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Estudiantes de Educación de la Universidad San Jorge participan en una actividad de inclusión con alumnos de las aulas TEA de Cristo Rey
La actividad, celebrada en el espacio Río y Juego, permitió a los futuros maestros trasladar a la práctica los conocimientos adquiridos en el aula y profundizar en la atención a la diversidad.
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Los estudiantes de los grados en Educación Infantil y Educación Primaria de la Universidad San Jorge participaron el pasado 15 de octubre en una jornada de juego e inclusión junto a los niños y niñas de las aulas TEA del Colegio Cristo Rey.
La actividad, desarrollada en el espacio recreativo Río y Juego, ofreció a los futuros docentes la oportunidad de compartir una mañana de experiencias lúdicas y aprendizaje, al tiempo que conocían de cerca las necesidades y las formas de participación de los menores con trastorno del espectro autista (TEA).
La iniciativa se enmarca en la asignatura Detección e intervención de las dificultades de aprendizaje en centros específicos y estaba dirigida a los alumnos de la mención de Pedagogía Terapéutica. La propuesta tenía carácter voluntario, pero todos los estudiantes quisieron sumarse a una experiencia que les permitió salir del entorno universitario y acercarse a la realidad educativa desde una perspectiva práctica e inclusiva.

Durante la mañana, los participantes compartieron diferentes actividades en los espacios temáticos de Río y Juego, donde los niños y niñas pudieron explorar, jugar e interactuar en un entorno adaptado a distintas necesidades y formas de participación.
Claudia Cuello, estudiante del doble grado en Educación Infantil + Educación Primaria, destaca el valor de esta experiencia tanto para los menores como para quienes se preparan para acompañarlos en su desarrollo. “Fue un día realmente bonito, lleno de risas y muchos aprendizajes”, explica. La alumna subraya, además, que la jornada les permitió compartir tiempo con los niños y niñas y conocer mejor el trabajo de las profesionales que los acompañan a diario.
La convivencia también favoreció el encuentro entre alumnos de distintos centros educativos. En los diferentes espacios del parque coincidieron grupos procedentes de otros colegios, lo que propició nuevas interacciones y momentos de juego compartido. “Cuando vas a estas actividades es imposible no hacer nuevos amigos”, relata Claudia.
Una experiencia conectada con el proyecto transversal
La jornada tiene, además, una relación directa con el proyecto transversal que los estudiantes están desarrollando durante este curso académico. El trabajo consiste en diseñar un programa de intervención de cinco sesiones encadenadas, centrado en áreas fundamentales para favorecer la participación del alumnado con TEA, como la comunicación, la interacción social y la flexibilidad cognitiva y comportamental.
El objetivo es que las propuestas educativas partan de la observación de las necesidades reales de cada alumno y no únicamente de supuestos teóricos. En este sentido, la experiencia de Río y Juego permitió a los futuros docentes observar cómo los niños se comunican, se relacionan con otras personas y afrontan los cambios de actividad y las transiciones entre espacios.

Asimismo, pudieron comprobar la importancia de adaptar los entornos, ofrecer apoyos adecuados y contar con el acompañamiento del adulto para facilitar la participación y el disfrute de cada niño. Una observación directa que les ayudará a fundamentar las decisiones pedagógicas y a diseñar intervenciones ajustadas a las características individuales de cada niño.
El juego constituye, además, un contexto privilegiado para favorecer la interacción y trasladar los aprendizajes a situaciones cotidianas más allá del aula. Por ello, lo vivido durante la jornada servirá como punto de partida para reflexionar sobre las estrategias educativas más adecuadas y comprender cómo pequeños ajustes en el entorno pueden contribuir a una experiencia más accesible e inclusiva.
Aprender desde la experiencia
Más allá de los contenidos académicos, la actividad puso de manifiesto el valor de aprender desde la experiencia directa, el contacto con los niños y niñas y el intercambio con los profesionales de la educación. Para Claudia Cuello, la jornada fue una oportunidad de crecimiento que trascendió lo estrictamente académico. “Siento que aprendí muchísimo, a nivel personal y profesional, y disfruté como una auténtica niña”, afirma.

La alumna de la Universidad San Jorge destaca también el aprendizaje compartido con las profesoras del aula de Canguros del Colegio Cristo Rey, que les explicaron aspectos de su trabajo y les acercaron a la que será su futura labor docente. Un contacto que contribuye a conectar la formación universitaria con los retos cotidianos de la atención a la diversidad y la educación inclusiva.
Esta experiencia refleja la apuesta de la Universidad San Jorge por una formación docente práctica, innovadora e inclusiva, conectada con la realidad de los centros educativos desde el primer curso. Los grados en Educación Infantil y Educación Primaria cuentan con un claustro docente e investigador vinculado al entorno escolar y apuestan por metodologías activas, el desarrollo de proyectos educativos y el acompañamiento personalizado del alumnado. Además, ofrecen distintas vías de especialización y oportunidades para ampliar las competencias lingüísticas e internacionales. Una formación que combina los conocimientos teóricos con la experiencia directa en contextos educativos reales para preparar a futuros maestros capaces de responder a la diversidad del alumnado y contribuir a una educación más inclusiva.