un viaje gastronómico por los pirineos

Huesca muestra su tradición gastronómica más sabrosa: el dulce

Son varias las pastelerías centenarias que alberga la capital oscense, en cuyos obradores se elaboran delicias irresistibles. Todas ellas se reúnen en una cita imprescindible: la Feria Huesca es Dulce.

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Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas.

28 jun 2025 - 05:00
Feria del dulce en Huesca.Veronica Lacasa

El viajero que llega a la ciudad de Huesca sucumbe a pequeñas tentaciones gastronómicas mientras recorre sus calles que, una vez se degustan, agradan a los más exquisitos paladares. En ocasiones el visitante ya conoce los dulces que se elaboran en los obradores y va directo a por ellos, e incluso hace acopio para llevar a amigos y familiares. En otras, mientras callejea se ve sorprendido por escaparates en los que se exponen auténticas delicias que entran por los ojos y, como un imán, atraen al visitante al interior de los establecimientos para acabar en sus bocas.

Huesca ha apostado por el dulce, por sus pastelerías y chocolaterías, como símbolo distintivo de su reputada gastronomía. Y para exaltar los manjares de sus obradores, organiza la Feria Popular del Dulce ‘Huesca es dulce’, que el próximo otoño celebrará su segunda edición.

La de este año ya tiene fechas, y se celebrará en la plaza de López Allué, los días 17, 18 y 19 del próximo mes de octubre. Como en su primera edición, se desarrollará en pleno centro de la ciudad, enclave que ha hecho del tiempo una de sus más preciadas riquezas.

Porque en Huesca, saborear pasteles y chocolates constituyen una buena excusa para disfrutar de un paseo, una terraza, un rato en la pastelería o una conversación en buena compañía en esa costumbre tan oscense que es el capazo, la tertulia improvisada en plena calle que practican los vecinos.

Algunos de estos ‘caprichos’, como la Trenza de Almúdevar de Tolosana, se han ganado fama incluso fuera de nuestro territorio, se venden por todo el país y se han convertido en un auténtico emblema de Huesca. Otros, como el Ruso de Ascaso, importaron el legado de una receta que se lleva elaborando en Francia desde hace muchas décadas, la adaptaron y la han convertido en su producto más conocido.

Trenza de la pastelería Tolosana de Almudévar.DDA_Archivo

Pero no son los únicos, y para poner en valor estos productos el pasado año, del 25 al 27 de octubre, el Ayuntamiento de Huesca organizó la primera Feria Popular del Dulce. Un evento que contó con la financiación del Gobierno de Aragón a través de Turismo de Aragón y la colaboración del Gremio de Pasteleros Artesanos de la Provincia Huesca y de Alimentos de Aragón.

Supuso un éxito de público, con expositores, degustación y talleres en los que participaron primeras figuras de la pastelería española como Lluc Crusellas, Jordi Farrés, Miquel Guarro, Manuel Aldao de Tolosana, Raúl Bernal, Daniel Hughes de Valrhona y Sura Ascaso. Además, también se llevarán a cabo demostraciones de pastelería sin gluten y sin lactosa a cargo de Paula Domènech y Cristina Marco, creadora del blog ‘Postres sin gluten’. El Gremio de Pasteleros Artesanos entregó a Christian Escribà el premio Vicente Ascaso.

Para la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, la feria supone "un evento que ya se ha convertido en referencia para los amantes de la repostería tradicional, los productos artesanales y la cultura gastronómica del Alto Aragón". Y añade: "En esta feria pueden encontrarse desde los míticos doce de guirlache, trenzas de Almudévar o las castañas de mazapán, hasta propuestas creativas que reinterpretan nuestra tradición repostera con un toque moderno –señala la regidora–. Todo elaborado por maestros artesanos que trabajan con pasión, con ingredientes de proximidad y con el sabor inconfundible de lo hecho en casa", agrega. "La Feria del Dulce no es solo un escaparate de sabores, es también una oportunidad para conocer Huesca: su casco histórico, sus plazas llenas de vida, sus museos, su catedral, y cómo no, su acogedora gente", reflexiona la alcaldesa.

Y todo ello, gracias al buen hacer de los artesanos pasteleros que, con cariño, cuidado, materias seleccionadas se afanan en elaborar, día a día, la fórmula mágica. La primera parada de la capital altoaragonesa es la Pastelería Vilas, fundada en 1737, con una impecable trayectoria en su obrador artesano a lo largo de más de dos siglos de historia, ha sabido aunar el sabor de lo tradicional con las últimas tendencias en pastelería.

La segunda, Pastelería Ascaso, nació en Huesca hace 130 años y, desde entonces, su apuesta por la innovación y la investigación de nuevas fórmulas basadas en las recetas tradicionales le han convertido en un sólido referente de la gastronomía más dulce de España.

Por su parte, Lapaca abrió sus puertas el 27 de junio del 2019. Al frente de la parte creativa está Raúl Bernal ganador del título al mejor maestro chocolatero de España 2011. En su establecimiento la calidad va unida a cada uno de sus productos, siempre buscan sabores y combinaciones que nos hagan disfrutar.

De la localidad de Almúdevar es originaria Pastelería Tolosana, que creó la Trenza de Almudévar. Un negocio familiar que recoge la tradición panadera de tres generaciones que sabe conjugar el sabor tradicional con la investigación en nuevos aromas, texturas y sensaciones, y fomenta una alimentación más sana y equilibrada.

Las citadas pastelerías que interan esta dulce ruta son ejemplos extraordinarios del buen hacer y el cariño por su oficio de los pasteleros y chocolateros de una ciudad cuyos habitantes han hecho un arte del buen vivir y del buen comer. 

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