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Grupo Saphir Parfums: tres generaciones, una misma actitud

Esta empresa de carácter familiar, referente en el sector de la perfumería de consumo a nivel nacional, basa su éxito en el trabajo constante, la calidad de sus productos, el compromiso de su equipo humano y una visión de negocio orientada al cliente.

La central de Grupo Saphir Parfums está situada en el polígono de Malpica, Zaragoza.
La central de Grupo Saphir Parfums está situada en el polígono de Malpica, Zaragoza.
Grupo Saphir Parfums

Con casi 80 años de experiencia a sus espaldas, Grupo Saphir Parfums se ha convertido en una compañía líder en el sector de la perfumería de consumo a nivel nacional. La calidad de sus productos y un equipo humano excepcional asientan las bases de una empresa que, durante la última década, ha adquirido una gran notoriedad pública. La actual dirección, Jorge e Ignacio Sierra, que conforman la tercera generación, explican que en el año 2000 comenzó «una etapa de fuerte crecimiento y diversificación orientada al consumidor».

Los primeros pasos de este gran proyecto se remontan a 1940, cuando sus abuelos, Don José Sierra y Doña Pilar Lacalle, abrieron Almacenes Corinto, un establecimiento de distribución de droguería y perfumería situado en la calle de Santiago de Zaragoza. Con la incorporación de la segunda generación familiar al negocio en los años sesenta, Don José Luis y Don Carmelo Sierra comenzaron a fabricar sus propios perfumes, convirtiéndose en un referente en la producción de fragancias de calidad. Sin embargo, al fabricar para terceros, el nombre de la compañía no era tan conocido como en la actualidad.

«Nos unimos a la empresa a comienzos de este siglo», cuenta Jorge Sierra, «y nos encontramos una compañía consolidada, fruto del trabajo de las generaciones que nos precedieron y de todo el equipo humano que había conseguido mantener unos parámetros de calidad muy altos». «El relevo generacional no fue difícil», continúa Ignacio Sierra, «la generosidad de quiénes nos daban el testigo hizo todo más sencillo. Además, tuvimos muy claro desde el principio que la empresa debía contar con profesionales externos a la familia en el cuadro directivo».

Con la entrada en el siglo XXI llegó la necesidad de focalizarse en el cliente y adaptarse a nuevos hábitos de compra. «Aunque el precio es un factor fundamental, el cliente no renuncia a la máxima calidad y a una buena experiencia de compra. Es el fenómeno del ‘smart buyer’ o comprador inteligente, al que dimos respuesta optimizando costes de producción y sacrificando margen unitario para ofrecer un precio muy competitivo», explica Ignacio Sierra.

Asimismo, adaptaron una innovadora estrategia de distribución, que impulsaría a la compañía a la primera plana del panorama nacional. Desarrollaron tres marcas propias para introducirse en los canales de alimentación (Caravan Fragancias), farmacia (IAP Pharma Parfums) y perfumería (Saphir Parfums). «La segunda revolución fue nuestra agilidad. Somos una empresa con una estructura muy compacta y relativamente ligera. La toma de decisiones es rápida», añade Jorge Sierra.

Posteriormente, comenzaron a trabajar productos con el régimen de licencias. La primera de ellas, con sello muy aragonés, fue el perfume oficial de la Expo 2008. Le siguieron los perfumes de la serie Velvet, Eva González, David Bisbal, Anne Geddes, Hannibal Laguna y Pertegaz, entre otros. «Estas marcas nos han permitido abrirnos a diferentes segmentos de clientes», explica Jorge Sierra. «El comienzo de nuestra inversión en marketing y publicidad coincidió con dos hitos relevantes, el patrocinio de los Premios Goya durante tres años consecutivos y la esponsorización del Real Zaragoza, con el que llevamos seis temporadas como patrocinadores principales», concluye Ignacio Sierra.

Familia y compromiso

Una de las claves del éxito de Grupo Saphir Parfums es, precisamente, su carácter familiar. «Nuestras decisiones, aunque siempre meditadas y contrastadas con nuestro equipo directivo, no responden a la lógica de una empresa con un accionariado convencional» afirma Jorge Sierra. «En nuestro caso, la política de reinversión de los beneficios es una constante, que precisamente se

ha hecho efectiva porque la propiedad está concentrada en una misma generación familiar con idéntico grado de compromiso y enfoque de crecimiento. El contar con un buen producto es fundamental, pero no marca la diferencia. En nuestra compañía el valor añadido son las personas, su vinculación e identificación con los objetivos de la empresa», añade.

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