EN COLABORACIÓN CON HIBERUS
"En hiberus la IA nos ayuda a transformar las empresas con sentido común y con autenticidad"
Entrevista con Javier Tafalla, director de Alianzas en hiberus y Pablo Pisa, director de estrategia de IA en hiberus
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La irrupción de la inteligencia artificial en el panorama empresarial es una revolución real. Si bien es cierto que sus aplicaciones más inmediatas, visibles y conocidas radican en la mejora de la eficiencia operativa (automatización de tareas repetitivas, optimización de cadenas de suministro…), reducir su impacto a esta dimensión sería un error. Así lo experimentan en la tecnológica hiberus, la empresa con raíces aragonesas que ostenta la segunda posición en el sector a nivel nacional y que se diferencia por su esencia y su forma de trabajar. Lo explican Pablo Pisa, director de estrategia de IA y Javier Tafalla, director de Alianzas.
¿Cómo entendéis la IA en hiberus?
Javier Tafalla: En hiberus la entendemos como una transformación imparable. Como dijo nuestro CEO recientemente en The Wave, su crecimiento será «invisible, transversal y exponencial» tal como lo fue la electricidad. Ya impregna la tecnología que usamos a diario y lo hará cada vez con más fuerza.
La IA no es sólo una cuestión técnica, también lo es de alianzas entre empresas, clústeres, asociaciones, fabricantes y con la colaboración de las administraciones públicas. Aprovecharemos todo su potencial sólo si sabemos sumar esfuerzos y nosotros así lo hacemos, en hiberus es una apuesta clara y estratégica.
Además, conlleva dos factores clave. El primero, la regulación. Necesitamos reglas del juego sin que sean barreras para innovar —algo en lo que Europa tiende a excederse. El segundo, la infraestructura, sin grandes centros de datos no desataremos toda la potencia de la IA. En ese sentido, Aragón está posicionándose como nodo estratégico gracias a proyectos como los de AWS o Microsoft, que nos convierten en referentes mundiales.
Pablo Pisa: Estamos ante una fuerza tecnológica con el potencial de catalizar transformaciones completas, tanto en la forma de operar de las empresas como en su esencia, sus modelos de negocio y en la estructura y composición de sus equipos humanos. Es natural que la primera reacción de muchos profesionales sea explorar cómo la IA puede ayudarles a realizar sus tareas de manera más rápida o con mayor calidad. Herramientas basadas en IA generativa para redactar textos, código o crear imágenes, sistemas de análisis predictivo para la toma de decisiones o chatbots para la atención al cliente son ejemplos de esta optimización. Sin embargo, la pregunta incómoda es: ¿qué ocurre si la transformación que impulsa la IA no sólo mejora una tarea, sino que redefine por completo el flujo de valor, haciendo que ciertos puestos de trabajo, tal y como los conocemos hoy, sean redundantes?
¿La IA es una amenaza para los puestos de trabajo?
Javier Tafalla: Absolutamente no. Es parte de la evolución. La diferencia es que ahora todo ocurre más rápido y eso puede generar inquietud. Como en otras revoluciones tecnológicas, lo importante es adaptarse a la velocidad con la que avanzan los cambios.
"La IA democratiza el acceso a capacidades que antes estaban reservadas a grandes corporaciones con ingentes recursos"
La IA no es el fin del empleo, es el inicio de una transformación. Igual que ocurrió con la llegada de internet o la automatización industrial, algunos trabajos desaparecerán y surgirán muchos otros. Es un cambio profundo, social y empresarial que nos reta a contextualizar los miedos y ver las oportunidades. La IA será una herramienta más que potenciará a quienes sepan utilizarla.
¿Las posibilidades de la IA son sólo para grandes corporaciones?
Pablo Pisa: Para todos. La IA democratiza el acceso a capacidades que antes estaban reservadas a grandes corporaciones con ingentes recursos. Modelos de negocio que eran inviables por su complejidad logística, económica o por la necesidad de análisis de datos a gran escala, ahora están al alcance de empresas más pequeñas e innovadoras. Adicionalmente, los beneficios de esta revolución van a llegar a toda la sociedad. Pensemos en la agricultura de precisión que minimiza el uso de agua y pesticidas o la posibilidad de alcanzar tasas de reciclaje cercanas al 100% mediante una separación automatizada. La IA en el mundo físico promete eficiencia y sostenibilidad, además de optimización y transformación del negocio.
Javier Tafalla: Aunque a veces parezca que la IA es terreno exclusivo de las grandes corporaciones, la realidad es muy distinta. Su impacto en las empresas es democrático, profundo y completo. Eso sí, estamos aún en una fase muy temprana. Si lo comparamos con la historia de Internet, estamos en esa etapa en la que muchos recordarán los módems de 33,6 Kbps, cuando abrir una simple página web podía tardar minutos. Con la IA, dentro de unos años nos reiremos también de lo rudimentario de estos comienzos.
Hoy estamos centrados en desarrollar casos de uso, en probar, experimentar y aprender. Lo que está claro es que está al alcance de todos y quienes antes empiecen a entenderla y aplicarla, estarán mejor preparados para el futuro.
¿Cuál es el próximo reto de la IA?
Pablo Pisa: La próxima gran frontera es la interacción con el mundo físico. La robótica avanzada, impulsada por IA con capacidad de percepción y adaptación en tiempo real está empezando a salir de entornos controlados. La presencia de robots humanoides en las fábricas será inminente. Tareas como el picking y packing en almacenes ya están altamente automatizadas. La verdadera revolución llegará cuando estas tecnologías puedan abordar tareas más delicadas y variables: la recolección selectiva de fruta madura en la agricultura, la separación precisa y eficiente de materiales complejos en plantas de reciclaje o incluso la asistencia en tareas de construcción o mantenimiento en entornos peligrosos.