
Este es el trabajo que la inteligencia artificial no podrá sustituir
Los profesionales en el sector apuntan que su labor es dar valor y contexto cultural, algo que la inteligencia artificial no es capaz de interpretar ni realizar.
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
En las últimas décadas, la tecnología ha avanzado a un ritmo frenético, transformando por completo la forma de relacionarnos y de realizar las tareas del día a día. Para muchos, resulta impensable salir de viaje y no recurrir a Google Maps, pedir comida a domicilio sin una app, abrir una plataforma de streaming para ver una película o subir a las redes sociales una fotografía del lugar en el que se ha estado de vacaciones. Lo mismo ha ocurrido con la llegada masiva de la inteligencia artificial (IA), que se ha convertido en un aliado para realizar prácticamente todo: qué como hoy, qué plan divertido puedo hacer este fin de semana sin irme muy lejos de mi ciudad, dónde puedo comprar este objeto, ayúdame a escribir una carta motivacional...
En el ámbito laboral, la adopción de las nuevas tecnologías también ha permitido una mejora de procesos y una mayor eficiencia y productividad. En el caso de la IA, no obstante, su irrupción ha generado cierto recelo, pues hay quiénes piensan que su adopción va a suponer la desaparición de determinadas profesiones. Si bien es cierto que hay (y habrá más en el futuro) muchas tareas que puede realizar de manera autónoma, hay otras habilidades humanas que no pueden ser sustituidas.
En el sector de la traducción, lo tienen muy claro: "Existe polémica porque es algo que no se comprende: vemos que la IA habla y traduce, pero no comprende los matices lingüísticos, las ambigüedades, las referencias culturales... Cuando llegó el traductor de Google también había miedo y no ocurrió nada", señala Natalia Garrido, traductora e intérprete profesional y docente en el grado de Traducción y Comunicación Intercultural de la Universidad San Jorge. "De hecho, mucho antes de la inteligencia artificial, ya teníamos herramientas para trabajar de manera automática y traducir sin humanos, -explica Andrea Ruano, graduada de la primera promoción de esta titulación-. Pero un traductor es una persona capaz de imprimir un sentido a un texto que una máquina no puede hacer".
"Los que conocemos esta profesión desde dentro sabemos cuál es la realidad: no se trata de traducir palabra por palabra, sino de darle un valor cultural"
¿Tiene futuro estudiar traducción?
"Un cirujano también opera con un robot y no por eso va a desaparecer la profesión. Si nosotros nos callamos, el mundo no se entendería entre sí", apunta Garrido. Aunque quienes están fuera del ámbito puedan percibir que se trata de una carrera con poco futuro dada la irrupción de estas tecnologías, "los que conocemos esta profesión desde dentro sabemos cuál es la realidad: no se trata de traducir palabra por palabra, sino de darle un valor y contexto cultural", explica. Precisamente por ello, desde la universidad, alumnos y profesionales son conscientes de que se trata de una carrera con muchas posibilidades de futuro, más si cabe en un mundo totalmente globalizado.

Garrido ilustra la necesidad y el futuro de este tipo de profesionales con un ejemplo real: "A la hora de traducir un contrato, la IA tiene una base de datos con contratos de todo el mundo. Ha ocurrido que si yo le pido redactar un contrato para Francia, incluye leyes de Estados Unidos. La máquina no hace una comprensión del sistema y no entiende que Francia y España se rigen por el derecho romano y Estados Unidos por la Common Law, algo que puede tener consecuencias muy graves en términos legales".
Bianca Dobos, egresada de esta titulación, coincide en la idea del valor de la profesión desde una visión muy personal: "La motivación para estudiar idiomas empezó como una necesidad: cuando tenía 10 años, mi familia se mudó de Rumanía a España, por lo que fue imprescindible aprender el castellano para poder hacer una vida normal. Mi propia experiencia de la dificultad de comunicación fue un factor primordial en la elección de mis estudios: observar cómo otros fueron puentes de comunicación para mí hizo que yo optase por dedicarme a ello profesionalmente".
Qué salidas tiene estudiar Traducción y Comunicación Intercultural
Sobre las salidas laborales que ofrecen estos estudios, la docente destaca que desde la Universidad San Jorge "se prepara un perfil muy versátil que pueda trabajar a día de hoy en sectores multilingües: empresas de comercio exterior, organismos internacionales, mediación para trabajar en hospitales o en centros escolares, lingüística computacional, traducción de novelas y series...". De hecho, el plan de estudios del Grado en Traducción y Comunicación Intercultural de la Universidad San Jorge cuenta con dos itinerarios: uno centrado en la traducción e interpretación institucional y otro en el comercio exterior. "En Zaragoza, precisamente, que es tan potente a nivel logístico, hay bastante trabajo, porque cualquier empresa de este sector necesita a un profesional que hable con el resto del mundo", indica.


Bianca Dobos se especializó precisamente en comercio exterior y actualmente trabaja en Saica Pack USA como controller financiera. "Siento que mis estudios, la pasión por los idiomas y la polivalencia que se adquiere en el grado de traducción han sido de una gran relevancia para llegar a donde estoy hoy en día. Aunque la de traductor, intérprete o docente sean las salidas más claras, el grado abre las puertas a perseguir aquello que deseas en el mundo laboral", explica.
Andrea Ruano, por su parte, señala que el de la traducción "es un mundo super amplio: traducción jurídica, legal, interpretación, comercio exterior...". En su caso, lleva once años como profesora de idiomas. "Tras cursar el grado, me di cuenta que lo que me apasionaba eran las clases en sí y la didáctica de las lenguas, así que me decanté por esta vía", explica.
"La mayoría de egresados hemos adquirido las habilidades y el posicionamiento oportuno para encontrar después un trabajo en el área que nos gusta, que es algo muy importante cuándo decides qué estudiar"
Personalización y experiencias en el extranjero
Sobre su paso por la Universidad San Jorge, Andrea Ruano destaca que estudiar el grado allí "fue una continuación en lo que a las bondades de un colegio se refiere: los docentes nos conocían y sabían nuestro nombre; éramos un grupo reducido, lo que hacía todo mucho más personalizado y adaptado; y tiene un enfoque muy práctico, innovador y vanguardista". En ello coincide Bianca Dobos: "Si tuviera que definirlo en una palabra, elegiría personalizado. El reducido número de alumnos hacía que las clases parecieran clases particulares, resultaba más cómodo conectar y entablar relación con compañeros de cursos superiores".
Otro de los puntos fuertes del programa formativo de este grado es la posibilidad de hacer prácticas a nivel internacional y las estancias en el extranjero, de carácter obligatorio en el cuarto curso, una experiencia de inmersión lingüística completa en la que los estudiantes ponen en práctica las competencias comunicativas e interculturales desarrolladas durante todo el grado y que se puede realizar en múltiples países de distintos continentes. Bianca Dobos destaca que fue "una de las mejores experiencias del grado". "Pude no solo volver a Rumanía y reencontrarme por mí misma con mi origen, sino también cursar un semestre del Máster de Interpretación de Conferencias de la Universidad Babes-Bolyai".
Andrea Ruano, por su parte, pasó un cuatrimestre en Italia y un verano en la Dirección General de Traducción de la Comisión Europea en Luxemburgo. "Si tienes vocación por los idiomas, este es tu grado. Es una experiencia muy satisfactoria y creo que la mayoría de egresados hemos adquirido las habilidades y el posicionamiento oportuno para encontrar después un trabajo en el área que nos gusta, que es algo muy importante cuando decides qué estudiar", concluye.