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Consume aragón 

El olor de la felicidad

La barbacoa con productos cien por cien aragoneses devolvió la alegría a la familia de María.

Alimentos cien por cien aragoneses.
Alimentos cien por cien aragoneses.
Laura Uranga

Mientras pasa las páginas del diario, María tiene lágrimas en los ojos desde la mismísima portada, pero uno de los recuerdos que más lágrimas de alegría le despierta es cuando llega a la página de la esperada barbacoa en familia, porque después del túnel tan largo, María vio luz aquel día junto a los suyos.

Tras largas semanas, cuando el confinamiento se fue levantando y se pudo quedar con familiares, en la ya famosa fase 1 que esperaba cada comunidad con ansia, María pudo reunirse con sus abuelos, a los que más echaba de menos, y lo hizo con una de las excusas más sabrosas: una barbacoa.

Reunirse en familia, al aire libre, en torno a un fuego, donde se asa la felicidad en estado material, no tenía precio. María toca las páginas de su diario como si estuviera sintiendo de nuevo lo que vivió aquel día. Acariciando el cuaderno siente otra vez la hierba bajo sus pies descalzos, ve a sus abuelos reír en la mesa con una copa de vino, oye a sus primos discutir por quién lleva mejor puesta la mascarilla, saborea el requesón de Villa Villera que le supo a gloria y, si cierra los ojos, puede todavía oler la carne a la brasa. María nunca olvidará la ternera ‘made in Aragón’ que comieron en familia aquel día directamente traída de Cárnicas Carlos Gómez, ese era realmente el olor de la felicidad.

Ahora, María puede revivir cada instante de ese día el tiempo que ella quiera, pero la barbacoa narrada en el diario se le pasó volando. Recuerda como volvió llorando a casa porque se le había pasado el día muy rápido y quería seguir con su familia al aire libre y volver a retomar todas las conversaciones que se truncaron con el inicio de la cuarentena.

Gracias al pan Bretón de Martín Martín, claro, porque su familia quiso hacer una barbacoa de celebración cien por cien aragonesa, pudieron aprovechar los últimos trozos de carne y hacer bocadillos para merendar y cenar y, así, alargar el día al máximo, pero todo tiene un final. Menos mal que recogió hasta el último detalle en su diario y ahora puede leerlo y sonreír sin parar de recordar.

María tiene que seguir empaquetando, pero es muy difícil quitarse el olor a felicidad que ha impregnado toda la habitación, aún con los años que han pasado. Los productos de Aragón y su familia unidos en un mismo día y lugar, eso sí que fue celebrar que la comunidad entera de Aragón pasaba a la fase 1 aquel 11 de mayo de 2020.

Apostar por productos de proximidad está ahora muy de moda, pero cuando María era pequeña también se elegían los famosos productos de Kilómetro 0, de Aragón, porque la calidad, como ahora, era mucho mejor. Por eso, el día de la barbacoa la carne tuvo nombre y apellidos, Carlos Gómez, el queso Villa Villera venía de la mismísima Sierra de Guara y el pan de Martín Martín acompañaba con sello aragonés.

En 2020, en plena pandemia mundial, los habitantes como María ya eran conscientes de la importancia de adquirir productos de Kilómetro 0. Entre los beneficios de los alimentos se encuentran su mayor calidad y garantías de seguridad, ya que posibilitan tener un conocimiento más profundo de su procedencia; la contribución a la sostenibilidad medioambiental; el respeto a la diversidad; y el favorecimiento de la economía local. En resumen, disfrutar con los tuyos comiendo lo que te rodea.

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