EN COLABORACIÓN CON AYUNTAMIENTO DE ÉPILA
Épila vive sus mejores días con unos carnavales que se superan año tras año
La celebración, que arrancó este jueves hasta el próximo 9 de marzo, ha sido declarada este año como fiesta de Interés Turístico en Aragón. Las calles volverán a llenarse de mascarutas, disfraces y mucha diversión
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Para muchos es considerado el mejor carnaval de la provincia de Zaragoza y no resulta casual. La localidad de Épila dio comienzo este jueves a las celebraciones de una fiesta famosa por su tradición y originalidad, que durarán hasta el próximo 9 de marzo. En cada edición, los responsables del Ayuntamiento y todos sus voluntarios se esfuerzan por superar el carnaval anterior. Este año, además, el carnaval de Épila ha sido nombrado fiesta de Interés Turístico de Aragón, todo un reconocimiento al valor de unos festejos que ni siquiera dejaron de celebrarse cuando, en épocas franquistas, estaban prohibidos. "Este logro significa algo muy importante –relata Sara Cortés, concejala de Fiestas–, ya que mis compañeras, tanto la concejala de Cultura, Sara Guerrero, como la técnico de Turismo del Ayuntamiento, Ainara Sánchez, llevan un año trabajando para conseguir el título. En realidad ha sido un logro para toda la Corporación municipal y en buena parte es mérito de nuestros antepasados, que nos inculcaron que se mantuvieran –reflexiona–. Los carnavales en Épila no se han dejado de celebrar nunca tras 200 años de historia. Y cada vez día son mejores".
Como reconoce la edil de fiestas, en los últimos tiempos están preparando una programación incluso "más potente" que las de las fiestas patronales: "Me gusta mucho más organizar el carnaval". De hecho, intentan siempre innovar. «Por ejemplo, en mi primer año de concejal yo quería llenar las calles y me dije: si no funciona con una charanga pero la discomóvil está tan de moda, montemos una discomóvil en un remolque". Desde entonces, esa es una de las razones del éxito de las mañanas de carnaval, con la gente joven en la discomóvil en un remolque por las calles.
Las famosas mascarutas
Pero si algo hace peculiar y diferente a estas celebraciones de Épila son el Zaputero y las mascarutas, unas figuras singulares e irrepetibles. Las mascarutas consisten en ponerse una taleguilla, que es un saco o un trozo de tela en la cabeza, donde se abren unos orificios a la altura de los ojos e intentan cambiar la voz para que los vecinos no se reconozcan entre sí.
"Nosotros no lo hemos sufrido, pero en época del franquismo, nuestros abuelos salían a las calles para celebrarlo y eran perseguidos por la Guardia Civil. Pero hasta con ese miedo la gente seguía celebrándolo", relata la edil: "Creo que a mí me encantan los carnavales gracias a mi abuela, porque ella era la que me contaba las historias de lo que había vivido: cómo la Guardia Civil los perseguía para denunciarlos y ellos se escondían en las casas de los vecinos".
Otra de las tradiciones que ha perdurado es la peña del almuerzo, que poquito a poco fue retomando la celebración del carnaval, abriendo las casas para dar a la gente un aperitivo. "Al final, se hizo tan grande que el ayuntamiento tuvo que organizarlo".
La participación del pueblo en el carnaval de Épila es, por tanto, fundamental: cómo se llenan las calles, cómo se disfrazan... "La programación está muy bien preparada, pero la esencia de los carnavales la conforman todos los habitantes del municipio".
Por último, Sara Cortés anima como concejal de festejos a que todo el mundo acuda a Épila a conocerlo, sobre todo a ver las mascarutas los dos sábados por la mañana. "Creo que los carnavales de Épila son para vivirlos una vez en la vida –concluye–. Así se entiende por qué son tan especiales".