El futuro del sector inmobiliario en Aragón
El indicador clave de las casas del mañana
El SRI o Indicador de Preparación Inteligente es una herramienta esencial para lograr los objetivos de la Unión Europea en materia de ahorro de energía, descarbonización de los edificios y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

¿Se puede medir la inteligencia de un edificio? No solo la respuesta es afirmativa, sino que se está desarrollando una herramienta que hará realidad estas evaluaciones a partir de 2027. Se trata del Indicador de Preparación Inteligente o SRI, una metodología común de la Unión Europea (UE) que califica el estado de los edificios en relación a su capacidad para optimizar la eficiencia energética y el rendimiento general en uso, adaptar su funcionamiento a las necesidades del ocupante (confort) y adaptarse a las señales de la red (como en lo relativo a la flexibilidad energética).
Se trata de una herramienta fundamental para alcanzar los objetivos de la UE en materia de ahorro de energía, descarbonización de los edificios y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero que está llamada a marcar un antes y un después en el sector. "Es importante porque da una información que ahora no está disponible. Pocas personas sabemos cuál es el nivel de eficiencia energética de nuestra casa. Aporta datos que pueden suponer una gran ayuda para las comunidades de propietarios, que así sabrán con seguridad qué aspectos concretos tienen que mejorar y dónde destinar sus fondos. Además, ofrecerá información para que a nivel de barrio o ciudad se puedan establecer programas de apoyo a la rehabilitación o sobre renovables, para lo que hace falta conocer la eficiencia de los edificios, y así poder integrarse en este concepto tan en boga ahora como son las ‘smart cities’", explica Roberto Higuero, vocal de Sostenibilidad y nuevas tecnologías del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza y socio del despacho B+Haus Arquitectura Eficiente S.L.
Este arquitecto técnico, especializado en ‘passivhaus’, eficiencia energética y sostenibilidad, señala que la idea es que en 2027 ya haya aplicaciones en edificios con grandes consumos. "Ahora se está llevando a cabo el proceso de desarrollo para adaptar la metodología a la normativa nacional y también el de formación, para que haya técnicos cualificados que puedan hacer ese tipo de evaluaciones", agrega el experto, destacando que estos establecerán la calificación del edificio, que irá de la A a la G, anotando propuestas de acciones de mejora de cara al futuro (como instalar termostatos donde no haya control de temperatura para saber cuál es el consumo). Todo ello pasará a formar parte del ‘pasaporte’ del edificio, una información que siempre estará accesible y que será muy útil para las administraciones de fincas y las comunidades a la hora de decidir qué medidas tomar.

Actuaciones como estas pueden ser costosas, por eso es necesario continuar impulsando líneas de ayuda a la rehabilitación, como las que se han financiado recientemente con fondos europeos. Para Higuero, potenciar la rehabilitación puede suponer una importante vía de solución a los problemas de vivienda que sufre el país, pues el desarrollo del SRI hará que se confeccione un marco normativo que dé herramientas para poder acceder a financiación de la mano de datos correctamente justificados, lo que llevará a su vez a que pueda ponerse mucha más vivienda en funcionamiento.
En este contexto, las renovables desempeñan un papel protagonista. Por ello, el profesional aboga por apostar decididamente por estas, aprovechando la "situación privilegiada" con la que cuenta España en cuanto a su producción. "Tenemos que conseguir ser un país con autosuficiencia energética en este sentido, lo que favorecería el desarrollo de edificios que conllevasen gastos menores a los usuarios en las facturas. Hay que ver el SRI como una oportunidad, y seguir invirtiendo en las renovables. Todos los estudios dicen que es el futuro y que se puede lograr que los costes energéticos sean bajos", concluye el arquitecto.
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¿De dónde viene el concepto SRI?
El SRI entró en el panorama político europeo a través de la directiva que modifica la eficiencia energética de los edificios (2018/844/UE). La norma envió un potente mensaje político en relación al compromiso de la UE de modernizar el sector de la construcción a la luz de las mejoras tecnológicas realizadas y el requisito urgente de aumentar el ritmo de renovación de edificios. El concepto SRI se desarrolló más a través de estudios técnicos, realizados en nombre de la Comisión Europea, que involucraron a una amplia gama de partes interesadas del sector. En 2020 vio la luz un informe final sobre el apoyo técnico para el desarrollo de un indicador de preparación inteligente para edificios que proporcionó contexto adicional sobre el SRI.
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