Espacio H
Estampa Baturra: jota que juega
El encuentro de Estampa Baturra en el Espacio H de HERALDO celebró el legado de la jota aragonesa a través de la emoción, el talento infantil y la dedicación de maestras como Lorena Palacio
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La jota volvió a sentirse como en casa el pasado 7 de octubre en el Espacio H de HERALDO, que acogió un encuentro con el grupo Estampa Baturra y las voces protagonistas de los jovencísimos y talentosos Esther y Carlos. No hubo escenario ni grandes focos, solo voces sinceras, recuerdos compartidos y la emoción de quien habla desde el corazón.
La profesora Lorena Palacio conversó con el periodista Mariano García sobre el amor por este arte que, generación tras generación, sigue encontrando nuevos caminos para emocionar y mantener el folclore aragonés.
Tradiciones con cariño
Según explicó Palacio, "la esencia de Estampa Baturra es cuidar la jota lo máximo posible y tratarla con respeto, con cariño, así como enseñar nuestras tradiciones de la mejor manera posible". Esa es precisamente la semilla que guía la escuela en la que ofrece clases, un espacio donde los niños aprenden oído, ritmo y sentido melódico, pero también el amor por lo que se canta.
"La edad es importante, pero hay que saber a qué edad vienen y qué puedes exigirles. ella no quiere que los pequeños pierdan la inocencia, ni que vayan a sus clases con presión."
Lorena defendió que el aprendizaje no puede ser una carga, ya que "los niños tienen que ser niños". "Aquí jugamos, aprendemos letras y disfrutamos. Los concursos son solo una parte, pero no lo son todo. Yo quiero que el que valga o no valga siga cantando siempre", afirmó.
Arropados por la guitarra de Arturo Vela y la bandurria de Vicente Palacián, el público asistente pudo disfrutar en Espacio H del arte y las voces de Esther, de siete años; y Carlos, de trece. Ella interpretó ‘Si quiero a la Pilarica’, ‘Tan pequeñica y sincera’ y ‘He cruzado grandes mares’; mientras que él cantó ‘Que te da el sol en la cara’, ‘Cristalicos en los ojos’ y ‘La fiera’.
"Carlos es mi primer hijo en la jota. Vive la jota y la lleva tan dentro… Tiene una voz privilegiada y para llevar cuatro años ha conseguido más de veinte premios. Pero lo importante es el sentimiento: lo que transmite va más allá", sostuvo Lorena.
Al mismo tiempo, reconoció que para ella es un orgullo ser la profesora de estas promesas de la jota, a los que «no hace falta exigirles, lo hacen porque quieren». «A veces, los alumnos te enseñan más a ti de lo que tú les puedes enseñar», añadió.
Una de las fundadoras de Estampa Baturra, Carmen López, recordó también los orígenes de esa pasión común: «El amor por la jota viene de siempre. José Luis García Baeta empezó a bailar a los cuatro años; yo, a los ocho. Ver nuevas generaciones con las mismas ganas demuestra que la jota no muere».
Además de defender que este arte es un legado que hay que cuidar todos los años porque «esto es nuestro pasado y, si queremos futuro, tenemos que recordarlo», reivindicó que no solo se debería hacer en las Fiestas del Pilar, sino ofrecer una programación de jota continuada.
El público aplaudió con emoción, los pequeños miraban felices y Espacio H reivindicó una vez más el ADN aragonés. Porque, como dijo Carmen, la jota no es solo un canto sino una forma de mirarse en los demás, de reconocerse en la historia y de sentir que lo que fuimos sigue respirando en las voces del futuro.

