobra a final de mes. Debe hacerse al contrario: cuando se reciba el salario, y una vez pagados los gastos fijos, debe apartarse cierta cantidad para el ahorro y disfrutar del dinero restante. De esta manera, se reduce el malgasto y todos los meses se ahorra una parte de los ingresos percibidos.

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