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"Es emocionante ver la solidaridad de los aragoneses en Valencia"
El trabajo de los profesionales de la información permite a los ciudadanos conocer el día a día del epicentro de la tragedia. La Gala HERALDO contó con el testimonio de Ignacio Muñoz, enviado especial de este diario a la zona cero, que habló de lo que le supone cubrir una catástrofe de estas características y de las dificultades que ha de afrontar para desarrolar su labor.

Desde el pasado 29 de octubre, las imágenes de la tragedia de Valencia han encogido los corazones de los ciudadanos de todo el país. Una catástrofe histórica cuyos devastadores efectos han podido conocerse con detalle gracias en gran medida a la labor de los profesionales de la información que trabajan en la zona, a pesar de las notables dificultades que han de superar para poder desarrollar su trabajo.
"Es una experiencia que te deja marcado y que no olvidaré en la vida. La sensación es abrumadora. Es un desastre que afecta a una zona muy amplia, a una docena de ciudades enteras. Y, a pesar de que llevamos algo más de una semana de trabajos de limpieza, esto sigue estando impracticable e inhabitable, aunque al menos algunas zonas ya empiezan a recuperar la luz y el agua potable. Pero queda muchísimo por hacer, hay barrios en los que los escombros llegan a la altura de la cabeza", explica el periodista Ignacio Muñoz, enviado especial de HERALDO a la zona cero junto al fotógrafo Guillermo Mestre.
En este contexto, más de 200 efectivos de emergencias aragoneses y cientos de voluntarios de la Comunidad han acudido estos días al epicentro de la tragedia para trabajar sin descanso en achicar agua, despejar las calles y ayudar a los más vulnerables, mostrando una solidaridad que quedará para la historia. "Conmueve ver tal despliegue de recursos y ayuda. En el caso de Aragón, al estar concentrado en el sector de Catarroja, es emocionante ver al bombero de Huesca, el policía de Zaragoza y el sanitario de Teruel levantando a la misma persona en silla de ruedas para ponerla en un vehículo y trasladarla fuera de la localidad. Demuestra el carácter que tenemos de compañerismo, solidaridad y ayuda desinteresada", apunta Muñoz.
En un desastre como este, son muchos los casos que impactan a nivel humano, generando una serie de sentimientos que los profesionales que están trabajando sobre el terreno han de saber gestionar correctamente para poder desarrollar su labor. "Hay que ir conteniendo las emociones, porque la gente te abraza sin conocerte de nada o se echa a llorar después de contarte su historia. Pero, una vez que estás en esta realidad, entras en una burbuja, te automatizas y te pones a hacer lo que tienes que hacer, porque sino no podrías. El periodista busca dar visibilidad a la gente que lo pasa mal, y su ayuda va en ese sentido, aunque puntualmente nos ha tocado echar una mano, levantar tablones o mover unas cajas, pero enseguida vuelves a hacer tu trabajo y buscar historias y testimonios de aragoneses", agrega el redactor.

Entre los casos que más le han impresionado está el de Alberto Hervás, vecino de Bronchales afincado en Sedaví que, tras ver cómo se empezaba a inundar su garaje, bajó a sacar su coche en un momento en el que el nivel del agua comenzó a crecer rápidamente y la riada le golpeó como "un tsunami", en sus propias palabras. Al final, los vecinos del edificio de al lado pudieron rescatarle y salvar su vida. También recuerda a la turolense Alba Valentín, que dirige una escuela infantil en Sedaví que fue arrasada por la DANA. Los padres y madres de los alumnos le ayudan estos días a limpiarla, y entre todos intentan contactar con la única de las 52 familias del centro que aún no han localizado pero que confían en que acabará apareciendo.
El papel de los jóvenes
De entre todos los voluntarios que están ayudando a los valencianos, Muñoz destaca especialmente a los jóvenes. "A menudo se les cuestiona y se les tacha de individualistas, pero hay que poner en valor que estos días han venido mareas de jóvenes, e incluso niños, algunos de ellos de Aragón, con una escoba, unas botas y poco más a pasar todo el día limpiando y achicando agua. Vienen en un viaje de dos horas, terminan llenos de barro y cuando acaban se van a su casa, se duchan, y vuelven al día siguiente", asegura.

Entre los problemas que los periodistas hallan para hacer su trabajo en los núcleos afectados destacan la falta de cobertura y los problemas de movilidad. "Es muy complicado. Una vez entras allí, Google Maps no sirve de nada. Tienes que tirar de orientación e improvisación. Y los primeros días no podíamos hacer llamadas ni escribir mensajes, así que no puedes localizar a nadie. El trabajo se tiene que hacer sin ningún tipo de tecnología, hablando con la gente y buscando historias a mano", resume el profesional, que se aloja en un hotel al otro lado del río Turia pero cercano a la zona cero, adonde a veces tarda hasta tres horas en llegar por los atascos que se producen, cuando el trayecto normal dura 15 minutos.
"Hay gente que está aprovechando la desgracia humana, con pillaje por las noches robando en casas, y también con el pillaje de la opinión pública y la desinformación"
Como el resto de personas allí presentes, periodistas, cámaras y fotógrafos han de tener mucho cuidado en estas áreas, pues está todo embarrado y hay una gran cantidad de basura y malas condiciones de salubridad, por lo que llevan elementos como mascarilla y guantes para evitar contraer enfermedades como el tétanos.
Por otro lado, uno de los grandes problemas que afecta tanto al periodismo como al conjunto de la sociedad son los bulos, algunos de los cuales se han difundido con efectividad estos días. "Hay gente que está aprovechando la desgracia humana, con pillaje por las noches robando en casas y también con el pillaje de la opinión pública y la desinformación, pues hay cuentas de redes que tratan de manipular a la población. Y eso, unido a la sensación de desatención que han sentido los vecinos, ha generado una gran crispación social. Por eso, ahora te agradecen que hables con ellos y les des voz contando lo que de verdad les pasa", concluye Muñoz.
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